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Red Internacional

Los principales cambios, las controversias, lo que no se discute y las intenciones políticas. Columna de economía de El Círculo Rojo, un programa de La Izquierda Diario en Radio Con Vos, 89.9.

Pablo Anino@PabloAnino

Viernes 12 de marzo | 09:51
  • La Cámara de Diputados comenzó a debatir en comisiones el proyecto para producir un alivio en el impuesto a las ganancias que se aplica al salario.
  • ¿Cuál es el principal cambio? En la actualidad el mínimo no imponible es de $ 75 mil de bolsillo para solteros sin hijos y de $ 99 mil para casados con dos hijes menores. Eso cambiará: el proyecto establece una deducción especial de $ 150 mil brutos ($124 mil de bolsillo) para que los salarios hasta esa cifra no paguen.
  • Es parecido a aumentar el mínimo no imponible, pero técnicamente no es lo mismo.
  • Para salarios entre $ 150 mil y $ 173 mil también habrá un alivio para impedir que por el pago del impuesto el segmento de trabajadores que están entre esos parámetros termine con ingresos menores que los asalariados exceptuados. Esta adecuación será establecida por el Ejecutivo.
  • Además dejarán de pagar el impuesto los jubilados que tengan haberes equivalentes hasta 8 jubilaciones mínimas.
  • En todos los casos, el alivio será retroactivo al 1 de enero.
  • De este modo, 1,3 millones de trabajadoras y trabajadores dejarán de pagar el impuesto. Hay alrededor de 1 millón de asalariados que seguirán pagan. Se trata de aquellos con salarios mayores a $ 173 mil.
  • No obstante, ese número probablemente esté exagerando el verdadero impacto de la modificación. Es que ahí están contabilizados casos de trabajadores que no pagan todos los meses el impuesto o que pagan poco.
  • Otro cambio importante es que el aguinaldo no pagará ganancias para los que tienen ingresos hasta $ 150 mil brutos. Además se podrá hacer una deducción por concubino.
  • Los sindicatos reclaman que sean eximidos otros ítems, tales como horas extras, viáticos, almuerzo, bonos por productividad, gastos de guardería y educación.

La principal controversia es alrededor del mecanismo de actualización

  • Desde 2001 no hubo mecanismo de actualización. El aumento del mínimo no imponible lo establecía de manera discrecional el Poder Ejecutivo.
  • Esta situación estuvo en la base de la disputa de Hugo Moyano con Cristina Fernández de Kirchner en su segundo gobierno. Ese conflicto continuó.
  • Hay un libro que grafica muy bien esa disputa. Se titula El impuesto maldito versus la aristocracia obrera. El conflicto por ganancias, del kirchnerismo a Cambiemos. Lo escribieron Gabriela Wyczykier y Damián Corral. Dicen que fue una de las principales disputas políticas en el nuevo siglo. Hay muchas definiciones para debatir, pero explica muy bien cómo se desarrolló esa pelea.
  • Mauricio Macri prometió en campaña terminar con el impuesto al salario. No cumplió. Pero en su gestión, a partir de la presión de la oposición, el Congreso elevó el mínimo no imponible y estableció una actualización por RIPTE desde 2018 ¿Qué es el RIPTE? Es un indicador de la evolución salarial promedio de los trabajadores registrados que tuvieron estabilidad laboral durante 13 meses.
  • El problema es que aún con ese mecanismo de actualización del mínimo no imponible siguió aumentando el número de aportantes que pasó de 1,2 millones en 2015 a 2,3 millones en 2020.
  • ¿Por qué ocurrió esto? Porque el mecanismo de actualización comprende la evolución promedio de los salarios, pero los sectores que pagan el impuesto muchas veces tienen mayor poder de negociación en las paritarias, como ocurre con el gremio de aceiteros o bancarios, que en varias ocasiones obtuvieron aumentos por encima de la inflación y del promedio de paritarias, por lo cual vuelven a pagar el impuesto.
  • El proyecto oficial establece que la actualización del mínimo no imponible se hará por el mismo mecanismo existente, por el RIPTE, por lo cual muchos aseguran que los que dejen de pagar el impuesto lo volverán a pagar más temprano que tarde.
  • Por eso, varias figuras de la oposición e incluso del oficialismo, como Facundo Moyano, reclaman que la actualización se realice por el índice de inflación cada seis meses y no de manera anual como ocurre ahora.
  • Los que defienden el proyecto por parte del Ejecutivo dicen que el plan del Gobierno es que suban los salarios por encima de la inflación, por lo cual el actual mecanismo de actualización impedirá que nuevos trabajadores caigan bajo las redes del impuesto.
  • La historia pasada muestra que esto no ocurrió. Tampoco está claro que los salarios le vayan a ganar a la inflación, no a la de ficción de 29 % que estableció Martín Guzmán en el Presupuesto 2021, sino a la real.
  • El diputado del FIT, Nicolás del Caño, recordó que en diciembre el oficialismo aseguraba que el mecanismo de actualización de la jubilaciones le iba a ganar a la inflación y ya en la primera actualización de marzo esto no fue así. Una promesa similar se hace con el mecanismo de actualización del impuesto al salario.

Lo que no se discute:

  • Existe un problema conceptual profundo: el salario es en realidad lo opuesto a la ganancia, que se sustenta en el trabajo no pago, no remunerado. Es decir, el salario no es ganancia.
  • Por lo cual, deberían estar exceptuados todos los trabajadores bajo convenio. No así los gerentes y los que cumplen funciones vinculadas al comando empresarial.
  • Tampoco se discute el sistema tributario argentino, que por donde se lo mire es regresivo.
  • Un dato lo grafica bien: la mayor recaudación proviene del IVA, que se aplica por igual a un trabajador con escasos ingresos, a un desocupado, que a un gran empresario. Mientras tanto, por ejemplo, muchas rentas financieras no pagan impuesto a las ganancias. Tampoco los jueces más viejos.

¿Qué intención política tiene la medida?

  • Se vislumbra un objetivo electoral. Poner a Sergio Massa como vocero del proyecto deja a las claras la búsqueda de diálogo con sectores hostiles al kircherismo.
  • Es un reclamo justo que no se pague el impuesto al salario. Pero la medida oficial, que tiene un costo fiscal, contrasta, por ejemplo, entre otras cosas, con la quita del IFE para los sectores más pobres que no tienen ingresos por la pandemia.
  • Por otro lado, en un contexto donde se está desenvolviendo la discusión en el consejo económico y social el alivio en el pago del impuesto al salario puede ser una prenda de cambio para contener los reclamos de aumentos salariales.
  • Recordemos que el objetivo del gobierno es que, en el mejor de los casos, se recupere el poder de compra del salario unos 3 o 4 puntos.
  • ¿Cuál es el efecto si esto se llega a dar? Cristalizar la pérdida de más de 20 puntos porcentuales en el poder de compra del salario experimentada entre 2015 y 2020.
  • De este modo, la promesa de Alberto Fernández de devolver lo perdido con Macri va quedando en el olvido.

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