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Jaldo anunció el fin de los “gastos sociales” de los legisladores tucumanos

Eran cifras millonarias entregadas en negro a los legisladores, sin ningún tipo de control.

Maximiliano Olivera

@maxiolivera77

Martes 23 de agosto de 2016 | Edición del día

En el día de ayer, el vicegobernador Osvaldo Jaldo anunció que los “gastos sociales” llegaron a su fin. “Hemos tomado la decisión de eliminar las ayudas sociales a personas, es decir, eliminar la partida 514 del presupuesto”, sostuvo el presidente de la Legislatura. Jaldo hizo el anuncio tras una reunión de la comisión de labor parlamentaria, donde participaron los presidentes de los bloques legislativos.

Los “gastos sociales” fueron una privilegiada fuente de financiamiento de la política comarcana. Cada legislador recibía, además de su dieta, una cifra en miles de pesos para administrados a su antojo, sin demasiado control por parte de la Tesorería. Ese dinero fue imprescindible para que se armaran las redes de punteros que sostienen el control de un territorio entre elección y elección.

El legislador proveniente del gremio de la sanidad, Reneé Ramírez destapó la polémica nuevamente al afirmar que, para esos fines, no le alcanzaban “$150 mil” ni para la semana. Esas declaraciones apresuraron un acuerdo en la Legislatura para hacer el sistema de los “gastos sociales” más potable.

Por lo pronto, la Legislatura guardará las apariencias. Jaldo anunció la bancarización del 100% de los conceptos del Poder Legislativo, para contraponerse a la imagen de valijas cargadas de fajos de billetes, que partían desde el microcentro hacia el edificio legislativo. En cada valija entraban $6 millones, calculó el diario La Gaceta.

Además, se busca descomprimir la presión que también viene desde el ámbito legal. Cuatro causas referentes a los “gastos sociales” se encuentran en la justicia. El anuncio es una medida política, la estrategia judicial –presionar sobre el fuero contencioso administrativo– va por un carril paralelo.

El anuncio, en el plano político, también es realizado cuando se cumple un año de aquellos comicios provinciales que terminaron con urnas quemadas y asociados al fraude. El sistema fraudulento de los acoples -usados tanto por el Frente para la Victoria como por el Acuerdo para el Bicentenario-Cambiemos- se asentaba, en parte, en los "gastos sociales" provenientes de la Legislatura.

El año pasado, la Legislatura ejecutó $615,6 millones en el ítem de los “gastos sociales”. Para 2016, se presupuestaron en principio $200 millones, ¿a dónde irán a parar ahora? El nuevo esquema todavía no está definido.

Jaldo adelantó que la Legislatura seguirá ayudando con subsidios a ONGs y otras instituciones (¿comenzarán a florecer las ONGs en Tucumán?). El cambio tiene para Jaldo dos ganancias: ahora proliferarán las imágenes donde se lo verá en diversos anuncios, una forma velada de hacer campaña. Por otro lado, la centralización en su figura le permitirá tener mayor seguimiento y control de las voluntades de los legisladores. Por ahora, no hay mal que por bien no venga.







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