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Red Internacional

Mientras se acerca el acuerdo con el FMI y se aplica un ajuste sobre las condiciones de vida de las grandes mayorías, las conducciones sindicales mantienen la tregua y no dejan de actuar políticamente como parte del Frente de Todos.

Jueves 30 de diciembre de 2021 | 14:48
Imagen: Télam

Este jueves al mediodía hubo una conferencia de prensa de dirigentes de la CGT y la CTA. El objetivo fue endurecer la denuncia contra la recientemente descubierta “Gestapo” sindical que había armado Vidal en la Provincia de Buenos Aires, junto a funcionarios de la AFI y empresarios de la construcción. Un armado que incluía a sectores del Poder Judicial. Esos hechos ocurrieron en 2017.

El esquema, como se denunció ya, buscaba construir causas judiciales destinadas a perseguir a sectores del sindicalismo alineados con el peronismo. Al mismo tiempo, esa persecución también apuntaba a recortar derechos para sectores de la base obrera.

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De fondo, lo que está quedando en evidencia es un entramado mafioso de vínculos entre poder político, servicios de inteligencia, Poder Judicial y empresarios. Esto no es privativo del macrismo sino parte del esquema de funcionamiento del régimen democrático burgués desde hace décadas. En el marco de las fuertes internas que cruzan a las dos coaliciones mayoritarias, ese entramado es el que emerge con fuerza.

Volviendo atrás en el tiempo, hay que señalar que aquellos ataques del macrismo contra los sindicatos prosperaron poco y nada. No por decisión de los dirigentes sino, mayormente, por resistencia de los trabajadores en las calles. Hay que recordar que el llamado “reformismo permanente” con el que Cambiemos quería avanzar en una reforma laboral fue derrotado por las importantes y combativas movilizaciones del 14 y 18 de diciembre de 2017 contra el ajuste previsional.

Los dirigentes sindicales, en la enorme mayoría de los casos, fueron completamente funcionales al macrismo durante cuatro años, garantizando extensas treguas que permitieron el avance de la pobreza, la desocupación y el endeudamiento sideral con el Fondo.

Ahora, tras conocerse el escandaloso video que muestra a funcionarios del Gobierno de Vidal y de la AFI conspirando con empresarios para armar causas judiciales, las conducciones sindicales anunciaron que se presentarán como querellantes en la Justicia.

En la conferencia de prensa -donde estuvieron presentes desde la CTA al Smata- los dirigentes anunciaron, además, que recurrirán a la Organización Internacional del Trabajo. En una afirmación marcadamente exagerada, llegaron a comparar las palabras de Marcelo Villegas con la práctica de la última dictadura genocida. Pablo Moyano se preguntó “¿qué diferencia hay entre Villegas y el exministro de Trabajo de la dictadura militar Horacio Liendo, si en el ’76 desaparecían las comisiones internas?".

A su turno Vanesa Siley -diputada nacional (FdT) y representante de la Federación de Sindicatos de Trabajadores Judiciales- afirmó que "si no llenaban las tapas de diarios con presos y presas no hubieran podido tomar la deuda externa que tomaron ni endeudarnos, ni bajar el poder adquisitivo como lo hicieron".

Hay una realidad que no se menciona aquí: el brutal endeudamiento de la era macrista no fue enfrentado por las grandes organizaciones sindicales. Éstas, más bien, sostuvieron una tregua casi permanente mientras la CEOcracia gobernante hundía el país.

Quien también habló fue Mario Manrique, adjunto del gremio mecánico SMATA y secretario gremial en la CGT. El hombre que secunda a Ricardo Pignanelli afirmó "estas son las formas y herramientas que utiliza el PRO y la derecha más rancia de la Argentina para lograr su objetivo".

Sin embargo, nada indica que el PRO haya acudido a causa alguna contra la dirigencia del Smata, que dejó pasar despidos, suspensiones y cierres de planta casi si obstáculos en aquellos años.

El ajuste que viene y las direcciones sindicales

Mientras actúan como brazo sindical del Frente de Todos, las organizaciones sindicales sostienen una persistente tregua. Y esto ocurre a pesar del enorme malestar social existente y de la crisis que golpea los salarios y el nivel de vida de las grandes mayorías populares.

Al mismo tiempo avalan el acuerdo con el FMI. Lo hacen, en muchos casos, desde un discurso crítico que denuncia cualquier ajuste. Sin embargo, ya es evidente que todo acuerdo con el organismo internacional traerá aparejado mayores ajustes sobre las condiciones de vida de las grandes mayorías. Eso ya no es un secreto para nadie.

Las grandes organizaciones sindicales que dicen rechazar el ajuste tienen que enfrentar el acuerdo con el FMI en las calles. No basta con declaraciones, sino que hay que tomar medidas de fuerza. Tienen que romper la tregua que sostienen.

Ese camino de lucha en las calles contra los ajustes que vendrán quedó planteado en el masivo acto que tuvo lugar en Plaza de Mayo el pasado 11 de diciembre. Un acto convocado por más de un centenar de organizaciones -entre ellas las que son parte del Frente de Izquierda Unidad- para plantear una perspectiva y un camino distinto.

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