Economía

AJUSTE

Industria textil: Que abran los libros de contabilidad

Con la excusa de la crisis las patronales textiles aplican suspensiones masivas, aumentan los ritmos de producción, e introducen nuevas maquinarias que prometen nuevos despidos. Horizonte de expansión en los negocios y complicidad de los gremios.

Viernes 29 de julio de 2016 | 10:30

Hasta mediados de julio la Asociación Obrera Textil reconocía 2.500 suspensiones en apenas 4 grandes empresas y la patronal Fundación Pro-tejer estimaba en 5.000 las suspensiones en todo el sector, producto de la retracción del consumo y de la apertura de las importaciones.

En efecto el ajuste en forma de shock que impulsa el gobierno de Macri a golpe de tarifazos y paritarias por debajo de la inflación provocaron en el primer semestre una caída superior al 10% del poder adquisitivo del salario y una fuerte retracción del consumo.

Para la industria textil se estima una caída en ventas del 25% promedio para toda la cadena productiva, agravado por un aumento de las importaciones del rubro que se estima en un 21% durante el primer semestre.

Aprovechando la predisposición anti obrera del gobierno las patronales ajustan las tuercas sobre los trabajadores al mismo tiempo que reclaman leyes para facilitar los despidos. Con argumentos calcados la AOT y SETIA reclaman subsidios para los empresarios, absteniéndose de tomar cualquier medida en defensa de los trabajadores textiles.

Quienes desmienten esta situación son los trabajadores de estas grandes empresas, que dan cuenta de un aumento insoportable de los ritmos de producción en turnos de 12 horas y la introducción de nuevas maquinarias para expandir la producción y reducir los puestos.

¿Crisis en la industria o caída temporal de las ventas?

Un informe reciente de la consultora FIEL da cuenta que la producción del segmento que provee insumos a la industria textil fue, junto con la industria química, las únicas que registraron un incremento durante el primer semestre del año.

Es que no se puede equiparar el efecto de la caída del consumo en los pequeños comercios con el impacto que esta tiene sobre el patrimonio de las grandes empresas textiles. En primer lugar porque segmentos como la fabricación de hilados o la tejeduría están altamente concentrados a diferencia de lo que ocurre con los segmentos de confección que se realiza en miles de talleres clandestinos con trabajo casi esclavo.

Según un informe de la AFIP, el 61% de las empresas son microempresas, el 27,6 % son pequeñas, el 9,7 % son medianas y el 1,7 % son grandes. Las grandes empresas venden el 43,5 % de lo que produce todo el sector. Indudablemente una caída en el consumo de ropa afectará más gravemente a los miles de pequeños comercios que se disputan entre sí los clientes, que al puñado de empresas que proveen de hilados y telas a las empresas que confeccionan la indumentaria.

En el segmento “fabricación de hilados”, que es el más concentrado de la pirámide productiva, solamente TN&Platex concentra el 60% del mercado. Esta posición dominante le permite aprovechar las crisis para desplazar competidores y avanzar aún más en la concentración y centralización del capital. Esa es la verdadera razón por la que a pesar de la “crisis” están incorporando telares y nuevas maquinarias que le permitan despedir trabajadores y reducir los costos.

En una entrevista de mayo para Infobae, Teddy Karagozian reconoció que su empresa recuperó 15 puntos por sobre la inflación y que para el 2016 esperan un aumento del 20% en la facturación.
Si la empresa suspende a la casi totalidad del personal pagando los salarios al 70% claramente no es porque no le den los números, sino porque está preparando el terreno para seguir creciendo aumentando los ritmos de producción y con nuevos despidos.

La empresa Alpargatas SAIYC, que han suspendido a 600 trabajadores reduciendo el salario y que despidió a 70 contratados en la planta de Aguilares, no tiene problemas financieros. Según consta en los balances publicados, esta empresa facturaba 2.200 millones de pesos con una ganancia neta de 56 millones en 2014. Pero además es parte del Grupo Camargo Correa, una multinacional brasilera que en 2015 facturó 21.477 millones de dólares.

El otro argumento que utilizan los empresarios textiles para justificar las suspensiones es el aumento de las importaciones. Ciertamente las importaciones textiles aumentaron en un 21% en el primer semestre producto de una oleada de autorizaciones que realizó Macri ni bien asumió la presidencia. Sin embargo, las mismas cámaras empresarias reconocen que el de las importaciones es “un fantasma que asusta pero no muerde”, ya que a partir de julio empezarían a disminuir con el nuevo sistema de regulación.

Cuando en el mes de mayo Alpargatas anunciaba su plan de suspensiones y despidos, Luis Salado, apoderado de la AOT decía: “la verdad es que estas empresas no quieren mostrar los números a nadie. Alpargatas no quiere mostrar sus números”. Hay que exigir a la AOT que obre en consecuencia. Hay que exigir que se abran los libros de contabilidad y que las empresas respondan a la caída de las ventas con las ganancias que acumularon en los últimos diez años de crecimiento, sin tocar el salario ni los ritmos de producción.

Mientras las patronales mienten y los sindicatos permanecen en un silencio cómplice, quienes mejor conocen el paño son los propios trabajadores y es por eso que La Izquierda Diario los convoca a sumarse como corresponsales del único diario de la resistencia, que se escribe desde las fábricas, escuelas, universidades, etc., y que rápidamente se está convirtiendo en un poderoso medio de comunicación y organización de los de abajo.







Temas relacionados

Trabajadores textiles   /    Textil   /    Economía Nacional   /    Economía

Comentarios

DEJAR COMENTARIO