Política

OPINIÓN

Juan, el amigo del Alberto

Juan Luis Manzur, el gobernador amigo del presidente, está en el ojo de la tormenta, tratando de desligarse de la crisis abierta por la desaparición y muerte del trabajador rural Luis Espinoza.

Jueves 4 de junio de 2020 | 23:33

Esta foto se tomó cuando aún Luis Espinoza estaba desaparecido. Esta foto, entre amigos, alegres y reencontrándose, es tan fuerte hoy como ese día. Mientras la familia de Luis salía a buscarlo, el presidente y el gobernador hacían un recorrido programado por la provincia. Haciendo alusión cero a que había un desaparecido en Tucumán.

No es sencillo hacer un perfil del gobernador tucumano. Es un hombre que proviene del riñón del PJ. Su nombre comienza a resonar ligado a Alberto Balestrini en los ´90 en el municipio de La Matanza. Durante años el segundo de Alperovich. Luego, en alianza con Cristina, adquirió relevancia nacional como Ministro de Salud. En el año 2015 es electo gobernador de Tucumán, reelecto el año pasado por cuatro años más.

La desaparición y asesinato a manos de la policía tucumana del trabajador rural, Luis Espinoza, pone a Manzur en el difícil lugar en el que nacionalmente se preste atención a lo que pasa en la provincia. Se indague sobre su biografía política, se conozcan las decenas de casos de gatillo fácil, de violencia policial, acrecentadas durante la cuarentena.

La liga del interior

Alberto dice ser “el presidente porteño más federal de todos”. En esta relación con el interior, Manzur es una ficha importante en el tablero de los gobernadores. También es una ficha del Opus Dei en el tablero del gobierno.

Si hay un hombre que ayudo al peronismo y a Alberto Fernandez en particular, en la carrera electoral del año pasado, ese fue Juan. Organizo actos de reunificación del peronismo. Organizo encuentros. Se ganó el nombre de ser el “animador del Frente de Todos”. Su lugar es de ser el gobernador del peronismo más ligado a la figura del presidente. Por esa labor cumplida pareciera que merece un estatuto aparte, de Luis Espinoza no se habla. De las golpizas y requisas policiales a casas particulares en el interior de la provincia no se habla. Del sinfín de violaciones a los derechos de las mujeres, no se habla.

El señor Juan, hizo otra cosa importante. Paso la canasta de colaboraciones a los empresarios tucumanos para que aporten en la campaña presidencial, y el empresariado tucumano respondió volviéndose el sector que más aporto dinero a la campaña del Frente de Todos. Por esta labor también, Juan merece un poco de indulgencia.

Alberto Fernández no nombro a Luis Armando Espinoza ni una sola vez. Está ausente de los twitts, de las conferencias de prensa, de las entrevistas. En su visita a Tucumán, días en los cuales Espinoza continuaba desaparecido no hubo siquiera preguntas referidas al hecho. ¿Por qué? Porque hay alianzas que son de fierro.

Las maniobras de la impunidad

La familia de Espinoza fue recibida por el vice gobernador de la provincia, Osvaldo Jaldo, quien aseguró que se haría justicia. Sin embargo en Tucumán aun ni se conoce la versión del Ministro de Seguridad, Claudio Maley, quien no fue siquiera citado a la justicia. El responsable político más directo del hecho está en las sombras. Trascendió que frente a algunas preguntas de Legislatura en ministro mando a callar a quienes le hacían preguntas incomodas. Así cualquiera.

Nadie entiende como Claudio Maley termino como Ministro de Seguridad. Sus antecedentes son de lo peor. Fue dado a retiro por el jefe de gendarmería nacional por un escándalo de manejo de dinero público. O sea, el mismo retirado fue puesto al frente de un nuevo ministerio por la gestión de Manzur y Jaldo. Sin explicaciones, sin archivo, sin nada.

La oposición cambiemita que vive pidiendo “doctrina chocobar” en Tucumán, salió a pedir la renuncia del ministro Maley, hace dos días. Lo que se llama todo un circo, se mantuvieron en silencio todo lo que pudieron. Ricardo Bussi, el señor que reivindica el genocidio y hace apología de la dictadura, en esta se calló la boca.

Esta semana la izquierda salió junto con familiares de víctimas de gatillo fácil a exigir justicia por Espinoza. Frente a Casa de Gobierno se concentró y se hicieron presentes las decenas de casos de víctimas de la violencia policial. La familia de Luis dijo que no parara hasta que paguen los responsables.

Quieren más poder de fuego

Manzur cuenta con el apoyo de Alberto, de eso no hay dudas. El mismo presidente lo dijo en cada visita a la provincia. Lo demuestra haciendo silencio frente a la desaparición y muerte del trabajador rural. Ninguna indulgencia.

Todos acuerdan en el marco de la cuarentena seguir dándole poder de fuego a la policía asesina de Luis, de Florencia en San Luis, de Alan y Lucas en Buenos Aires. Darle más poder a quienes golpearon y violaron a jóvenes de la comunidad Qom en Chaco. Esto tiene que terminarse. Como demuestran las enormes movilizaciones en Estados Unidos contra la violencia policial y el asesinato de George Floyd. La misma institución, la misma bronca nos corre por las venas.







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