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Red Internacional

Los medios reproducen una y otra vez sus letras y videos de manera deshistorizada y descontextualizada, como si la vida de L-Gante y muchos de los pibes que vivieron una infancia como la de él no tuvieran responsables políticos.

Nancy MéndezLic. en Trabajo Social UBA | Redacción Zona Norte Gran Buenos @NancyMariele

Domingo 4 de julio de 2021 | 00:00

Los buitres en los medios de comunicación

Elian Ángel Valenzuela, más conocido como L-Gante, no fue replicado una y otra vez en los medios de comunicación cuando tuvo que interrumpir su trayectoria educativa para empezar a trabajar en una fábrica de plástico en su adolescencia.

“Me despertaba como a las cinco de la mañana para ir a laburar y desde que me levantaba hasta que llegaba iba haciendo temas en mi cabeza. Llegaba a casa a la tarde y lo grababa, pero no salía de ahí. De vez en cuando juntaba algo de plata y hacía algún video también”.
Relataba L-Gante en una conversación que tuvo con la revista Billboard en mayo de este año.

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Cristina Kirchner este jueves en un acto en Lomas de Zamora junto al gobernador Axel Kicillof y el intendente Martín Insaurralde. Presentó el programa "Conectar Igualdad Lomas” y nombró a L-Gante como el pibe que se “salvó” con una netbook y un micrófono de mil pesos, y en todos los medios se empezó a hablar de él.

Que empiece el show

Eduardo Feinmann afila sus colmillos y en su programa LN+ del pasado jueves repite una y otra vez: "La mente ca’ vez más loca, enrolándome un churro mixto. ¿Te va gustando?", citando así parte de la letra de la canción titulada RKT.

El mismo día: “Más humo que me fumo”, fue el titular elegido por el diario La Nación para la nota que describe “la cultura wachiturra” en palabras de Feinmann.

Y así se reproducen los titulares y los graf de varios programas periodísticos. ¿Si aparece con un arma en sus videos? ¿si es machista?¿si habla en lenguaje tumbero? y un sin fin de elementos sobre su composición musical que en esta nota no vamos a profundizar.

Porque la vida de un adolescente que interrumpió su trayectoria educativa porque tuvo que salir a laburar y a muy temprana edad consumió drogas, vende mediáticamente y lo repiten una y otra vez para construir el miedo hacia la juventud.

No es casual que las empresas de medios de comunicación expongan a los adolescentes a situaciones de humillación o sobreexposición, en ocasiones incluso violando la intimidad e integridad de los pibes para someterlos a un show donde no solo se busca incrementar el impacto de ciertas noticias.

Si no también se busca construir la imagen de un colectivo a través de un ejemplo individual que se presenta ante los ojos del espectador sin contexto y sin historia. Pero al que se supone hay que “tenerle miedo".

L-Gante recorre medios de comunicación, da su versión sobre la netbook y como fue su infancia y adolescencia en General Rodríguez. Eso no es importante para Eduardo Feinmann, el buitre saca los colmillos otra vez y ante la inexperiencia de dar entrevistas como las que está otorgando en estos días, el conductor aprovecha algunas frases de L-Gante e intenta provocar un efecto cómico, dramático e incrementar elementos morbosos.

L-Gante también habló con Viviana Canosa, la conductora gesticula una sonrisa falsa, mueve su cuerpo, así desparrama su perfume francés y su blusa de seda ( objetos de los que tanto le gusta hablar) y buscando un tono ingenuo ( que no tiene) dice:

"sentí que hablabas de drogas, de violencia de género, de falopa. ¿Me traducís tus canciones?"

Como si las drogas y la violencia de género no existieran en el mundo de empresarios con los que se sienta a complotar sus intenciones mediáticas, esos buitres que quieren aprovecharse mediáticamente de lo que ellos mismos generan, mano de obra barata, descartable y pibes en situación de pobreza.

La construcción mediática de la figura del ‘pibe chorro’ está compuesta por tres características: pobre, drogadicto y delincuente.

Hace unos años atrás, Cristian Alarcón publicó un libro que se llama: “Cuando me muera quiero que toquen cumbia” , el cual relata la vida de Víctor “El Frente” Vital. Un pibe del partido de San Fernando fue acribillado debajo de la mesa de su casa por la policía.

En aquel momento el escritor y periodista sostuvo que “los pibes chorros”, no nacieron como un prototipo de joven con la cara tapada, alardeando con un arma en la televisión. Aparecieron por primera vez como cadáveres.

Cuando Alarcón se encontró con el mito de Víctor “El Frente” Vital, estaba investigando sobre el aumento del gatillo fácil aplicado por la Policía Bonaerense a chicos cada vez más chicos. En esa investigación se encontró con el Escuadrón de la Muerte que actuaba en la Zona Norte del conurbano bonaerense.

Desde aquel momento la construcción de “los pibes chorros” se profundizó una y otra vez y los medios de comunicación desempeñaron un rol central en ese proceso, en tanto no solo transmiten las representaciones dominantes, sino que además son productores impunes de la criminalización de los pibes en situación de pobreza.

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Para perseguir a los pibes NO hay grieta

Los “pibes chorros” representan así una figura de amenaza. Las imágenes que interpelan al miedo se repiten constantemente y con ello dan lugar a los pedidos de “mayor seguridad”. Esta mirada sobre los pibes no es inocente, las empresas de medios de comunicación responden a intereses políticos. El discurso del “miedo” que construyen, sirve para legitimar la violencia institucional.

Esto viene acompañado de detenciones arbitrarias y mecanismos de control social. Hace unas semanas UNICEF informó sobre el impacto que la segunda ola de la pandemia tiene en los hogares donde viven niños, niñas y adolescentes.

Dónde 181 mil adolescentes manifestaron haber sido parados por la policía en la vía pública y 85 mil de ellos denunciaron que fueron agredidos por las fuerzas represivas del Estado.

Si a ese dato le sumamos la cantidad de jóvenes que están en situación de pobreza, los últimos datos del INDEC del primer trimestre dio cuenta que un 51% de pobres y un 15,2 % de indigentes, pero esa cifra es mayor cuando hablamos de la situación de pobreza en la que se encuentran las infancias y adolescencias. En el conurbano llegó al 72,7 % a fines del 2020 superando el promedio nacional del 65%.

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Es decir que siete de cada diez pibes son pobres y el mensaje parece ser meritocrático, o te salvas con la música de manera individual o te alcanza el patrullero. Porque tanto de un lado como del otro los buitres que generan estas condiciones de vida para los pibes no tienen nada que ofrecer más que estigmatización y criminalización.




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