NUEVO GABINETE

Juan Cabandié, el reemplazo del “ministro planta”

La apuesta de Fernández para superar la gestión del inexperto Sergio Bergman, "campeón" de incendios y secretario de la megaminería y el agronegocio, es el inexperto Juan Cabandié como ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible.

Valeria Foglia

@valeriafgl

Viernes 6 de diciembre de 2019 | 21:47

Los anuncios en la tarde del viernes terminaron de confirmar lo que era un secreto a voces en medios y también en redes sociales, donde la polémica no estuvo ausente: Alberto Fernández dio a conocer su gabinete y expresó su voluntad de elevar dicha cartera al rango de Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, dado que Macri la había convertido en secretaría, manteniendo en el cargo al rabino Sergio Bergman, cuya gestión pasó sin pena ni gloria y sí fue muy ejecutiva a la hora de realizar numerosos despidos.

"Juan es parte de esa generación en la que tanto confío, un hombre joven con muchas inquietudes”, lo presentó Fernández entre otras vaguedades, para terminar de confirmar a Cabandié, exlegislador y actual diputado nacional, en un cargo para el que no posee experiencia a la vista (salvo se cuenten sus “recomendaciones” de qué sembrar en el balcón, tan habituales en Facebook). Un cargo no menor en el marco de una crisis ecológica y climática a nivel mundial que ya ha desatado un enorme movimiento para denunciar la responsabilidad de corporaciones y Gobiernos.

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“Se va a ocupar de preservar el medioambiente en Argentina, que es un tema permanentemente asediado”, continuó Fernández, ejemplificando con “la tala de bosques, la contaminación de las aguas y la minería mal practicada”. Curiosa la última acotación viniendo del mismo Fernández que celebró “el modelo minero de San Juan”, donde ocurrió, a instancias de la Barrick Gold y con complicidad de Gioja y Uñac, el mayor desastre ambiental del país, con el derrame de millones de litros de agua cianurada a ríos de la provincia. ¿Qué sería entonces la “minería mal practicada”, si no eso?

Ahora mismo en Chubut asambleas de ambientalistas y defensores del agua resisten la represión de Mariano Arcioni, aliado de Fernández en el Frente de Todos, ante la avanzada del lobby minero en la Legislatura, que durante la madrugada del jueves aprobó “una ley de ministerios que habilita la avanzada megaminera resistida en la provincia desde hace 17 años”.

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"Tengo una enorme confianza en Juan, que va a ocuparse de lo importante y no va a necesitar disfrazarse de árbol”, cerró el presidente electo y todos esbozaron sonrisa. Al ridículo “ministro planta” Bergman, entonces, se lo reemplazará con Cabandié, el mismo que tras una recorrida de campaña en 2013 aseguró que había “bancos de peces en el Riachuelo”, ni más ni menos que el mayor drama sanitario y ambiental en la Ciudad, en cuya periferia crecen niños con plomo en la sangre y enfermedades respiratorias. El propio Cabandié ensayaba una suerte de humorada en Twitter por aquel entonces, cuando señalaba que “los pescados que se enojan por los peces que aparecen en el Riachuelo gracias a la mejor oxigenación del agua después votan a cualquier bagre”. No más preguntas.

Para no irse tan atrás en el tiempo, el ahora futuro ministro de Ambiente apostó con todo al “desarrollo” y la “generación de empleo” a partir de Vaca Muerta y la explotación de litio durante una entrevista con Nancy Pazos en mayo de este año, apenas anunciada la fórmula Fernández-Fernández. Los ejemplos elegidos por Cabandié no podrían ser más elocuentes: gracias a Vaca Muerta, un despliegue de precarización laboral y muertes obreras en la industria contaminante de hidrocarburos, el método del fracking solo llevó a enfermedades, destrucción y expulsión de comunidades originarias en Neuquén. Casualmente, las energías renovables y la contaminación por la fractura hidráulica no fueron mencionadas durante el anuncio. Llamativo en el país de Vaca Muerta. Con el litio, en tanto, Cabandié deberá enfrentar el reclamo de comunidades originarias de Jujuy, que rechazan la actividad de exploración y explotación en forma inconsulta de estas reservas minerales por parte de multinacionales que ponen en peligro ecosistemas de salares y la provisión de agua para los pueblos indígenas.

Más aún, la combinación de Cabandié con el hombre de Gildo Insfrán, Luis Basterra, como ministro de Agricultura no parece augurar nada bueno para comunidades, pueblos originarios o trabajadores del sector: tiempo atrás un proyecto del diputado formoseño "para la promoción del uso de fertilizantes" fue rechazado por la Red de Médicos de Pueblos Fumigados por provenir de “los grupos sociales y políticos vinculados al agronegocio con el único objetivo de ampliar la impunidad de una práctica agrícola que multiplica la utilización de pesticidas”. También se recuerda cómo, en tanto presidente de la comisión de Agricultura, dejó sin presupuesto la ley de agricultura familiar, habilitando los despidos en el sector.

En un país donde las fumigaciones con agrotóxicos, la megaminería contaminante y la destrucción vía fracking petrolero son verdaderos dramas socioambientales, y mientras el lobby extractivista intenta avanzar con la ley Monsanto de semillas y atacando la ley de glaciares, se pondrá a prueba una vez más, ahora con la gestión de Cabandié, cuán irreconciliables son los intereses y las prácticas de corporaciones extractivistas, defendidos por todos los partidos tradicionales, con los de las comunidades y los pueblos afectados en su salud y medioambiente.

Como mencionó la diputada Myriam Bregman durante la campaña electoral, el FIT Unidad “es la única fuerza que no tiene compromiso alguno con estas multinacionales. No nos financian Barrick Gold, Monsanto ni Chevron. El modelo extractivista y contaminante ya tiene sus candidatos. Que no cuenten con nosotros para eso”.

Digamos que a Cabandié le dejaron la vara muy baja. Pero también un pasado K de extractivismo, contaminación, lobby empresarial y entrega de bienes comunes y naturales. Pino Solanas, en tanto, está a punto de tomarse el oportuno avión a París...







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