Juventud

SE TENÍA QUE DECIR

Jóvenes garcas de la Unión Industrial Argentina

Ayer fue el día internacional de la juventud. La fecha, puesta por la ONU, dicen que “sirve para poner en valor los desafíos a los que se enfrenta la juventud cada día y quiere dar voz a las generaciones del futuro”. Pero ni toda la juventud vive igual, ni todas las voces son escuchadas por los gobiernos.

Jesica Calcagno

@Jesi_mc

Jueves 13 de agosto | Edición del día

JOVENES GARCAS DE LA UNIÓN INDUSTRIAL ARGENTINA | Columna de Jesica Calcagno - YouTube

Casualmente el presidente Alberto Fernández se reunió el martes en la quinta de Olivos con dos de los titulares de la llamada Union Industrial Argentina Joven, que luego conversaron virtualmente con unos 100 jovenes empresarios de todo el país. Uno de los mensajes del presidente fue que el país necesita que inviertan y lleven al mercado interno y al mundo lo que producen.

Pero cuando el empresariado habla de la necesidad de invertir es cuando más aparecen una serie de exigencias: se quejan de que es muy caro contratar y también despedir trabajadores. Lo estamos viendo con varios voceros que proponen distintas formas de reforma laboral. Mario Pergolini como empresario quejándose de la ley de teletrabajo por los puntos que serían más beneficiosos para los trabajadores. Roberto Lavagna como político y economista –muy elogiado siempre por el presidente- que salió a presentar una propuesta económica con eje en hacer una reforma laboral para ese mundo de asalariados informales que representa alrededor del 50%. Sería algo así como blanquear la precarización y que los trabajadores se paguen a sí mismos su propia indemnización.

Se me ocurrió entonces averiguar qué dicen al respecto los jóvenes de la Union Industrial que se reunieron con el presidente. La respuesta, como pueden escuchar en el video que acompaña esta nota, no les sorprenderá.

“Un ejemplo malo de esto es la ley de teletrabajo. Los empresarios nos quejamos porque de alguna manera no tuvimos lugar y la verdad que salió una mala ley. Es una ley que regula pero no incentiva. Y el teletrabajo tiene grandes beneficios para el lado trabajador desde el punto de vista del costo de vida”. Eso es lo que decía Tomás Karagozian ayer en FM Milenium.

Karagozian es el presidente del espacio UIA Joven, uno de los dueños de TN&Platex, hilandera más grande del país que cuenta con 6 fábricas en 5 provincias. La queja que repite por todos lados este joven rico es, además de oponerse a la ley de teletrabajo por tener puntos que defienden conquistas laborales, sobre la presión impositiva que dice que representa el 55% del precio de un producto textil. Una buena parte de esa llamada “presión impositiva” en verdad se refiere a los derechos laborales: jubilación, obra social, ART, el derecho a la indemnización contra el deseo de estos grandes empresarios de que los trabajadores sean descartables.

Pero hay más. En 2017 Tomás Karagozian expuso como representante empresario en una Jornada nacional de Justicia Laboral por la competitividad industrial. Ahí dijo que “no hay ninguna razón para que las empresas seamos responsables de los accidentes y problemas que nuestro personal tiene yendo y viniendo a trabajar”. Y se quejó de la justicia que, según él, actúa a favor de las denuncias de los trabajadores. El modelo de Tomás Karagozian sin ART es el que se aplica al extremo para los pibes que laburan pedaleando en las apps como Rappi, Glovo, PedidosYa. Sólo durante la cuarentena fueron 6 las víctimas de pibes precarizados que murieron pedaleando en la calle y ninguna de las empresas se hizo responsable.

No todos los jóvenes viven igual ni tienen las mismas posibilidades. Pero además los jóvenes ricos se esfuerzan por cagar más a los más pobres. Tomás Karagozian está en las antípodas de Franco Almada que con 19 años murió atropellado mientras llevaba un pedido en la bicicleta. La vida de los trabajadores no le importa a Tomás, su preocupación es que es muy caro pagar ART, es muy caro despedir. Mientras que los pibes como Franco, por cada pedido que llevan se quedan con apenas $40, pero nadie quiere hablar de ellos. Tomás que no sabe lo que es viajar en transporte público para ir a laburar, ni debe conocer tampoco una guardia de un hospital público. Ricos que no saben lo que es no llegar a fin de mes, se creen dueños de decidir sobre la vida de los trabajadores pidiendo más flexibilización laboral.

Esto me llevó a pensar en dos cosas.

Una, que los empresarios como estos jóvenes garcas de la UIA y sus propuestas están teniendo mucho lugar en los medios y la agenda pública ·post pandemia. Y ese lugar, se lo está dando el gobierno.

Si hacemos un repaso de las reuniones que tiene el presidente Fernández y otros funcionarios, nos encontramos con que sus invitados siempre son del sector empresarial y claro que siempre hablan de sus propuestas, que nunca son a favor de las y los laburantes.

Inauguraciones a las que fue el presidente como la de Pampa Energía de Marcelo Mindilin, uno de los principales fugadores de guita bajo el macrismo según el informe del propio Banco Central. El famoso palco del acto del 9 de julio hasta con la Sociedad Rural. La cena de Maximo Kirchner y Sergio Massa con empresarios petroleros, banqueros. La propia vicepresidenta Cristina Fernández convocó a empresarios del campo del Consejo Agroindustrial. La propia dirigencia de la CGT hizo su aporte sacando un documento con Clarín, Techint y otros que sólo planteaba los reclamos empresariales.

Así, el gobierno habilita un permanente bombardeo sobre la opinión pública de las voces empresariales y sus reclamos que ayuda a inclinar la cancha. Si compararse con Macri ya busca imponer un horizonte acotado para el pueblo trabajador como una herencia irreversible, ahora le suman con este copamiento empresarial que va queriendo construir un relato de que la salida a la crisis la tienen estos garcas y por eso hay que hacer los cambios que piden: ajuste, reformas laborales y jubilatorias. Este relato aporta al camino que ya vienen tomando: dejar pasar despidos y rebajas salariales de grandes empresas, aguinaldos en cuotas hasta en el estado.

La segunda reflexión es que estos garcas que están dando vueltas, muchos convocados por el gobierno, no andan sueltos. Andan organizados, y tienen tradición en esto. La Sociedad Rural Argentina existe desde 1866. La Unión Industrial Argentina desde 1887. Y si hablamos de partidos políticos que han gobernado con y para ellos, la UCR desde 1891 y el PJ desde 1946.

Hay abierta una disputa por quién va a pagar esta crisis. Para una salida a favor del pueblo trabajador, no podemos andar sueltos, ni mezclar sus intereses con los nuestros..Ellos tienen sus organizaciones de clase bien delimitadas y activas planteando una salida a la crisis que los beneficie a ellos. A los planes de los garcas se los enfrenta, y sólo podremos hacerlo con nuestra propia organización que construya otra salida a esta crisis. Mostrarle a estos jóvenes garcas de la UIA que enfrente tienen una fuerza que les dice No Pasarán.







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