Internacional

BRASIL // IMPEACHMENT

Impeachment a Dilma: entre las camarillas parlamentarias y el partido judicial

El presidente de Diputados anuló la votación del 17 de abril. El jefe de Senadores dijo que el proceso seguirá su curso. El partido judicial, otra vez árbitro en la crisis política.

Leandro Lanfredi

Trabajador petrolero | Rio de Janeiro

Martes 10 de mayo de 2016 | Edición del día

Fotografía: EFE/Fernando Bizerra Jr.

El golpe en curso en Brasil adopta muchas facetas y actores. Dos de los principales actores golpistas son el parlamento y el poder judicial. Otro papel destacado lo juegan los medios, con sus manipulaciones, agendas, etc. Nos centraremos en los dos primeros y en cómo sus decisiones están configurando un verdadero estado de excepción en el país. La decisión de Waldir Maranhão luego rechazada por el presidente del Senado, Renan Calheiros (que era aliado declarado de Dilma), abre una nueva coyuntura donde pesan los juegos parlamentarios y, cada vez con mayor influencia, el “poder judicial” sobre los rumbos del país.

Al enemigo la ley pero nadie sabe quien es amigo, mucho menos cuál es la ley

Hay un viejo dicho brasilero que dice “a los amigos todo, a los enemigos la ley”, sin embargo en este agresivo escenario político que se combina con duros ajustes (a la espera de los más duros ya anunciados por Temer), ningún sector de los partidos de la elite conserva amistades duraderas y confiables, todos tienen algún juez dispuesto a arrodillarse o a no respetar la Constitución en un verdadero estado de excepción, que no apela a las botas militares sino a las togas y los púlpitos parlamentarios.

Renan aliado declarado de Dilma, al menos hasta hoy, dio curso al golpe incluso frente a la medida de Waldir Maranhão (Partido Progresista) en la Cámara de Diputados que anulaba la votación del pasado 17 de abril. En el juego detrás del botín que representa el Palacio del Planalto (Casa de Gobierno), la amistad y la lealtad no se negocian con contratos a largo plazo en el país, al compás del dólar y su montaña rusa (hoy subió agresivamente frente a las inesperadas dificultades del impeachment).

No faltan especulaciones sobre a quién beneficiaría la medida adoptada por Maranhão. Especular en Brasilia hoy, quiénes serían sus verdaderos “amigos”, no es tarea fácil. En cualquier caso, su decisión abre una nueva coyuntura de incertidumbre en el curso del golpe y ella refuerza el papel del poder judicial y su estado de excepción.

Tengo una interpretación de la Constitución pero si no le gusta, puedo ofrecer otra

El comediante americano Groucho Marx decía: “tengo estos principios, bien… si no le gusta tengo otros”. Este comentario oportunista le cabe perfectamente a los discursos y votos de los parlamentarios y del Supremo Tribunal Federal (STF).

Todo el proceso de impeachment fue construido a través de una intensa campaña mediática con la Operación Lava Jato que puso en primer plano métodos no convencionales o directamente ilegales, de escuchas ilegales, detenciones sin juzgamiento y delaciones premiadas. Se impuso sobre un sector de los grupos más poderosos una situación de excepción que ya se vive en las favelas y morros, con detenciones y prisiones sin juzgamientos y otras medidas tomadas particularmente contra la juventud negra. Pero la imposición de estas medidas y su naturalización, llegando incluso a ser implementadas contra un expresidente, anuncia medidas más duras contra los trabajadores. Este es uno de los motivos de principio por el cual es necesario oponerse al golpe.

El Supremo Tribunal Federal (STF) se basó en el desarrollo de la Operación Lava Jato y su embestida ilegal y autoritaria para avanzar sobre la Constitución. Determinó que Lula, aún sin contar con una condena no podría asumir como ministro. Toda la oposición festejó. Cuando el ministro del Supremo Marco Aurélio de Mello determinó que Cunha estaba obligado también a abrir el juicio político contra Temer, también avanzaba contra la Constitución, pero esta vez con aplausos petistas y protestas de la oposición.

La votación favorable al impeachment del 17 de abril pasado en la Cámara de Diputados, con diputados dedicando sus votos a sus iglesias, divinidades y herederos de su grandes familias, además de las posiciones reaccionarias que sostienen, ponía en evidencia la ilegalidad del acto. Se trató de un juzgamiento político contra “la enseñanza de género”, contra la dictadura comunista del PT, entre otros varios motivos dignos de nuestra elite heredera no solo de la esclavitud sino de la “Santa Inquisición”. Poco se habló sobre el tema en cuestión, sobre la responsabilidad del gobierno en las llamadas bicicletas financieras.

El Supremo Tribunal nada hizo frente a esta ilegalidad. Siguió avalando el golpe.

Pocos días atrás el STF tomó una nueva medida arbitraria, esta vez para el aplauso petista, tucano (PSDB) y pemedebista (PMDB), contra Cunha. Sin condena, fue alejado de su cargo parlamentario algo no previsto en la Constitución. Ahora el nuevo presidente de la Cámara propone revocar la votación del impeachment. Un intenso debate jurídico se abre sobre si esto es válido jurídicamente.

¿Cuál es la ley que hay que respetar? La que el Supremo Tribunal Federal quiere, y cuando el Supremo Tribunal quiere. Esto está probado y comprobado por la historia reciente. Es en este poder, el más alejado del pueblo, que ni siquiera es votado por la población, donde reside el punto crucial del golpe y del estado de excepción.

Poder judicial: de árbitro a agente del Estado de Excepción

A diario, bajo el apelo petista o tucano (o del PMDB) el Supremo es llamado a arbitrar en los conflictos. Ha hecho más que arbitrar, elevado por encima de todos los otros poderes para avanzar sobre la Constitución según le convenga, sea para ir en ayuda del golpista Temer para implementar sus duros ataques o dirigirse hacia nuevos escenarios en el que la anulación del mandato de Cunha sea solo el preludio de una operación similar al “Mani Pulite” o al menos atacar a otros partidos (como Aécio Neves del PSDB pero dejando el núcleo paulista de ese partido intacto) e ir hacia una operación de mayor ataque al PT, con la detención de Lula en los próximos días como se especula.

Avanzando o no en una operación como “Mani Pulite” el STF y todo el “partido judicial”, incluyendo al Ministerio Público Federal (MPF) y a la Policía Federal (PF) son los claros vencedores de todo este enfrentamiento.

El poder judicial que cuenta con una parte de sus miembros, especialmente el juez Sérgio Moro, entrenado por el Departamento de Estado Americano, se fortalecerá.
Vienen logrando mayor autonomía de cualquier control civil y son convocados no a funciones constitucionales sino de carácter legislativo, a gobernar.

La hipótesis remota pero que no se puede descartar es que el STF se ubique en la línea sucesora atacando a Renan, a quien no le faltan denuncias en su contra, además de entrar en el juego político de favorecer a las multinacionales en detrimento de las “global players” brasileras, sea en tierras patrias o no (todo el foco de la delación premiada alrededor de la empresa Odebrecht es afectar no solo a Lula sino la relación de las global players con el Banco Nacional de Desarrollo -BNDES-).

Negociados de poderes podridos: ¿sólo espectadores?

El PT apostó y apuesta hoy sus fichas a los acuerdos parlamentarios con la derecha. Teme más a la movilización de las masas y su radicalización que romper y golpear a los grupos de poder.

La derecha se fortaleció gracias a años de negociados petistas, años de combates no dados. El “partido judicial” ídem. Esta democracia del soborno, con sus leyes e interpretaciones, no tiene salida si no es con más corrupción o medidas arbitrarias del STF. Por eso proponemos una Asamblea Constituyente que no deje piedra sobre piedra de este régimen, que ponga en manos de jurados populares los casos de corrupción, que ataque las ganancias de los empresarios para que ellos paguen la crisis.

Una salida como esta contra los políticos y sus privilegios, los jueces y arbitrariedades, tendría que surgir de la lucha de los trabajadores y no de súplicas a nuestros verdugos.

Esta lucha tiene que redoblarse como lucha contra el golpe y contra los ajustes que han sido enfrentados por sectores de trabajadores estatales y especialmente la juventud. A un día de “paralizaciones” convocadas por las centrales sindicales como la CUT, la CTB , como planteó Diana Assunção “El día de lucha anunciado para el 10/5 por la dirección de la CUT y otras organizaciones hasta el momento se trató de una farsa, no se organizó en ninguna asamblea, siguiendo la dinámica de no hacer ningún plan de lucha contra el golpe y los ajustes que debería inspirarse en las duras y decididas luchas llevadas adelante por los estudiantes secundarios de San Pablo y Río”.

Las organizaciones sindicales como la CUT, CTB y estudiantiles como la UNE no han construido este paro. Este nuevo escenario vuelve a poner a la orden del día la posibilidad de una lucha decidida contra el golpe y los ajustes. Exigimos que la CUT, la CTB y la UNE convoquen a acciones urgentes para el paro de mañana y una verdadera lucha contra el golpe y los ajustes.

Desde esta perspectiva podemos salir de la montaña rusa de coyunturas que atraviesa el país. No para la calma de los cementerios que la elite quiere de nosotros. Sino para imponer una respuesta contundente contra el golpe y los ajustes. Para esto es necesario dejar solo de ser espectadores. El primer paso es exigir acciones de verdad a la CUT para que con la fuerza de la mayor central sindical del país paremos el golpe y los ajustes.







Temas relacionados

Impeachment   /    Dilma Rousseff   /    PT   /    Brasil   /    Internacional

Comentarios

DEJAR COMENTARIO