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Red Internacional

Ocupación golpista. Juez de la Corte Suprema suspendió al gobernador bolsonarista de Brasilia

Tras la ocupación golpista de las sedes de los tres poderes en Brasilia este domingo por parte de seguidores de Bolsonaro, el juez Alexandre de Moraes destituyó por 90 días al gobernador del Distrito Federal, Ibaneis Rocha, por anuencia o hasta participación efectiva de las autoridades con el ataque. ¿Cómo frenar a la extrema derecha bolsonarista?

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Lunes 9 de enero | 09:14

El juez de la Corte Suprema de Brasil, Alexandre de Moraes, apartó de su cargo al gobernador del Distrito Federal de Brasilia, Ibaneis Rocha, por 90 días, tras el asalto de este domingo de miles de seguidores del ultraderechista Bolsonaro a las sedes de los tres poderes pidiendo la caída de Luiz Inácio Lula da Silva, del que no reconocen su victoria en las elecciones de octubre pasado.

Moraes también ordenó a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado actuar para liberar cualquier tipo de vía o edificio público ocupado por partidarios del expresidente Jair Bolsonaro en todo el país.

El juez indicó que "la escalada violenta" contra la sede de los tres poderes "solo podía ocurrir con la anuencia, y hasta la participación efectiva," de las autoridades competentes por la seguridad pública e inteligencia.

Asimismo, subrayó que la organización de esos actos golpistas eran un "hecho notorio y sabido, que fue divulgado por la prensa brasileña".

De esta forma, De Moraes señaló directamente a Rocha, quien horas antes había pedido disculpas al presidente Lula y a la cúpula de los poderes Legislativo y Judicial por los graves acontecimientos ocurridos en la tarde del domingo en la capital brasileña.

Rocha también había destituido de forma fulminante a su secretario de Seguridad, Anderson Torres, quien fue ministro de Justicia en los dos últimos años del Gobierno de Bolsonaro (2019-2022) y es una figura muy cercana del ahora exgobernante.

En medio de las imágenes que llegaban desde Brasilia, el presidente Lula decretó la intervención federal del área de seguridad de Brasilia hasta el próximo 31 de enero, con lo que las policías regionales estarán bajo control del Gobierno central durante ese periodo.

El hecho de que el bolsonarismo haya podido realizar con unos pocos miles de manifestantes una acción que la prensa brasileña menciona como el "Capitolio de Brasilia", en comparación con la toma del Congreso en Estados Unidos dos años atrás, tiene explicación por la connivencia de años que primero permitió el ascenso de Bolsonaro al poder y luego el empoderamiento de militares y policías. A los policías con la vía libre para reprimir, como con la intervención en Rio de Janeriro que incluyó asesinatos en las favelas y el asesinato de Marielle Franco y apañando a los bolsonaristas, y a los militares otorgándoles lugares estratégicos en la función pública y el manejo de empresas, como así también en la intervención abierta en temas políticos.

El propio Alexandre de Moraes que ahora suspendió al gobernador de Brasilia fue uno de los miembros de la corte que años atrás votó en contra del habeas corpus presentado por la defensa de Lula para evitar la prisión. Es decir fue uno de los responsables de confirmar el fraude judicial que terminó en la prisión de Lula y su proscripción como candidato, dejando el camino libre para el triunfo del ultraderechista Jair Bolsonaro, cuyo triunfo fue saludado meses después por los grandes medios, los empresarios y la cúpula de las fuerzas armadas.

Es decir, los actores a los que hoy la dirección del PT o el mismo Lula con la intervención federal piden el apartamiento del gobernador de Brasilia o el "restablecimiento del orden", son los que allanaron el camino a Bolsonaro y permitieron que multiplique la injerencia de los militares en la función pública, llegando hoy a ser aproximadamente ocho mil los militares ocupando distintos cargos. La Policía por su parte fue la que apoyó los bloqueos de camioneros y terratenientes en octubre pasado y los que este domingo se sacaban fotos junto a los bolsonaristas. Hasta un exmilitar que es asesor del Ministerio de Seguridad se sacó una selfie con su esposa mientras de fondo ocupaban y saqueaban el Congreso.

Por estos motivos es imposible confiar en las fuerzas represivas, ni en la Policía ni en las Fuerzas Armadas, como tampoco en la justicia golpista que fue cómplice de Michel Temer primero y de Bolsonaro después, garantizando al mismo tiempo las reformas estructurales en materia laboral y de pensiones, o en las privatizaciones de activos del Estado. La única forma de frenar a la extrema derecha bolsonarista es con la movilización en las calles.

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