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Ingeniero White: el Polo tiene ganancias multimillonarias a costa de la precarización laboral y la contaminación

La Izquierda Diario entrevistó a dos jóvenes trabajadores de Ingeniero White, localidad ubicada a 10 km de Bahía Blanca, donde existe el mayor centro petroquímico de la provincia y uno de los principales puertos nacionales.

Martes 9 de agosto de 2016 | 16:09

¿Cómo definirían ustedes, como jóvenes trabajadores al Polo Petroquímico?

Jony (24): El Polo Petroquímico seria lo peor que le pudo pasar a Ingeniero White, generó puestos de trabajo que con el tiempo terminaron siendo por herencia, osea, donde trabaja alguien luego trabaja el hijo y así. Es bastante difícil poder ingresar a trabajar ahí. También viviendo en White es la única posibilidad cerca que tenes. Son muchas empresas que están juntas, hay empresas cerealeras, de gas… TGS, Petrobras, Mega, Profertil, Indupa, Cargill, Dow, EPB, Vale, Sermat.

Romy (24): Sermat es algo re tóxico, el humo que sale de ahí es horrible, y después bueno, las explosiones continuamente, que de eso no te avisan, uno se entera después y sólo de algunos escapes, no de todos.

Jony: Esa es otra jugada y otra movida. Tengo entendido que el organismo que esta creado para controlar al Polo Industrial está financiado por el mismo Polo, que sería como una tomada de pelo, es una publicidad digamos. Además los programas que no funcionan, como el programa APELL (concientización y preparación para emergencias a nivel local), son cosas que no sirven para nada porque realmente cuando hubo un escape, cuando hubo una explosión, cuando hubo un incendio, cuando hubo un muerto, nadie se enteró.

Romy: El escape que hubo acá en el verano, yo estaba en una pileta con mi nena y el guardavidas nos evacuó a todos y no nos quería decir por qué nos teníamos que ir, no se escuchó la sirena, ni ninguna alarma. Había habido un escape.

¿Qué problemas ven ustedes, desde adentro, como trabajadores?

Jony: Adentro de cada planta es una ciudad diferente, cada planta tiene sus normas diferentes y después están las contratistas, donde yo trabajaba. Empecé a trabajar a los 18 o 19 años en las plantas, empecé haciendo obra civil, muchos oficios. Después hice cursos, porque para entrar tenes que hacer cursos.

Romy: Si, pero es una pantalla eso, porque te exigen que tengas los cursos de seguridad e higiene, de todo y ¿de qué nos sirve? Si después entras a trabajar y en muchos casos no te dan ni la ropa necesaria para cada tarea. Y no sólo eso, sino también los materiales de seguridad, que eso es fundamental porque corres muchos riesgos.

Jony: Si, claro. Siempre trabajé por contratistas, al principio entré a trabajar en negro, había días que teníamos que irnos porque venía el control, o a hacer los censos y nos teníamos que esconder. Después estuve en blanco pero siempre trabajos mal remunerados, porque son laburos en los que tu vida está en peligro, yo empecé trabajando 8 horas y después llegó el momento que trabajada 12 horas de lunes a lunes, sin franco...

Romy: Yo trabajé en el comedor del Parque Industrial, siempre cobré por día, siempre estuve en negro. Empecé siendo moza, después entré en la cocina y luego tenía que pasar para adelante, en la caja, teníamos que cubrir lo que faltaba… digamos. Las condiciones eran lo peor, con respecto a las ratas era una cosa impresionante, teníamos que ir a buscar por ejemplo verduras, lavarlas, y las ratas te saltaban. Después las heladeras no tenían el frío que tenían que tener, nadie controlaba nada. Había control pero habría un arreglo o algo, porque iban y decían que estaba todo bien y había problemas de luz, de agua, de gas…

Con respecto a la contaminación ¿qué pueden decirnos?

Jony: Trabajé en Petrobrás, en una excavación que había una pérdida y había que trabajar con elementos de cobre para que no haga chispas porque había explosividad en el aire. Empezamos a cavar y como a seis metros ya la tierra era toda negra, las napas eran nafta, una contaminación tal que toda la tierra estaba así, no crecía nada. Y había que usar mucha protección, semi-mascaras. Siempre el último eslabón es el obrero, el que estaba trabajando ese día tuvo que usar una semi-máscara prestada o sin cambiar el filtro porque sólo habían comprado diez para todo el mes y ya se habían usado. Y vos estás respirando nafta y hay que usar el barbijo que uso otro hace dos semanas atrás, que obviamente ya no sirve.

¿A qué riesgos se ven sometidos los jóvenes en el Polo?

Jony: Una vuelta que iba caminando y tenía que ir esquivando el aceite que chorreaba de los caños, se me cayó una gota en el casco y se me derritió. En la planta de Biodiesel fue. El Polo tiene ganancias multimillonarias a costa de la precarización, la contaminación.

Romy: En el comedor son todas mujeres y corrés un montón de riesgos. Yo por ejemplo iba caminando hasta allá y la ruta de ida es muy peligrosa (…) Después una compañera se cayó, casi se parte la cadera, por las malas condiciones del lugar… y hay un montón de cosas, cosas re feas.

Jony: La cantidad de accidentes graves que hay, son muchos más de los que se conocen. Cuando la empresa Vale estaba en construcción hicieron trabajar a los obreros bajo una tormenta, cayó un rayo, mató a dos trabajadores, hubo varios heridos y nadie se hizo responsable. El caso de Juan Cruz Manfredini también, que lo hicieron trabajar en un laboratorio clandestino hasta que explotó todo. Un laboratorio con químicos tan peligrosos tienen que estar dentro de la planta que lo necesita y con todos los cuidados necesarios. Se manejan con total impunidad.

¿Cómo vive un joven trabajador en Ingeniero White?

Romy: ¡Con tanta contaminación y tan poco trabajo! Las casas están todas rajadas, de la misma vibración de la planta. A la noche se escucha, es tremendo.

Jony: Creo que algún momento va a dejar de existir White, si venís a White a la noche vas a ver primero que no hay cielo, es todo una nube de humo, de todos los colores, no existe el silencio, la vibración es tal que por ejemplo en la casa de mi mamá las grietas empezaron en la punta del techo, se unieron con las de la pared y ya podes meter la mano en la rajadura. El municipio a mi mamá le dijo que no la podía ayudar porque ya cobraba $800 del fondo de desempleo por mes. Vinieron políticos, gente a medir las vibraciones y dijeron que si, que eso se va a caer, la casa se está hundiendo para un costado y eso le pasa al de a la vuelta, a todo el mundo, algunas casas ya se cayeron.

¿Quieren decir algo más?
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Jony: Nosotros no estamos realmente representados, los delegados de UOCRA están arreglados con la empresa, es terrible. Yo les diría a los trabajadores que no se pongan la camiseta de nadie, que te consume una vida que no queres, que seamos conscientes de lo que nos merecemos, no somos un producto.
Romy: Que hay que poner la cara, pelearla.

En este complejo de empresas trabajan miles de personas, más de la mitad son jóvenes tercerizados bajo un convenio irregular de UOCRA, Maestranza y Comercio, cobran sueldos muchos más bajos que el personal efectivo y no tienen ningún tipo de derecho laboral. Los gobiernos de turno, municipal, provincial y nacional miran para otro lado y apañan las políticas empresariales. Terminar con esta situación solo podrá ser obra de los propios trabajadores. Desde La Izquierda Diario nos ponemos a disposición para aportar desde este medio a la organización de los trabajadores, las mujeres y la juventud de Ingeniero White.







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