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Red Internacional

El Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres) emitió un inquietante dictamen sobre los estudios técnicos realizados antes de la construcción de las represas hidroeléctricas sobre el río Santa Cruz. Advierte que se omitieron datos sobre la peligrosidad sísmica de las represas Cóndor Cliff y La Barrancosa.

Viernes 28 de mayo | 12:10

El Rio Santa Cruz es el último gran río de la Patagonia que aún fluye libremente desde los campos de hielo y nieve eterna, al mar. Actualmente están construyendo dos represas hidroeléctricas que alterarían completamente el curso del río, convirtiéndolo más de la mitad en espejos de agua artificiales y asegurando un caudal mínimo de 180 m3/s, teniendo en cuenta que el promedio anual de caudal es de 696 m3/s.

Ya en 2016 organizaciones ambientalistas Fundación Vida Silvestre, Greenpace, Aves Argentinas, Fundación Flora y Fauna Argentina entre otras denunciaban la "irresponsabilidad por parte del Estado nacional" avanzar en el proyecto sin conocer el impacto ambiental que tendrá y asegura que el complejo hidroeléctrico no tiene una "justificación técnica"; que muestra "déficits en materia de transparencia en la información" y que hay un "impacto socio ambiental que compromete el ecosistema".

En octubre del año 2020 la Coalición que conforma el Movimiento Patagonia Libre de Santa Cruz, con Aves Argentinas, Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), Banco de Bosques y Vida Silvestre, denunció que el estudio de impacto ambiental que presentan las empresas con el aval del gobierno provincial no debería ser tomado en cuenta.

La construcción de las represas hidroeléctricas en el río Santa Cruz, que tienen financiamiento de China, está a cargo de la Unión Transitoria de Empresas que conforman la china Gezhouba y las argentinas Hidrocuyo y Electroingeniería.
En informe del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres) advierte que faltan datos sobre la peligrosidad sísmica de Cóndor Cliff y La Barrancosa, las represas en construcción sobre el Rio Santa Cruz.

Las dos mega-represas que buscan incrementar la capacidad del sistema eléctrico nacional en aproximadamente un 4%. Hoy, con 10,790 MW de potencia instalada, la tecnología hidroeléctrica representa el 30% de la energía total que se produce en el país, y estas obras buscan incrementar esa capacidad.

El instituto afirma que fue omitido en el estudio de peligrosidad sísmica el análisis de las fallas geológicas sobre el río Santa Cruz. Además, consideró que los estudios realizados no son idóneos y reconoce que no hay información suficiente para considerar los posibles efectos sísmicos que podría generar la obra.

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El informe del Inpres fue elevado a la Corte Suprema, que en octubre pasado requirió a tres organismos nacionales que den a conocer sus análisis técnicos acerca del impacto que tendrán las represas Cóndor Cliff y La Barrancosa sobre el medio ambiente. Y les dio 30 días de plazo para responder.

Con siete meses de demora, y tras una intimación de la Corte, el organismo con sede en San Juan envió un escueto, aunque contundente reporte técnico en el que puso en relieve las deficiencias y omisiones informativas del estudio de sismología.
El informe señala que “No se menciona el tipo el suelo sobre el que estar emplazadas las presas, ni los parámetros de caracterización que justifiquen la elección de opciones en los modelos de atenuación”. Agrega que existen una serie de “fallas geológicas que atraviesan el río Santa Cruz, que si bien son mencionadas, luego son omitidas en el estudio de peligrosidad sísmica por no confirmar las evidencias publicadas. Sin embargo, para ser descartadas estas estructuras del estudio, deberían presentarse mejores fundamentos que el enunciado” y el equipo experto recomienda que se realice el mismo análisis sin descartar las fallas geológicas.

Recomienda la instalación de una red de sismómetros que ayude al monitoreo de sismicidad local y obtener registros por al menos de tres a cinco años previos al llenado de los embalses y aconsejan una red de estaciones sismológicas rodeando ambas presas y las fallas geológicas más cercanas.

Ya el año pasado investigadoras/es del CONICET e integrantes del grupo Estudios sobre Territorios, Poder y Ecologías desde el Sur (ESTEPES) reclamaron que Parques Nacionales, el Instituto de Nivología y Glaciología (IANIGLA-CONICET) el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) y al Poder Ejecutivo "brinden información certera al Corte Suprema, sobre el impacto ambiental de las represas en el Río Santa Cruz", ubicadas en la provincia de Santa Cruz.

Planteaban en el documento que "Los AHRSC destruyen una de las mayores cuencas hídricas del país, siendo ésta singular por ser netamente glaciaria (sus fuentes son los grandes glaciares patagónicos) y por ser un elemento troncal del ecosistema y las sociedades patagónicas australes”.




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