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Red Internacional

Apertura de sesiones. Jóvenes con tres trabajos en situación de calle: la realidad contra el discurso de Kicillof

Por arriba: el discurso del gobernador, toda una confesión de la continuidad con el macrismo: “Venimos de seis años muy duros”. Por abajo: la denuncia de una pareja desalojada de Morón.

Juana Galarraga@Juana_Galarraga

Jueves 3 de marzo | 09:35
Foto: Desalojados de Ghi

Este miércoles el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, inauguró el 150º período de sesiones ordinarias de la Legislatura bonaerense.

“Quiero agradecer al cuerpo legislativo de la provincia de Buenos Aires, por la aprobación de instrumentos fundamentales para nuestro accionar este año, la ley de presupuesto y la ley fiscal impositiva. A nuestra bancada y le agradezco también a la bancada de la oposición. En la provincia de Buenos Aires la oposición ha tenido una participación constructiva y la responsabilidad institucional a la hora de aprobar estos instrumentos claves para el Ejecutivo provincial”, sostuvo el gobernador.

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“Venimos de seis años muy duros en los que la gente fue expuesta primero a políticas neoliberales y luego castigada por la incertidumbre, el aislamiento, el miedo y las pérdidas que causó la pandemia”, aseguró más adelante. Así es: sin ponerse colorado, el gobernador puso los primeros dos años de su gestión del mismo lado que los 4 anteriores del macrismo.

Kicillof volvió a referirse al panorama que encontró al asumir como “tierra arrasada”. Según dijo la economía era muy frágil, la provincia estaba endeudada, muchas obras paradas, pymes que cerraban, producción que caía y un “Estado provincial que no estaba presente”. “No se trata de echar culpas” agregó, “no venimos acá a poner excusas”.

"En aquel primer verano de gestión comenzamos a cambiar las prioridades. Cuando empezábamos a revertir la inercia del ajuste y desinversión, el mundo y nuestra provincia fueron invadidos por una trágica pandemia que nos cambió la vida, que nos puso en riesgo y nos obligó a alterar las urgencias y montar realmente un gobierno de emergencia”.

Kicillof se detuvo en lo que sabe todo trabajador, toda trabajadora: que “fue tiempo muy duro para nuestro pueblo”, “de dolores y privaciones”. Sin embargo, estas privaciones que recayeron sobre el pueblo - no sobre los empresarios de la salud, ni las patronales del campo, ni los bancos - no tuvieron lugar en el vacío, sino en el marco de una política activa del Gobierno. Si los años duros continuaron, quiere decir que ese “gobierno de emergencia” continuó con “la inercia del ajuste”.

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Por poner un ejemplo, en julio de 2020, plena pandemia, Kicillof echó mano a los fondos de la obra social de estatales, IOMA, para asistir a empresarios de la salud privada. El 4 de febrero de 2020, antes de que la pandemia le impida “cambiar las prioridades”, Kicillof cerró el acuerdo para pagar la deuda bonaerense a los bonistas privados.

“A comienzos de enero el gobernador de la provincia de Buenos Aires propuso a los especuladores postergar hasta el 1º de mayo el pago de U$S 250 millones correspondiente al capital del bono Buenos Aires 2021 (BP21), emitido por el exgobernador Daniel Scioli en 2011”, informó la economista de este diario, Mónica Arancibia, horas antes de cerrar esa puja que ya llevaba semanas de idas y venidas, en las que el gobernador cedía cada vez más a las pretensiones de los fondos buitres para no entrar en default.

Una pregunta que se impone es si su política es tan contrapuesta a lo que la ex gobernadora Vidal hizo, ¿por qué la oposición de Juntos tuvo en la Legislatura una actitud tan “constructiva”?, ¿por qué le votaron los principales instrumentos para que el Ejecutivo pueda actuar? Esto solo se explica por la continuidad del ajuste.

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Kicillof volvió a hacer mención a esos instrumentos que le permitieron gobernar con la complicidad de la oposición. “Con estas dos herramientas fundamentales, presupuesto y ley impositiva, vamos a seguir trabajando en los principios que orientaron a nuestra gestión en materia económica, productiva y social desde un comienzo”. Esto quiere decir que las políticas hasta 2023, seguirán en lo fundamental los lineamientos de los primeros dos años de su gobierno, que junto a la experiencia macrista suman “seis duros años” de padecimientos “para el pueblo”.

Kicillof dijo que en el tiempo que le queda va a destinar “todos los recursos y todos los esfuerzos a reparar, a reconstruir y a transformar”. Sin embargo, el gobernador se ataja al referirse al futuro: “En un mundo que empieza a dejar atrás dos años de pandemia, se configura un escenario de conflictividad y guerra en Europa con consecuencias todavía imprevistas”, sostuvo. “Nos ha tocado un tiempo duro, un tiempo de incertidumbres”, ¿otra vez tiempos duros e inciertos? Eso explica que siga trabajando sobre los mismos lineamientos desde el inicio.de su gestión.

“No fue la mano invisible del mercado la que llevó adelante las políticas de todo tipo para dejar atrás la pandemia, no será tampoco la mano invisible del mercado la que repare las marcas que dejó la catástrofe", teorizó en otro momento del discurso. La realidad es que el mercado que no liberó las patentes de las vacunas contra el Covid y que se enriqueció con el negocio de la salud, fue el que hizo que el mundo esté lejos aún de haber dejado atrás la pandemia. Aún hay millones sin vacunar.

"Es un estado presente, sensible y protector el que está empezando a dar vuelta la historia, el que debe asegurarles a todos los bonaerenses un tiempo mucho mejor”, sostuvo Kicillof entre aplausos.

Acá tenés a tu “Estado presente, sensible y protector”

Mientras Kicillof daba su discurso, la denuncia de Sol y Eze llegaba desde El Palomar, Morón, a La Izquierda Diario. Ambos tienen triple trabajo: se dedican a la costura y hacen delivery en Rappi, ella a su vez es peluquera y él también hace trabajos de community manager. En palabras de Sol:

“Hace tres años llegué a una casa abandonada por el Colegio militar en El Palomar. Yo sufría violencia de género con mi ex pareja en mi casa. No tenía a dónde ir y terminé en esta casa que no tenía puerta, ni ventanas, los techos estaban todos caídos, estaba totalmente inhabitable, no tenía agua ni luz.

Así encontró Sol la casa abandonada por el municipio de Morón a cargo de Lucas Ghi.

Con mucho esfuerzo y trabajo la levanté. Yo soy laburante. La pinté, le arreglé todos los techos, mucho dinero, mucho trabajo y sacrificio.

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En agosto, el intendente de Morón, Lucas Ghi, me hizo un allanamiento para ver mis datos, para poder sacar mi nombre y culparme de usurpación. Cuando llegué a esta casa, no rompí puertas ni ventanas, soy poseedora de buena fe. Hicieron un montón de cosas, me mandaron gente, como hace el municipio que tiene poder.

El lunes por la mañana sin aviso previo, siete patrulleros, como si yo fuera Bin Laden, entraron a mi casa. Con mi pareja y con una amiga rescatamos perros de la calle. Tengo 7 animales. El municipio entró en mi casa con zoonosis y gente de limpieza a sacar mis cosas, sin darme tiempo, me tocaron todo, era tanta gente que no pude ni tocar mis pertenencias, se llevaron hasta mis documentos.

Así reparó Sol la casa abandonada por el municipio de Morón a cargo de Lucas Ghi.

Están enojados porque cuando supimos que nos iban a desalojar hicimos un facebook con mi pareja que se llama “Desalojados de Ghi” para evitarlo, para hacerlo público y que alguien nos ayude. Nosotros les dijimos que nos vamos pero queremos un lugar donde vivir, un lugar al que podamos ir con nuestros animales, porque no te reciben en ningún lado con animales. Aparte no tenemos acceso a una vivienda, sale muy caro todo, no nos quisieron ayudar, solo nos ofrecieron una pensión y dejar a nuestros perros en jaulas en zoonosis, totalmente cruel.

En la casa abandonada por el municipio que recuperó, Sol, Eze y una amiga rescatan animales.

Cuando hicimos el facebook se enteraron y nos llamaron para arreglar, para decirnos por favor que dejemos de publicar, que ellos nos iban a ayudar y al final no nos ayudaron nada. Nos tuvieron cerca de seis meses dando vueltas.

Cuando vinieron les dije que me dejaran las cosas afuera y me robaron todo literal, se las llevaron en un camión supuestamente para ayudarme, pero al contrario, desde el lunes que estoy en situación de calle con mis animales afuera de la casa y ellos pusieron un cartel ‘Morón en obras’. Una vergüenza y yo en la calle tirada.

Así reparó Sol la casa abandonada por el municipio de Morón a cargo de Lucas Ghi.

En Acción Social nos dijeron que para recuperar nuestras cosas teníamos que ir a la fiscalía. Nos movimos, llamamos al comisario, hicimos de todo, fuimos a la municipalidad, pedimos hablar con el asistente de Lucas Ghi. Fuimos al depósito donde nos habían dicho que teníamos que ir a buscar las pertenencias. Vi todas mis cosas tiradas a la intemperie. Esta gente nos arruinó, dejaron todos nuestros electrodomésticos bajo la lluvia, el jueves llovió y se nos arruinó todo. Yo me imagino mi máquina de coser de trabajo, los electrodomésticos, la tele, la heladera, todo, todo se arruinó.

Así encontró Sol la casa abandonada por el municipio de Morón a cargo de Lucas Ghi.

No me quieren entregar las cosas, porque nos piden que nos vayamos de acá de la puerta de la casa donde nos desalojaron. Yo no tengo donde ir, no me puedo ir. Hicimos un cartel ‘Lucas Ghi nos sacó hasta los barbijos’. Yo no pude agarrar nada, perdí mi tarjeta de banco donde cobro lo que hago de delivery, no tengo mi documento, estoy con la misma ropa desde el lunes”.

Agarrate Catalina…

“El acuerdo con el FMI no tiene que ahogar nuestro crecimiento, ni nuestra recuperación. En la provincia de Buenos Aires no hay lugar para ajuste. Después de una crisis tan dura, estamos empezando a caminar y nadie tiene derecho a cortarnos las piernas. Los bonaerenses ya hicieron mucho sacrificio y trabajamos para saldar la verdadera deuda, que es con nuestro pueblo”, sostuvo Kicillof.

"La negociación con el FMI busca evitar una catástrofe y atenuar las consecuencias de un préstamo irresponsable", aseguró.

En ese contexto reivindicó “el crecimiento” en la Provincia de Buenos Aires durante el año pasado. Sin embargo, el crecimiento del que habla, al igual que Alberto Fernández, está lejos de recaer por igual sobre todos y todas. Mientras terratenientes, bancos, empresarios extractivistas y de la salud se enriquecen, los salarios pierden por goleada contra la inflación. Alimentos y alquiler se llevan una porción cada vez más grande de los ingresos populares. La historia de Sol y Eze se repite por millones. Así lo demostró la lucha de Guernica y la enorme cantidad de noticias sobre luchas por tierra para vivir y desalojos que llegan a este medio.

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Por otra parte, los condicionamientos del FMI ya se ven claros en el presupuesto que Kicillof agradece tanto a la oposición de derecha haber aprobado en diciembre, a diferencia de lo que pasó en el Congreso nacional donde el Frente de Todos no logró aprobar la "ley de leyes".

El presupuesto que aprobó la provincia “es un Presupuesto de ajuste, porque plantea un aumento del gasto del 40 %, cuando la inflación va a superar el 50 %. Es decir que buscarán ajustar por la vía de la inflación todo el gasto social”, remarcó Claudio Dellecarbonara, diputado saliente del Frente de Izquierda y de los Trabajadores Unidad en diciembre.

Además denunció que “se trata de un Presupuesto de mayor endeudamiento, y es un reconocimiento de la deuda contraída por Vidal y los gobiernos anteriores porque se convalida la renegociación hecha con los bonistas durante el año. Una verdadera estafa que no fue a salud, educación ni inversión social sino a la fuga de capitales y los negocios de los amigos del poder”.

Respecto a la partida destinada a salarios, la izquierda señaló que está más de 10 puntos por detrás de la inflación real proyectada lo que va a redundar en salarios de miseria. “Otra vez pretenden que seamos las y los trabajadores quienes paguemos las consecuencias del ajuste y la crisis”. En relación al problema de la falta de viviendas, “el Presupuesto de Kicillof para 2022 destina apenas el 0,7 % a la construcción de 10 mil viviendas, mientras la Provincia tiene déficit habitacional y hacen falta al menos 2 millones de nuevas viviendas”.

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En los videos que Sol y Eze mandaron a la Comunidad La Izquierda Diario, se ve a la Policía Bonaerense en la puerta de su casa. Los gritos de ambos no conmovieron a los oficiales que acababan de subir sus cosas y sus herramientas de trabajo a un camión.

Durante la pandemia el Estado estuvo presente, de la misma forma que lo estuvo durante el macrismo: garantizando las ganancias de los empresarios y reprimiendo los reclamos de quienes menos tienen. Aún duelen las imágenes de mujeres y niños huyendo de la Bonaerense desatada en Guernica. El Estado también está presente en las ausencias de pibes y pibas como Facundo Astudillo Castro, víctima del gatillo fácil de la misma Bonaerense que desaloja y se roba las pertenencias de quienes no tienen un techo donde parar.

El camino para alcanzar las soluciones a los padecimientos de la clase trabajadora y las mayorías populares es la movilización, exigir a los sindicatos que apoyan el acuerdo con el FMI que rompan su tregua y defiendan el salario y las condiciones de vida. Unir los reclamos de trabajadores sindicalizados, precarios y precarias, así como de quienes hoy no tienen trabajo y reciben asistencia estatal de miseria. Movilizarse por medidas que realmente inviertan las prioridades. Lejos del sometimiento al que nos llevan el gobierno nacional y los provinciales, romper con el saqueo de la deuda externa ilegal para destinar todos esos recursos a un plan de obras públicas bajo control de trabajadores y trabajadoras, repartiendo las horas de trabajo para terminar con el desempleo y la sobrecarga de laburo precario y mal pago.

Ese es el camino que plantea el Frente de Izquierda Unidad, que ya llenó dos veces la Plaza de Mayo junto a más de 200 organizaciones para decirle no al ajuste del FMI, no a los tarifazos, el extractivismo y la precarización.




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