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Red Internacional

Tras la reunión del Consejo Directivo de la CGT realizada este jueves, la central publicó un documento en el que "manifiesta su preocupación por la escalada inflacionaria". Consultado por periodistas a la salida del encuentro, aseguró que "no hay motivos para marchar". Un comunicado que busca disimular la tregua y la complicidad con el ajuste.

Viernes 22 de abril | 20:01

Luego de la primera reunión de Consejo Directivo del año, la CGT difundió un comunicado en el que manifiesta su "preocupación por la escalada inflacionaria".

Tuvieron que pasar casi 4 meses completos, con una inflación que acumula el 16,1% en el primer trimestre y con una suba del 20,9% en el precio de los alimentos, para que la CGT se dignara a decir sus primeras palabras sobre la escalada de precios que afecta el poder de compra de millones. Pero lejos de anticipar alguna medida o un cambio de postura, frente a la tregua escandalosa que mantiene con el Gobierno, la central obrera apenas se limitó a manifestar su "preocupación", y de paso aprovechó para "saludar las medidas de emergencia" dispuestas por el Gobierno, como el bono para informales y jubilados.

Como si se tratara de una nota de opinión de algún columnista de diario, el texto del comunicado comienza diciendo que "la escalada de precios y los altos índices inflacionarios impactan muy negativamente en la economía general, y con mayor gravedad en la economía cotidiana de trabajadoras y trabajadores".

Y algunos párrafos más adelante destacan que "con responsabilidad pero con firmeza, debemos recuperar el valor real de los salarios en las mesas de negociaciones". La apelación a la "responsabilidad" y la nula mención a medidas que acompañen la discusión salarial, dejan en claro cuál es la postura de la central sindical. Pero por si eso fuera poco, el mismo Héctor Daer se encargó a la salida de la reunión de ratificar que "no hay motivos para marchar".

Mientras el poder de compra de los salarios sigue perdiendo frente a una inflación descontrolada, la CGT se limita a manifestar "su preocupación" en un comunicado. Peor aún, como si se tratara del comunicado de un vocero del Gobierno, el texto asegura que es una situación que se soluciona "sólo con producción, más trabajo e inversiones genuinas". Lejos de esa realidad, el problema no pasa por la falta de producción, sino por el enorme deterioro de los salarios y la creciente desigualdad entre un puñado de empresarios, que cada vez se queda con más parte de la torta, y trabajadores que día a día se empobrecen. Una verdadera guerra contra el salario en la cuál la CGT actúa como cómplice del ajuste.

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El comunicado, termina tomando postura en la batalla de los últimos días por el Consejo de la Magistratura, asegurando: "Los poderes del Estado, en el marco del equilibrio democrático, deben orientar su accionar a la consolidación republicana en beneficio de los más desfavorecidos. Por ello, rechazamos enfáticamente la pretensión del Poder Judicial de sustituir al Poder Legislativo, fortaleciendo sin disimulos las posiciones más radicales en contra de los intereses populares". Y agrega: "No es tiempo del sálvese quien pueda, ni de mezquinas especulaciones políticas para seducir votantes; es tiempo de arremangarse y ocuparse del bien común. Todos juntos podremos reparar tanta desigualdad y llevar un poco de tranquilidad a la mesa de los argentinos".

Lejos de la vieja y repetida idea donde "todos juntos podremos reparar tanta desigualdad", lo que hace falta es que la CGT rompa la larga tregua que mantiene con el Gobierno y plantee medidas concretas para pelear por los salarios. Algo que a juzgar por los hechos, por las declaraciones de Daer a la prensa y por el propio comunicado, está muy lejos de los planes de estos dirigentes que apenas buscan disimular su complicidad con el ajuste.




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