Política

A 13 AÑOS DE LA DESAPARICIÓN

Julio López: alegato de Myriam Bregman en el juicio que condenó a Etchecolatz

La diputada integró la querella que llevó a juicio al genocida Miguel Etchecolatz. A 13 años de su condena, y de la desaparición de Julio López, repasamos parte del alegato de la abogada.

Rosa D'Alesio

@rosaquiara

Miércoles 18 de septiembre | 10:53

Este artículo no tiene como único objetivo recordar una fecha histórica. El interés que despierta este alegato está muy relacionado con el presente. Myriam Bregman no sólo es abogada en juicios contra genocidas por los crímenes del pasado. En 2011 denunció el Proyecto X (espionaje que realizaba la Gendarmería a las organizaciones obreras y populares). Además, representa legalmente a trabajadores que pusieron a producir las fábricas bajo control obrero.

Aquel 18 de septiembre, como parte de la querella del colectivo de organismos de derechos humanos, Justicia Ya!, Bregman recordó cuáles fueron los objetivos del golpe militar en un juicio que sin dudas marcó el camino a muchos otros que le siguieron.

Como diputada nacional por el PTS-FIT, Myriam Bregman logró un pre-dictamen en la Comisión de Derechos Humanos y Garantías de la Cámara Baja, en torno al proyecto de ley que presentó, junto a Nora Cortiñas y organismos de derechos humanos, por primera vez en 2015, y que plantea la apertura y publicación de los archivos en poder del Estado y de sus fuerzas represivas y de inteligencia, relacionados con la desaparición de Julio López.

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El juicio y una condena histórica

La condena a Miguel Etchecolatz fue clave porque se produjo en el primer juicio que se abrió después de la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. “Logramos que por primera vez un tribunal aceptara que los crímenes de lesa humanidad de la dictadura fueron parte de un genocidio” dijo la abogada Myriam Bregman a La Izquierda Diario.

El juicio oral y público al Director de Investigaciones de la Policía de la provincia de Buenos Aires durante la última dictadura militar se inició el 20 de junio de 2006 en la ciudad de La Plata, en el Tribunal Federal Nº1. La sentencia se leyó el 19 de septiembre de 2006. Etchecolatz fue condenado a cadena perpetua por los crímenes que cometió. Fue juzgado por el homicidio calificado de Diana Esmeralda Teruggi, la privación ilegal de la libertad, torturas y homicidio de Patricia Dell’Orto, Ambrosio De Marco, Nora Formiga, Elena Arce y Margarita Delgado; y la privación ilegal de la libertad y torturas de Nilda Emma Eloy y Jorge Julio López.

Un día antes de este veredicto, un testigo que brindó un testimonio clave y que permitió condenar a la mano derecha de Camps, no pudo presenciar la sentencia. Hace trece años que Julio López fue desaparecido por segunda vez.

Myriam Bregman sostuvo que la causa donde se “investiga” la desaparición de López es un monumento a la impunidad. “En el caso de Jorge Julio López, el aparato de Estado decidió encubrir el hecho para mantener, como algún ministro lo dijo en aquel momento, la gobernabilidad de la bonaerense. No se puede entender cómo ninguno de la patota de Etchecolatz ha sido verdaderamente investigado”, dijo Bregman.

La dirigente del PTS-FIT sostuvo “en la causa hay pistas de sobras y las mismas conducen indefectiblemente a la Policía Bonaerense, a sus relaciones con otras fuerzas, a la protección que tienen los genocidas en el penal de Marcos Paz. Son elementos políticos, no jurídicos, los que impidieron que la investigación avance en todos estos años”.

El genocida Miguel Etchecolatz, aun estando detenido y condenado por crímenes de lesa humanidad, continuó integrando la Policía Bonaerense hasta el 8 de agosto de 2017 bajo la figura de Retiro Activo Voluntario.

Alegato de Myriam Bregman

Abogada patrocinante de la querella por la Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos, integró Justicia Ya!, y representó legalmente a Nilda Eloy y Julio López.

Aquí un breve extracto de su alegato actuando en representación de la Asociación Ex Detenidos Desaparecidos, Nilda Eloy y Julio López, junto a otras abogadas:
“… venimos a solicitar un cambio de calificación, que oportunamente en la sentencia se cambie la calificación y se condene al Sr. Etchecolatz por el delito de Genocidio.

Vamos a demostrar en estos alegatos que los hechos aquí tratados no son delitos aislados... sino que son parte de un plan sistemático de exterminio”.

Sin dudas no fue un alegato contra Etchecolatz. Fue contra toda una clase social que junto a los militares condujeron una de las dictaduras más sangrientas del país.
“Este plan que se llevó a cabo en la Argentina tuvo un objetivo muy concreto, que era cambiar la estructura económica del país y todas las relaciones sociales, culturales, políticas y gremiales que sobre ella se asentaban”, continuó Bregman y aportó cifras que revalidaron esta afirmación.

“En pos de ese objetivo es que las Fuerzas Armadas y de Seguridad, auspiciadas y alentadas por parte de otros sectores como el gran empresariado y la Iglesia (como se demostró en este juicio), se propusieron el objetivo de exterminar a otro grupo nacional”, dejando en claro porqué pedían que se tipificara el crimen como un genocidio.

En otro tramo del alegato se refirió a la vuelta de la democracia burguesa en 1983 “en la Argentina, los gobiernos constitucionales posteriores a la última dictadura militar implantaron durante 20 años políticas de olvido, mediante la aprobación e implementación de leyes y decretos de impunidad. Y también necesitaban construir otra historia…Es la instauración de la ‘Teoría de los dos demonios’”. Demostró que la clase dominante intentó tergiversar lo ocurrido no solo para otorgar impunidad contra la clase dominante que fue responsable del genocidio, sino también para ocultar que el objetivo del golpe fue aplastar el ascenso obrero-estudiantil.

“Más del 56 % de los detenidos desaparecidos fueron trabajadores, cuestión que se reafirmó con el testimonio de numerosos testigos que pasaron por este estrado”, sostuvo Bregman en su alegato.

“Querían borrar el ejemplo de lucha de esa generación, esos ideales, querían borrar el para qué peleaban así nunca más sería imitado. Por eso construyeron la figura de subversivo, de delincuente terrorista, lo demonizaron. Y con eso se garantizaron la impunidad posterior. Por eso decimos que todo el que sostiene esa teoría, como lo han sostenido los gobiernos constitucionales posteriores sostiene la impunidad” señaló más adelante Bregman y agregó “queremos decir que la dictadura no mataba a cualquiera, como dice la contracara de la ‘teoría de los dos demonios’. El aniquilamiento en Argentina no es casual, ni irracional. Se trata de la destrucción sistemática de una “parte sustancial” del grupo nacional que tenía ciertas formas de organización y de participación”.

El alegato demostraba que “Etchecolatz como todos los demás represores no formaban un aparato paralelo de represión. Eran parte de las Fuerzas Armadas y de Seguridad del Estado, por eso se configura el delito del genocidio”.

También denunció que ese Juicio se lleva adelante a pesar de que “no se abrieron archivos de la represión como bien lo dijo la Sra. de Mariani cuando testimonió, ha hecho que la carga de identificar los represores haya estado en manos de los organismos de Derechos Humanos”.

Así concluía hace trece años uno de los alegatos en un juicio que sentó precedente, y aún se debe recordar por lo que reveló en las audiencias, y porque demostró que el aparato represivo sigue conservando los métodos de la dictadura. Pero que también hay un gran movimiento social que no olvida, ni perdona.







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