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Red Internacional

Agrotóxicos en el aire, el agua y los alimentos impactan en los cuerpos de niños, niñas y adolescentes de todo el país. En un contexto de altos índices de pobreza infantil ¿qué relación tienen las condiciones de vida de los más chicos con la contaminación y quienes son los responsables de su situación?

Nancy MéndezLic. en Trabajo Social UBA | Redacción Zona Norte Gran Buenos @NancyMariele

Valentina RodríguezTrabajadora precarizada

Lunes 8 de noviembre | 00:00
@rebel.rebex

Definida por algunos especialistas como “la chatarrería de pesticidas del mundo”, América Latina es una región especialmente peligrosa para las infancias en materia de salud ambiental. Desde hace décadas en Argentina, Brasil y Paraguay, avanza la siembra de transgénicos mientras los habitantes son testigos -y víctimas- de una maquinaria venenosa que exporta commodities pero trae muerte.

En el mes de Julio de este año la Sociedad Argentina de Pediatría publicó un informe sobre los riesgos que implica la exposición a agrotóxicos en niños y niñas. Un documento implacable sobre la toxicidad y los efectos a corto y largo plazo que tienen los distintos tipos de agrotóxicos utilizados en Argentina: herbicidas, fungicidas e insecticidas, sobre la salud de la población en general y los niños en particular.

Argentina es uno de los mayores productores de alimentos y el principal exportador de soja transgénica que vende a China y a Europa para la producción de carne y de leche. Se estima que sobre sus cultivos se vierten por año 400 millones de litros de agroquímicos, entre fertilizantes, pesticidas y herbicidas.

Esta historia se aceleró cuando el Secretario de Agricultura, Pesca y Alimentación y reciente ex Canciller, Felipe Solá, firmó en un acuerdo plagado de irregularidades, el ingreso de la soja RR (Roundup Ready) a la Argentina, el 25 de marzo de 1996. De esta manera, la soja de Monsanto resistente al glifosato -el veneno que solía matar todo-, se extendió por el país y ocupó más del 60% de las tierras cultivables.

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A partir de ese momento, el mercado siempre estuvo en expansión. Los agroquímicos generan ganancias millonarias a las empresas que los venden. Este negociado avanzó siempre con la complicidad de los distintos gobiernos, que tienen estrecha relación con los empresarios farmacéuticos. Para muestras, hace falta un botón: Hugo Sigman, creador del Grupo Insud, ligado al jefe de gabinete Juan Manzur.. También se lo conoce por su interés en la instalación de las megas-granjas porcinas en la Argentina, y la estafa alrededor de la producción de la vacuna AstraZeneca. Tiene una fortuna de U$S 2.000 millones construídos a costa de la salud de millones. Sus ganancias siderales, además contrastan con la situación de pobreza en la que se encuentran niños y niñas en nuestro país: 5,8 millones de menores de 14 años están en situación de pobreza.

Las infancias más pobres son las que se llevan las peores consecuencias de los negocios que hacen las empresas y los Estados. Los desechos que vierten las curtiembres, las petroleras y las grandes fábricas desembocan sobre las orillas de los barrios populares. Es el aire de esas mismas industrias el que respiran las y los más chicos.

A finales de octubre, una fumigación de agrotóxicos con avión provocó a más de 700 personas, malestares que los llevaron a tener que hacerse controles en el hospital. El hecho fue en Pampa del Indio, en el Chaco; en la estancia Don Panos, que hasta el año pasado era de Eduardo Eurnekian. Los afectados son familias QOM y empobrecidas.

Derecho a un ambiente sano

En la ley 26.061 de Protección Integral de Niños, Niñas y Adolescentes, en el artículo 2126, se reconoce el derecho a un ambiente sano, que el Estado debe garantizar. Sin embargo, es claro, que para todos los gobiernos, no hay un interés superior de las infancias, sino de los empresarios.

Hasta Unicef (en base a la EPH), publicó que más de la mitad de los niños en la Argentina menores de 5 años (el 50,8 %) se encuentran en la pobreza. Además, la indigencia aumentó un 16,6 % afectando a 1,7 millones de pequeños. En el Conurbano bonaerense el 75 % de les niñes son pobres, de acuerdo a un estudio del Observatorio Social de la Universidad Católica Argentina (UCA).

Los problemas de salud ambiental no pueden desvincularse de un sistema capitalista que beneficia a los mismos de siempre, que genera desigualdades sociales, ambientes insalubres y enfermedades.

Según el último informe del INDEC, en nuestro país, 1,7 millones de personas viven cerca de los basurales. Mientras que 2,5 millones viven en zonas inundables. Basta con pensar en las infancias Villa Inflamable, a tan sólo 5 km. de la casa Rosada, como reflejo de esta realidad. La mitad de los niños y niñas que viven allí tiene plomo en sangre. Cuando el plomo es absorbido por el tracto gastrointestinal, compite con el calcio y el cuerpo lo absorberá en su lugar. En los cuerpos de los pequeños, la absorción llega a un 50%.

Cómo se aborda en la nota "La influencia de las condiciones de vida en la salud de las infancias", algunas de las enfermedades por contaminación ambiental más comunes en infantes, son: las infecciones de las vías respiratorias inferiores, diarrea, la neumopatía obstructiva crónica, afecciones perinatales, infestaciones parasitarias intestinales, asma, hepatitis A, intoxicaciones agudas no intencionales, síndrome urémico hemolítico, enfermedades inmunes y desórdenes del neurodesarrollo. Un panorama brutal para la salud de las y los más pequeños.

Infancias afectadas por la contaminación

Nicolas Arevalo: en abril de 2011, Nicolás de 4 años y su prima Celeste estaban jugando cerca de una chacra de tomates y hortalizas propiedad de Ricardo Prieto, ubicada en Puerto Viejo, ciudad correntina de Lavalle. Se interrumpe su juego cuando pisan un charco contaminado con endosulfan, un insecticida altamente tóxico. Esto les provocó una intoxicación tan grave a los niños que Nicolas perdió su vida y Celeste pasó varios meses en terapia intensiva en el Hospital Garrahan.
El gobernador de la provincia en ese momento era Ricardo Colombi de la UCR, quien estuvo por el periodo de 2009/2017.

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Rocío Pared: en septiembre de 2017, Rocío, una niña de 12 años en la localidad correntina de Mburucuyá fue envenenada con un agrotóxico letal que se encuentra prohibido en nuestro país. Los médicos forenses de la Justicia provincial encontraron restos de "Furadan" o "Carbofurano" en el cuerpo de la niña que falleció segundos después de comer la fruta que encontró en la puerta de una quinta que pertenecía al empresario Luis Brest. Su familia, cuatro años después, sigue reclamando justicia.

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Antonella Gonzalez: creció en Entre Ríos, una de las provincias con mayor acumulación de glifosato en todo el mundo y con un incremento estadístico de los casos de cáncer y otras enfermedades crónicas. La niña padecía leucemia y había recibido un trasplante de médula en mayo del 2017, pero finalmente falleció el 6 de noviembre de 2017 en el Hospital Garrahan.

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Ludmila Terreno: tenía 2 años y cuatro meses cuando en noviembre de 2017, debido a la pérdida de peso y la deshidratación fue diagnosticada por los pediatras del Hospital de Niños de Santa Fe por una intoxicación o envenenamiento y los médicos encontraron, la presencia de glifosato en la sangre de la niña, quien presentaba un cuadro reactivo como consecuencia de la presencia de este agrotóxico circulando por sus venas. El patio en donde ella juega está lindante a un depósito en donde se preparan los caldos de herbicida para la fumigación de los campos de la zona el cual pertenece a la firma comercial, José Alberto Pagliaricci, cuya razón social inscripta en la AFIP incluye entre otras actividades la de Servicio de pulverización, desinfección y fumigación terrestre.

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Infancias junto a la comunidad en pie de lucha

Frente a la dura situación que atraviesan las infancias también hay resistencia. Niños, niñas y adolescentes del pueblo de Andalgalá, provincia de Catamarca, vienen organizándose contra el proyecto de megaminería MARA (Minera Alumbrera - Agua Rica), exigen que se respeten las leyes que protegen sus derechos de vivir en un ambiente sano que vienen siendo vulnerados por esta minera bajo la complicidad del gobierno provincial y nacional, y que cesen las actividades de perforación de los cerros del Nevado del Aconquija. Ellos se organizan y participan de marchas, festivales y escribieron una carta dirigida al presidente Alberto Fernández para que dejen de vulnerarse sus derechos.

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No hay planeta B

La COP26 acaba de demostrar que “es un fracaso” (en palabras de la joven Greta Thunberg), la reunión que está desarrollando en Europa, es una muestra más de que cumbre tras cumbre, los gobiernos capitalistas se pintan hipócritamente la cara de “verdes”, para no tocar la matriz extractivista y contaminante del sistema capitalista que generó la actual crisis climática. Es imposible pensar que dentro de este sistema se pueden dar grandes cambios, sin afectar las ganancias y la matriz de explotación del modo de producción actual, será muy difícil revertir el daño feroz que están provocando. Es por eso que la economía y el uso de los recursos, debería planificarse urgente y racionalmente desde la clase trabajadora junto los pueblos originarios, las mujeres, la juventud.

Para terminar con el flagelo de la contaminación que recae sobre millones de niños, niñas y adolescentes, desde la izquierda, la propuesta es clara. Para asegurar la sostenibilidad ambiental de quienes habitamos actualmente el planeta, debemos decir: abajo la megaminería a cielo abierto, que permite que las multinacionales imperialistas como la Barrick, Chevron, Yamana Gold y Panamerican Silver, contaminen a nuestras infancias y saqueen nuestros recursos naturales. Permitir la destrucción del ambiente para pagarle al FMI, como hará el gobierno aunque intente tener un discurso ambientalista, es algo inadmisible.

No se puede permitir que las infancias, adolescencias y las generaciones futuras no tengan un ambiente saludable donde crecer y desarrollarse. Hay que prohibir las fumigaciones aéreas con agrotóxicos y las megas granjas porcinas que solo destruyen nuestro planeta, nuestra salud y son generadoras de pandemias.

Es necesario organizarse junto a los trabajadores y los sectores populares que son quienes más padecen la contaminación y que plantarse en defensa de los humedales y de los bosques nativos y prohibir que se desmonte nuestras tierras para los negocios capitalistas.

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