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Juegos Olímpicos de la Juventud: ¿quiénes se llevan "el oro" de Buenos Aires 2018?

El deporte olímpico está siendo noticia en los medios argentinos: observamos una fiesta deportiva juvenil. Pero está casi ausente un lado turbio: desmenuzamos la olimpiada del derroche en la que los campeones son empresarios ligados al macrismo. Patricio del Corro, legislador porteño por el PTS-FIT, se refirió a los negociados inmobiliarios del larretismo.

Rosa D'Alesio

@rosaquiara

Augusto Dorado

@AugustoDorado

Sábado 13 de octubre de 2018 | Edición del día

Hace una semana arrancaron los Juegos Olímpicos de la Juventud, que se desarrollarán hasta el 18 de octubre. Hasta ese día, la capital argentina será el escenario desde el que el mundo habrá visto desfilar a unos 4 mil atletas de 206 países que ya comenzaron a competir en 32 disciplinas.

La primera semana de competencia dejó marcas deportivas, medallas y pinceladas emotivas de los jóvenes talentos de hoy, probables estrellas del mañana. Desde las lágrimas de Delfina Pignatiello y la dedicatoria de su medalla en natación a su abuela recientemente fallecida (la foto que recorrió los diarios del país), pasando por ejemplares actitudes deportivas –como la del chino Chuquin Wang en Tenis de mesa que le regaló un punto a su oponente japonés Harimoto, para no humillarlo con una derrota aplastante- hasta llegar a los emotivos logros que llevaron al podio a jóvenes atletas de Argentina: Pigantiello también conquistó plata en nado 400 mts libre, las preseas doradas de María Sol Ordas en remo, Iñaki Iriartes y Agustina Roth en BMX, Nazareno Sasia en lanzamiento de bala y rompiendo dos veces el record sudamericano, entre varios otros. Esto último habida cuenta de que en Buenos Aires 2018, no hay medallero oficial porque los organizadores consideran que “el énfasis está puesto en celebrar por igual el esfuerzo de todos los atletas”.

Hasta aquí, la verdadera fiesta. Pero el espíritu deportivo se desvanece pronto si escuchamos las palabras de Thomas Bach, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), al visitar México unos días antes de recalar en Buenos Aires: por el 50 aniversario de los Juegos Olímpicos de México 68, describió a aquel evento como “los Juegos de la paz”, como relata en el diario La Nación el periodista Ezequiel Fernández Moores. "México 68 se desarrolló para dejar una imagen pulcra cuando la sangre de los estudiantes masacrados en Tlatelolco por el Estado todavía estaba fresca. Los Juegos Olímpicos también tienen la finalidad de barnizar de valores nobles a funcionaros ’flojos de papeles’": en Buenos Aires encontramos bastante de esto.

Los Juegos se desarrollan sobre una base de explotación laboral, negociados millonarios y estafa inmobiliaria. De aquí en adelante, el lado oscuro de Buenos Aires 2018.

Desfalco olímpico: salto con derroche y censura

“Este tipo de mega eventos deportivos, que suelen hacerse en países dependientes, son utilizados como forma de transferencia de recursos del Estado a los sponsors y a las constructoras”, señala Patricio del Corro, legislador de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires del bloque del Frente de Izquierda (PTS). “Esto pasó en Río 2016, antes en los juegos de Grecia (con lo que se profundizó la crisis) o en Sudáfrica con el Mundial 2010. La inversión la hace el Estado y las ganancias se las llevan los auspiciantes y las constructoras”, sostiene.

¿Cuál es el panorama de este Buenos Aires 2018? Por empezar: según cifras oficiales, el costo de la Villa Olímpica asciende a U$S 250 millones, cifra a la cual se suman otros U$S 100 millones del Parque Olímpico, donde se montaron parte de las instalaciones para las competencias. Cuando en 2013 el Gobierno de la Ciudad presentó la candidatura de Buenos Aires para ser sede de estos Juegos Olímpicos 2018, exhibió un plan que implicaba un presupuesto de U$S 231 millones, estimando que la divisa cotizaría a $4,50 en 2018 (¡!). Según ese cálculo las obras tendrían un costo de 1.040 millones de pesos. Siempre según ese plan, U$S 126,4 millones serían destinados para la construcción de la Villa Olímpica y mejoras urbanas y otros U$S 104,69 millones para gastos deportivos.

No sólo el dólar ascendió hasta escalar los $ 40, por lo cual el monto inicial calculado en moneda local trepo a más de $8.000 millones, sino que además se “gastaron” 100 millones más de lo estimado en moneda estadounidense. Según una investigación del periodista especializado en olimpismo Ernesto Rodríguez, estos cálculos podrían duplicarse.

Rodríguez, además de ser periodista de medios como el diario Olé, viene compilando en su sitio web Ephecto Sport un cuadro completísimo sobre los negociados y el derroche derivados de la organización de estos juegos por parte de los gobiernos Macri-Larreta. Otra de las notas de esta primera semana la dio la vergonzosa limitación de la acreditación que los organizadores le entregaron, a modo de castigo velado y con intenciones de cierto grado de censura. Importantes periodistas deportivos como Ángela Lerena (TNT Sports), Alejandro Wall (Tiempo Argentino) o Ezequiel Fernández Moores (La Nación), entre varios otros, lanzaron una campaña espontánea en las redes sociales que tuvo como resultado la acreditación plena de Ernesto Rodríguez, con acceso a todos los avatares del evento, como corresponde a cualquier periodista. Un primer triunfo que merece medalla simbólica.

Fiesta para empresarios amigos: lejos del espíritu olímpico, cerca de los negociados de la obra pública

A los “errores” de cálculo detallados debería sumarse que fueron adjudicados con la “llave” de la Ciudad los amigos de Macri y Larreta. Las más de veinte licitaciones impulsadas por el Gobierno de la Ciudad para la construcción de la Villa Olímpica y los distintos complejos deportivos fueron concedidas “casualmente” a empresarios amigos. Si hay un lugar en el que no hubo competencia, fue en el de la obra pública: hubo premio para todos, se repartieron el oro.

Al menos seis empresas aportantes de la campaña de Cambiemos “ganaron” licitaciones para las obras destinadas a los juegos olímpicos. Entre las más destacadas –que enumera al detalle el periodista Ernesto Rodríguez- pasaremos a resaltar las que marcaron “récord olímpico” de beneficios.

Empecemos por CRIBA, la empresa que más desarrollo de obras tiene en la ciudad de Buenos Aires. Se alzó con cuatro licitaciones por $750.706.226. Al frente de esta empresa están los hermanos Alberto y Eduardo Tarasido, quienes aportaron $830.000 a la campaña por la jefatura de Gobierno de Horacio Rodríguez Larreta del 2015. Entre los “deportes” que practica CRIBA está el trabajo precario: construyó el edificio más alto de Argentina, en la zona de Puerto Madero, con apenas registrados el 15 por ciento del personal, el 40 por ciento del cual percibía parte de sus salarios en negro. CRIBA construyó además el Palacio de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en el barrio de Parque Patricios, remodeló la estación del ferrocarril Mitre en Retiro.

Sobre la construcción de la Villa Olímpica en Villa Soldati, se le adjudicó la construcción de los pabellones A3 y A4, dos estadios multideportes que el Gobierno presupuestó en $160.853.907. Sin embargo, los empresarios macristas se llevaron el pliego por $168.646.365 (un incremento de casi 5%) pese a ser una de las ofertas más caras.

La empresa Conorvial se quedó con una de las obras por $ 349 millones, un 19% más de lo presupuestado originalmente. El vicepresidente de la compañía, Ricardo López Casanegra, entregó $ 200 mil a la campaña de Cambiemos.

A la empresa Bricons no le fue nada mal. Le fue adjudicada la construcción de tres torres de la Villa Olímpica, con 129 departamentos cada una. Recibió para la obra $ 179 millones, 7% más de lo establecido en el plan inicial. La licitación la ganó en junio de 2015 y luego en la campaña presidencial, el titular de la firma, Miguel Ángel Raspagliesi, quien aportó un millón de pesos a Cambiemos. Un tipo agradecido.

Niro Construcciones se hizo cargo de levantar el Pabellón C del Parque Olímpico a cambio de$508 millones, cuatro millones más de lo pautado inicialmente. El titular de la firma, Lucio Niro, aportó medio millón en las elecciones de 2015 para Cambiemos. Plata no le faltaba.

Las viviendas de la Villa Olímpica se dividieron en diez licitaciones. Una denominada “Viviendas II” la obtuvo una Unidad Transitoria de Empresas (UTE) entre Emaco y Lanusse SA por $ 148,8 millones. La familia Lanusse donó 63 mil pesos para la campaña de 2015. Ningún gran aporte pero tal vez la amistad se haya erigido por ser un apellido caro a los sentimientos de sectores cambiemitas. Emaco tiene como directores a Federico León Bensadón y Alberto Luis Gutiérrez, que además son parte del grupo societario Telemetrix SA, que concesiona el complejo de Costa Salguero que el PRO utiliza como búnker electoral. Allí ocurrió la tragedia del boliche Time Warp. Los lazos amistosos no terminan acá: el directorio de Telemetrix lo integra Fernando Adolfo Polledo Olivera, esposo de la actual diputada del PRO, Carmen Polledo (ex vicepresidenta de la Legislatura porteña).

Dycasa, empresa que fue accionista junto con SIDECO Americana, firma del Grupo Macri, en Autopistas del Sol. Ganó dos contratos para construir seis torres de la Villa Olímpica, por un total de $ 329 millones, en 2015, cuando Macri era jefe de gobierno. Viejos conocidos.

Bonus track: Nicolás Caputo a cargo de la empresa SES SA, ganó un contrato de electrificación de la Villa Olímpica por $ 41 millones. Ser amigo del presidente tiene estos beneficios (y varios otros).

Como parte de la infraestructura, otro rubro importante es el de las telecomunicaciones. Para todo el evento se montó una red de fibra óptica de más de 70 kilómetros, se instalaron 120 pantallas grandes, puntos de acceso WiFi, más de 300 televisores. Una inversión de más de $ 500 millones. La licitación la obtuvo Telecom, empresa en la que participa la familia Werthein. Si hay alguien con suerte es Gerardo Werthein: es presidente del Comité Olímpico Argentino (COA) y justo su familia se adjudica semejante negocio. ¡Qué casualidad! Hoy Telecom está asociada a Cablevisión del Grupo Clarín.

Viviendas sociales: una mentira olímpica

En la Villa Olímpica se realizaron 1.050 viviendas que en estos días están ocupando los jóvenes atletas. Cuando concluya el evento serán entregadas como viviendas particulares, que el Gobierno de la Ciudad prometió asignar a partir de créditos blandos con “prioridad para vecinos de la zona, maestros y policías”. Pero los vecinos de la Comuna 8 difícilmente podrán acceder con la facilidad que prometió el gobierno de Larreta: cada departamento supera en más del 50% el valor de mercado por metro cuadrado. Según las normativas un 1/3 de las viviendas serían destinadas para habitantes de villas reubicados, 1/3 para inscriptos en la Ley 341 y 1/3 para los Créditos de Primera Casa, privilegiando a los habitantes de la Comuna 8.

Cuando finalmente se sancionó la normativa, en noviembre de 2016, estas promesas fueron solo eso. Había desaparecido el tercio reservado a los relocados; y si bien se reconocía una prioridad a los vecinos de la Comuna 8 (reservando un 50 % para estos), solo podrán acceder los sectores acomodados de la clase media.

Pero puestos estos datos en contexto el panorama se agrava: la Comuna 8 (Villa Lugano, Villa Soldati y Villa Riachuelo), es la más relegada de la ciudad, con casi 200.000 habitantes con ingresos muy bajos. “El 45,3% de sus hogares asalariados no cuentan con un ingreso que les permita acceder a la Canasta Total de Consumo (casi la mitad de su población) y el ingreso medio comunal es un 34,5% inferior a la media de la ciudad. Para ponerlo en cifras: si el ingreso promedio en CABA es de $ 13.916, en la zona Sur se gana menos de la mitad ($ 6096)”, explica Ernesto Rodríguez.

De los requisitos para acceder a un crédito supuestamente “blando” para acceder a estas viviendas: hay que contar con ingresos por una suma equivalente a tres Salarios Mínimos Vitales y Móviles (SMVyM) al momento de la inscripción, o sea, unos $ 30.000.Además, estar bancarizado, algo que difícilmente pueda cumplirla mayoría de los habitantes de la zona. Blando como turrón de Alicante.


Otro truco para aparentar “crédito blando”: si bien los departamentos tendrán un subsidio del 14% del valor de la propiedad, los departamentos cotizan inicialmente entre $ 1.400.000 (un ambiente), pasando por $ 1.900.000 (dos ambientes) y $ 2.700.000 (tres ambientes). Estos valores ponen el precio del metro cuadrado en un promedio de u$s 1.900 (u$s 1.634 si se tiene en cuenta el subsidio del Estado).Un precio 50 % más caro que el valor de mercado para esa zona.

Pese a este sobreprecio, los departamentos no cuentan con gas natural: por lo que cocinas, calefacción y termotanques son eléctricos, con lo que los nuevos propietarios o deberían encarar costos adicionales para instalar el gas o deberán conformarse con depender del suministro de electricidad en el marco de un crisis energética donde en la Ciudad de Buenos Aires dependerá de la gestión de Rodríguez Larreta según el aumento en cantidad y duración delos cortes de luz.

“Toda esta inversión en infraestructura y en pos del supuesto espíritu olímpico choca con la realidad con la situación de los clubes de barrio, que son los lugares más accesibles para la práctica del deporte. Muchos están cerrando, están ahogados económicamente por las tarifas, la gente no puede pagar las cuotas. Lo mismo pasa con los polideportivos o con profesorados de Educación Física como el Eclestone donde ni siquiera cuentan con una pileta propia. Para unos Juegos Olímpicos se gastan millones pero para el deporte amateur o al que tienen más acceso los pibes para desarrollarse cada vez hay menos plata”, concluye el legislador Patricio Del Corro.

Trabajo “olímpico”: ni por “el pancho y la Coca”

Finalmente, otro aspecto oscuro de la fiesta olímpica es el de los trabajadores y trabajadoras que sostienen cada instancia del evento. La mayoría está encuadrada bajo la modalidad de voluntariado: directamente trabajo gratuito. Los pocos remunerados están sometidos a un derrotero de obstáculos.

A poco de la gran inauguración, un Colectivo de trabajadoras y trabajadores organizados en los gremios ATE, UTE y ADEF emitieron un comunicado para dar cuenta de la precarización que sufren desde hace años en la Subsecretaría de Deportes, a cargo del ex tenista Luis Lobo y bajo la órbita inmediata del Vicejefe de Gobierno, Diego Santilli.

“(…) la política deportiva de la Ciudad se sostiene con trabajo precario. (…) conocemos la cosa desde adentro. Porque somxs trabajadorxs de esta dependencia gubernamental”, denuncian. Se trata de alrededor de 500 trabajadores. “Algunxs nos encontramos categorizadxs como administrativxs, otrxs tenemos un contrato precario que se renueva año a año con un salario que hoy día apenas roza los $100 por hora de trabajo (…). Esto nos obliga a sobrecargarnos de actividades o en muchos casos a tener que dejar el trabajo que tanto nos gusta porque la situación se nos hace insostenible”, explican.

Apuntando directamente a Lobo y Santilli, los sindicatos indagan: “¿Dicen que no hay plata para destinar al Deporte? El circo que rodeará los JJOO no dejará lugar a dudas de que esa falta de presupuesto es una decisión política”.

Pero la gran mayoría aporta gratuitamente su esfuerzo y conocimiento (por ejemplo para oficiar de traductores o intérpretes, incluyendo idiomas complejos como ruso o coreano). Ni por “el pancho y la Coca”, 8.000 voluntarios son la fuerza de trabajo sobre la que descansa esta “fiesta”.

El colmo estuvo en la convocatoria a voluntarios para la cobertura mediática, algo inédito en eventos olímpicos que siempre hacen uso de mano de obra gratuita para diversas tareas. La convocatoria motivó la reacción del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) y de la Asociación de Reporteros Gráficos de Argentina (ARGRA), que repudiaron conjuntamente la “conformación de un cuerpo de “reporteros” voluntarios para los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018 que, según los términos de la comunicación, excede los alcances habituales del voluntariado olímpico. (…) La convocatoria, pretende reclutar a jóvenes con aptitudes para realizar contenidos una tarea que, necesariamente, debe ser remunerada”, denuncian en un comunicado de febrero de este año. “El espíritu olímpico no puede ser la excusa para promover el trabajo gratuito”, sentencian.

Queda casi una semana más de gloria deportiva, actitudes nobles entre atletas, récords y medallas. También quedará un tendal de consecuencias negativas: el lado oscuro de la fiesta, de alguna manera alguien tendrá que pagarlo y ya sabemos que los que bailan no suelen ser los que levantan la basura.







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