Juventud

NOTA DE TAPA

Ismael Sosa: ¿un nuevo Walter Bulacio?

Ismael había viajado a ver a La Renga a Córdoba. Luego de que testigos vieran en la puerta del recital que fue golpeado por la Policía, apareció muerto en el lago de Embalse, Río Tercero

Daniel Gorber

Agrupación Marrón | CNEA

Sábado 31 de enero de 2015 | Edición del día

El pasado sábado, las sierras cordobesas recibían el calor del público rockero. Más de 50 mil personas llegaban desde distintos puntos del país para ver a “La Renga”, la banda de mataderos que los reunía para presentar su último trabajo discográfico “Pesados Vestigios”. El aeródromo de la localidad de Villa Rumipal, en el Valle de Calamuchita, presentaba un marco perfecto para que la multitud renguera disfrute de una verdadera fiesta. El atardecer se dibujaba en el cielo de una tarde inmejorable. Hacía más de un año que “La Renga” no salía a las pistas, por lo que la espera se hacía sentir.

Pero una vez más, la muerte y la violencia policial iban a empañar la fiesta del rock. Los miles que llegaron al recital sufrieron la prepotencia y el maltrato de una desquiciada policía de Córdoba que lo único que lograba era obstaculizar y dificultar el ingreso. Se había montado un mega operativo que se desplegaba por toda la zona. Se sabe que hubo palos, forcejeos, avalanchas y hasta balas de goma. El escándalo de siempre que hacía recordar otras tantas represiones, como la de Gimnasia de la Plata en 2003 también en un recital de “La Renga”.

La furia del público, brotaba en forma de canto clásico prestado del punk rock. “Nunca seré policía de provincia ni de capital”. Para la enorme mayoría fue un mal trago que rápidamente la música ayudó a digerir en un recital de alto voltaje. Pero lo que (casi) nadie sabía en ese momento era que en esos controles del ingreso había quedado Ismael, un joven de 24 años, que había viajado junto a su novia desde Merlo, provincia de Buenos Aires para ver a su banda favorita. Cuentan sus familiares y amigos que la novia pudo pasar el control y al mirar para atrás nunca más volvió a ver a Ismael. Los buscó por todos lados. Quienes estaban en el lugar dijeron haberlo visto en el piso víctima de las patadas de tres policías que le pisoteaban la cabeza. La nariz de Ismael sangraba. Su novia lo buscó por hospitales y comisarías, pero jamás dio con su paradero.

Desesperada lo esperó en el micro en el cual habían llegado juntos y volvió a Buenos Aires con la esperanza de que se haya vuelto por otros medios. Una vez enterado de la noticia, el día martes el hermano de Ismael viajó a Córdoba. Allí cuentan que la policía estaba nerviosa y que hubo irregularidades en la toma de declaración al hermano, incluido un falso fiscal. Nancy Sosa, la mamá “del Isma”, como lo llaman sus amigos, inició una convocatoria desesperada por distintos medios y redes sociales.

El día jueves sus amigos convocaron a una movilización en el Obelisco porteño durante la cual llegó la peor noticia. El cuerpo sin vida de Ismael, había sido “encontrado” ahogado en el lago de Embalse. Algunas versiones indican que estaba golpeado.

Su mamá viajó inmediatamente a reconocer el cuerpo en medio de denuncias ante los medios sobre la responsabilidad policial en la muerte de su hijo. Los grandes medios de comunicación dieron la espalda a la noticia o se limitaban a informar que la justicia estudiaba si el caso había sido un accidente o un crimen. El recuerdo de Walter Bulacio se hizo más presente que nunca.

Ni De La Sota ni la Policía provincial emitieron hasta ahora ningún comunicado oficial. El productor del Show, José Palazzo, mandó su pésame a la familia por Twitter pero unos días antes se había mostrado “encantado” con el operativo policial. La consternación y la bronca recorre a la juventud de conjunto en distintos lugares del país. Ya hay convocatorias para exigir justicia el próximo día lunes en la capital cordobesa y la ciudad de Buenos Aires entre otros puntos. Los próximos días vendrán las versiones oficiales del caso.

A diez años de Cromañón, la juventud vuelve a quedar atrapada en un sistema que monta un negocio alrededor de la diversión y hace números con sus emociones. A seis años de la desaparición de Luciano Arruga la policía vuelve a mancharse las manos con sangre joven.

“La Renga” supo tocar en acampes piqueteros. Quedará en el recuerdo su presentación en Zanón Bajo Control Obrero cuando tocaron sin policías y la seguridad se hizo entre todos. De nada sirve jugar al desentendido, cuando uno está en el centro. Cuando fue lo de Walter los artistas no estuvieron a la altura.
El reclamo de justicia se hace bandera pero también se abre un debate entre todo el movimiento cultural del rock y la juventud.







Temas relacionados

La Renga   /    Ismael Sosa   /    Policía del gatillo facil   /    Gatillo fácil   /    Juventud

Comentarios

DEJAR COMENTARIO