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Investigadoras registran doce tumbas de hasta 6.000 años de antigüedad en Catamarca

Fueron halladas en el Valle del Cajón y tienen una antiguedad variable que va desde los 1.300 hasta los 6.000 años.

Jueves 18 de febrero | 16:59

Los hallazgos pertenecen a comunidades que habitaron en la zona, luego de importantes tareas de investigación, que buscan conocer los modos de entierro y ceremonias de defunción. La mayoría de los descubrimientos se dió de manera fortuita, cuando los pobladores de la zona dan aviso, lo que suele ocurrir durante el verano, cuando con las lluvias se desentierran los cuerpos.

En el caso de las tumbas halladas, en algunos casos se trata de tumbas colectivas. En una de ellas, por ejemplo, se encontraron restos de 14 personas entre adultos y niños, con sus restos mezclados entre sí. El material genético de al menos dos individuos diferentes coincidió, lo que también demuestra que al menos algunos de ellos eran parientes entre sí.

En esa misma tumba se encontró una máscara de bronce de hace 3.000 años, que constituye el objeto manufacturado de este material mas antiguo hallado en todos los Andes.

La doctora en Arqueología Leticia Cortés, una de las investigadoras, afirmó que "había una gran variabilidad de modos de enterrar, en tumbas individuales o colectivas" y además explicó que "varía la postura de los cuerpos: hay algunos que están ’hiperflexionados’, como en cuclillas, con los hombros que tocan las rodillas, algunos están extendidos y otros desarticulados y mezclados".

También comentó que "muchas veces la gente convivía con sus muertos en la cotidianeidad", y que "los enterraban en el mismo patio donde cocinaban, hacían vasijas o tallaban piedras", lo que comparó con la actualidad: "Es lo interesante de ver las distintas concepciones que se tenía sobre la vida y la muerte, diferentes a la actualidad en nuestra propia cultura, en donde los cementerios son lugares aislados, muchas veces cercados por paredes altas que obstaculizan la vista de las tumbas". Sin ir más lejos, existen evidencias de que poblaciones del noroeste argentino circulaban directamente con el cuerpo de sus difuntos.

Estos estudios arqueológicos comenzaron hace más de 15 años, con un equipo del Conicet dirigido por la doctora en Arqueología María Cristina Scattolin, con el fin de conocer los modos de entierro y las ceremonias de defunción de estas comunidades.







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