DEBATES EN EL FEMINISMO

Inés Hercovich: "Eso que llamamos patriarcado no es solo un sistema basado en la opresión del conjunto de las mujeres"

Inés Hercovich es socióloga y psicóloga social e investiga temas vinculados a las diferentes formas de violencia que sufren las mujeres.

Viernes 11 de enero | 10:30

* Esta nota es parte de un dossier sobre la lucha contra el patriarcado y los debates en el feminismo, para el cual La Izquierda Diario recabó la opinión de diversas referentes del movimiento de mujeres como Marina Mariasch, María Pía López, Inés Hercovich, Andrea D’Atri, Soledad Deza y Graciela Morgade.

Leelo completo: Dossier: la lucha contra el patriarcado y los debates en el feminismo


LID: ¿Existe un "feminismo del enemigo"? Que opinas sobre esta definición que propone Rita Segato?

Inés Hercovich: No puedo estar más de acuerdo con Rita de lo que estoy desde hace ya muchos años. Hasta que conocí sus trabajos me sentía un lobo solitario. Siempre entendí que la violación sexual de mujeres (lo que fue mi tema de estudio desde el año 1986), por su masividad, su existencia en todas las clases sociales en todo momento histórico no podía ser analizada desde una perspectiva psicosocial exclusivamente sino que requería comprender de qué se trata esa estructura profunda de poder que subyace a los distintos tipos de formaciones sociales.

Eso que llamamos patriarcado no es sólo un sistema basado en la opresión del conjunto de las mujeres por el conjunto de los hombres, sino que se basa en diferencias de poder y formas de opresión y sometimiento entre los propios varones y también entre las mujeres. Eso, muchas veces nos vuelve aliados.

La gesta feminista es la más radical de la historia porque se plantea una lucha contra un "enemigo" al que no solo no queremos destruir sino que lo necesitamos y queremos para ser felices. En ese sentido, comparto la advertencia que nos hace Rita de no caer en un "feminismo del enemigo" que tendría a los varones como tales enemigos. Recuerdo la preocupación que yo tenía cuando mi hijo mayor se iba acercando a la adolescencia y veía su timidez, su miedo a acercarse a una chica y ser rechazado. Hay en los varones un monto de sufrimiento muy grande al que debemos aliarnos.

LID: Punitivismo, escrache, linchamientos. ¿Qué opinión te merece su uso en la pelea por terminar con la violencia hacia las mujeres?

Inés Hercovich: En cuanto al tema de los escraches y los linchamientos. Los linchamientos me parecen una muestra clara de cómo estamos las mujeres formateadas por, en y para el patriarcado. Parte de esta revolución que considero la más radical de la historia de la humanidad, es encontrar modos de entender los conflictos humanos y de encararlos desde una perspectiva alimentada por el amor a la vida, al planeta, nuestra casa.

La situación actual del mundo, los niveles de descomposición que se están haciendo visibles en el orden socio-económico y político en el mundo entero, nos urge a encontrar nuevos modos de tramitarlos asumiendo personalmente la responsabilidad que nos cabe a todos, generando nuevas conversaciones, nuevas formas de vincularnos, que no sean el producto de poner un “No” delante de lo que dice el "enemigo" creyendo que de esa forma vamos a solucionar algo.

Estamos peleando en un tablero diseñado en miles de años de patriarcado. Un tablero que incluye al Estado como el supuesto "árbitro" más justo y efectivo para dirimir nuestros conflictos. No se necesita gran sagacidad para advertir la falsedad de esta creencia. El peligro de confiar en las viejas instituciones que conocemos no solo estriba en que el Estado sea incapaz de dar las soluciones y las respuestas que necesitamos, sino que por esa ilusión de que sí lo es vamos abandonando cada día más nuestra capacidad de hacernos cargo de las cosas que nos pasan y renunciando a los recursos que, de otra manera, desarrollaríamos para tramitar nuestras vidas.

En fin, creo que el gran desafío que se nos plantea o, mejor, que se plantea al feminismo (confío en que de a poco los varones también compartan nuestros anhelos) es diseñar otro tablero y con él, otras reglas de juego. Lo merecemos todos.







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