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Red Internacional

Bajo el pretexto de crimen en Retiro, reclama tratar el Régimen Penal Juvenil y bajar la edad de punibilidad a 15 años. Este proyecto fue promovido bajo el gobierno de Macri, no prosperó porque era aberrante.

Rosa D'Alesio@rosaquiara

Martes 8 de diciembre de 2020 | 20:49

Por el crimen de un turista, señalan a un joven de 15 años como autor material. El Gobierno porteño, ni bien se conoció la noticia de lo ocurrido, desempolvó su proyecto de baja de edad de punibilidad. Ante hechos como este se repite la respuesta punitiva de la derecha -donde no hay grieta entre los Bullrich o los Berni-.

“Entiendo que no pueden ser condenados de la misma manera que un adulto, pero deben tener consecuencias”, reclamó Marcelo D’Alessandro, secretario de Seguridad de CABA, al referirse al asesinato de un ciudadano armenio.

En tanto el vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli, manifestó: “Ya detuvimos a uno de los atacantes que mató al ciudadano armenio. Es hora de discutir la Ley Penal Juvenil, no pueden entrar por una puerta y salir por la otra. Tiene que haber consecuencias para todos los delincuentes que desprecian la vida y que están dispuestos a todo”. Por supuesto que Patricia Bullrich se sumó a la campaña.

Estos sectores de la juventud, brutalmente castigados por las medidas de ajuste de oficialistas y opositores -Frente de Todos y Juntos por el Cambio-, son los principales destinatarios de las leyes penales.

Son los niños y adolescentes sobre los que más impacta la pobreza e indigencia, así como la violencia policial. Es perverso, porque no plantean ni una sola medida para resolver los problemas básicos de los jóvenes.

Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, dado a conocer en septiembre de este año, el 56,3 % de las personas de 0 a 14 años son pobres. De ese total, el 15,6% de los niños viven en la indigencia en hogares en donde los ingresos no llegan a los 11.000 pesos y no alcanzan a cubrir una canasta de 17.000 pesos.

En agosto pasado UNICEF presentó un trabajo en donde señalaba que para diciembre de 2020 la cantidad de niños, niñas y adolescentes que estarán bajo la línea de pobreza pasaría de los 7 millones de finales de 2019 a 8,3 millones.

Demagogia punitiva

Recordemos que el proyecto elaborado por el gobierno de Cambiemos, que buscaba reformar el régimen penal juvenil sancionado durante la dictadura genocida, pretendía transformarlo en uno aún más duro. Por ejemplo, establecía que un joven puede sufrir hasta dos años de prisión preventiva porque si.

Sergio Massa, actual presidente de la Cámara de Diputados, por entonces sostuvo: “Fui el primero en plantear la necesidad de la baja de edad”. Además, su propuesta era superadora a la del macrismo, pretendiendo que se baje a los 14.

La baja de edad de punibilidad no fue un proyecto solo de Cambiemos. En 2009, por impulso del gobierno de Cristina Kirchner, la Cámara baja aprobó que pase de 16 a 14 años. Perdió estado parlamentario y finalmente no se aprobó.

Estos proyectos, no son otra cosa que un plan de guerra contra la juventud, porque lo único que lo único que les ofrecen es mayor persecución y encierro. Cuando todas las estadísticas dan cuenta del bajo porcentaje de menores que cometen delitos.

Durante el gobierno de Cambiemos, cuando el proyecto de reforma penal juvenil se debatía en comisiones plenarias en el Congreso, los expertos en el tema sostuvieron que no hay ninguna vinculación entre la edad de imputabilidad y la cantidad de crímenes que se cometen.

Dentro de los pocos delitos que son cometidos por adolescentes, la mayoría son contra la propiedad, mientras que los delitos contra la vida son estadísticamente marginales.

El último informe del Consejo de la Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires indica que en 2015, sobre 175 homicidios registrados en ese año en la Ciudad, solo uno fue cometido por un adolescente menor de 16 años, mientras que diez casos fueron cometidos por adolescentes entre 16 y 18 años (el 3,8 por ciento del total).

Lejos están las fuerzas políticas mayoritarias, de atacar el “gran delito”, organizado por fuerzas represivas en complicidad con jueces y banqueros, entre otros. En cambio ponen el eje en el delito callejero. El último eslabón de esas grandes cadenas criminales, donde muchas veces los jóvenes son obligados a delinquir para ellos. El caso de Luciano Arruga lo mostró con toda crueldad.

El proyecto de Cambiemos, que se debatió en el Congreso en el 2019 no prosperó, porque las voces que se alzaron en contra fueron innumerables: desde los organismos de derechos humanos, referentes del Frente de Izquierda como Myriam Bregman, Nicolás del Caño, Alejandrina Barry, Serpaj, hasta UNICEF y la Sociedad Argentina de Pediatría, entre tantos otros.

Hay que terminar con situación de vulnerabilidad social y la falta de futuro que afecta a ocho millones de niños y adolescentes. Guernica mostró la crisis habitacional, es necesario viviendas dignas para los y las jóvenes y sus familias. Construir centros recreativos en los barrios populares para que todos las y los jóvenes puedan disfrutar del arte, la cultura y el deporte. Garantizar becas de estudio y boleto estudiantil. Aumentar el presupuesto para la educación pública y asegurar vacantes en todas las escuelas del país.

Dejar de pagarle al FMI y que los millones de dólares que hoy van al pago de la deuda externa se destinen a las necesidades de las grandes mayorías.




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