Política

CRISIS POLÍTICA

La Asamblea Constituyente y la política de los socialistas revolucionarios

Los socialistas revolucionarios plantean la consigna de Asamblea Constituyente con el objetivo de desarrollar ampliamente la movilización contra el régimen capitalista.

Emilio Salgado

Delegado ATE-INDEC @EmilioSalgadoQ

Sábado 29 de agosto de 2015 | Edición del día

En la tradición política del marxismo revolucionario esta consigna remite a la Asamblea Constituyente de 1793, el momento más alto del desarrollo de la Revolución Francesa, cuando la burguesía todavía actuaba de manera revolucionaria contra el orden feudal.

Así como existieron Constituyentes revolucionarias en la historia, también las hubo reaccionarias. Por dar un solo ejemplo argentino, relativamente reciente, la reforma constitucional de 1994, mediante el tristemente célebre Pacto de Olivos consagró la reelección presidencial de Menem, permitiéndole continuar la aplicación de los planes neoliberales.

Una Asamblea Constituyente verdaderamente Libre y Soberana solo puede imponerse sobre las ruinas del régimen político vigente. Eso implica el desarrollo de una huelga general revolucionaria con la participación activa de las organizaciones que la misma clase trabajadora se dé para la lucha revolucionaria.

La misma podría conformarse en base a la elección de diputados elegidos por distrito único, a evaluarse según una proporción del total de la población. Los mismos deberían ganar como una maestra y ser revocados de manera simple.

Allí, los revolucionarios podrían pelear por una democracia mucho más amplia, planteando la necesidad de una cámara única que concentre el poder ejecutivo y legislativo, eliminando el cargo presidencial que es una figura solo destinada a mantener el orden. Allí plantearíamos la necesidad de terminar con la casta vitalicia de jueces que están atados hoy a los intereses del empresariado, suplantándolos por jurados populares elegidos por sufragio universal.

Los revolucionarios también pelearían para que la Asamblea discuta la resolución efectiva de todas las demandas sociales que sufre el pueblo trabajador. Por solo dar un ejemplo, garantizando el reparto de las horas de trabajo para lograr el fin de la desocupación y terminar con la pobreza.

A modo de ejemplo se podría citar a León Trotsky que, en 1934, escribía:
“Una asamblea única debe combinar los poderes legislativos y ejecutivo. Sus miembros serian elegidos por dos años, mediante sufragio universal de todos los mayores de dieciocho años, sin discriminaciones de sexo o de nacionalidad. Los diputados serían electos sobre la base de las asambleas locales, constantemente revocables por sus constituyentes y recibirían el salario de un obrero especializado. Esta es la única medida capaz de llevar a las masas hacia adelante en vez de hacerlas retroceder. Una democracia más generosa facilitaría la lucha por el poder obrero”. (Un programa de acción para Francia)







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