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Red Internacional

Crisis.La CGT está contenta con el nuevo gabinete: mala señal para los trabajadores

La central que conducen Héctor Daer y Carlos Acuña destacó el ingreso de Juan Manzur y Julián Domínguez, así como la continuidad de Moroni. También el moyanismo y las otras corrientes internas lo apoyaron.

Lunes 20 de septiembre | 11:09

“La unidad fortalece a los trabajadores”. Así comienza el comunicado que difundió el fin de semana la Confederación General del Trabajo, con la firma de su consejo directivo. No está hablando de la unidad de quienes mueven el país todos los días y hoy sufren la crisis económica y social. Se refiere a la “unidad” de la coalición de Gobierno, al pacto entre Alberto Fernández, Cristina Kirchner y distintos sectores del PJ que se expresaron en el anuncio de cambios en el gabinete en la noche del viernes.

En el comunicado destacan explícitamente a dos de los integrantes del gabinete. Para Daer y compañía, el nombramiento de Juan Manzur como jefe de Gabinete de Ministros aporta “una visión aguda sobre la problemática nacional”. No le vamos a pedir a la burocracia sindical que tenga en cuenta los antecedentes del gobernador tucumano: señor feudal, amigo de los empresarios del citrus o el azúcar, que mantienen en condiciones semiesclavas a decenas de miles de trabajadores, enemigo del movimiento de mujeres. Quizá por todo eso es uno de los hombres preferidos hace tiempo por la CGT dentro del peronismo. Incluso antes de la crisis que lo empujó hacia el gabinete, era el elegido por la mayoría de la CGT como referente hacia 2023.

El otro ministro que destacó el comunicado fue Claudio Moroni, quien según la CGT “defendió los puestos laborales e impidió los despidos, además de sostener la negociación colectiva”. No deben opinar lo mismo los trabajadores de LATAM, EMA-Edesur, Garbarino, entre otros sectores que siguen reclamando por sus puestos de trabajo, que en el caso de los informales se cuentan por millones. Ni hablar de la pérdida del salario real, que solo con la gestión Moroni significó una caída de casi 6% para los trabajadores privados, 12,7% para los públicos y 14% para los informales. Además impulsó un salario mínimo y "vital" de 29 mil pesos que ahora quiere aumentar por pura especulación electoral solo un 11% más.

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Eso es lo que llama la CGT en su comunicado “relanzar la agenda social y la iniciativa política”. Una política de migajas que no cambia la realidad de millones de familias trabajadoras.

El otro hombre de confianza del sindicalismo peronista es Julián Domínguez, que asumió en el Ministerio de Agroindustria porque además es muy amigos de los empresarios rurales. Domínguez, sin embargo, está mucho más ligado al Frente Sindical de Moyano y Pignanelli. El Smata lo considera “tropa propia”. Recordemos que fue Domínguez, como presidente de la Cámara de Diputados, quien permitió que una patota de ese gremio ingrese al Congreso a hostigar a Nicolás del Caño en pleno conflicto de Lear.

Desde ese sector de la CGT, que hoy no integra el consejo directivo, se destacó el nuevo gabinete.

Esas coincidencias confirman que la crisis política puso en duda el proceso de “unificación” cegetista que se concretaría en el Congreso del 11 de noviembre, pero no lo descartó. De hecho se espera que Moroni, Manzur y Domínguez operen para limar la interna sindical.




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