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Red Internacional

IZQUIERDA ESTADO ESPAÑOL. IU entrega en su acuerdo con Podemos el no a la OTAN, la República y las nacionalizaciones

La flamante coalición entre Podemos e IU ha presentado su documento programático para las elecciones del 26J en el que se impone claramente la impronta moderada de Podemos.

Miércoles 11 de mayo de 2016

El texto, de 18 páginas, se titula Cambiar España: 50 pasos para gobernar juntos e incluye 50 medidas concretas que se comprometen a aplicar en el caso de conseguir formar gobierno tras las elecciones del 26 de junio.

Podemos e IU concurrirán a las elecciones con “los mismos programas electorales” con los que se presentaron a las elecciones del 20D, advierte el documento.
Sin embargo, han presentado este documento de consenso para comunicar “los principales espacios de intersección de los distintos programas electorales” y, sobre todo, “las principales líneas de actuación del gobierno de progreso y cambio que aspiramos a liderar tras el 26J”.

El documento se estructura en torno a cinco ejes temáticos: económico, social, político-institucional, medioambiental e internacional. En ellos se recogen algunos de los principales puntos programáticos que comparten ambas formaciones, entre las que se destacan la necesidad de paralizar los desahucios, crear una banca pública (a partir de entidades ya nacionalizadas como Bankia y Banco Mare Nostrum), una reforma fiscal progresiva, la derogación de la “Ley Mordaza”, poner en marcha un programa de "renta garantizada" o la celebración de un referéndum en Cataluña.

Lo que no se menciona en ningún lado, sin embargo, son algunas medidas centrales que IU ha venido defendiendo en el último período y han sido algunas de sus principales “símbolos” de diferenciación programática con Podemos, como la reivindicación de la República, la salida de la OTAN o la “recuperación para el sector público de empresas privatizadas”.

Los 50 puntos serán “los únicos que obligarán a defensa colectiva y entiende que, en cuestiones no establecidas en el marco común hay soberanía de cada una de las organizaciones firmantes”, dice el acuerdo. Pero más allá de este salvoconducto para tener libertad de voto en cuestiones diferentes, llama la atención la capacidad de los líderes de la izquierda reformista de defender un día un programa y entregarlo al día siguiente.

Pero, para ser justos, esto no es sólo un mal que aqueja a Alberto Garzón, a quien la distancia entre el discurso simbólico y la política nunca le resultó un grave problema. El caso de Podemos es digno de estudio.

Si la moderación programática de Podemos desde su surgimiento hasta las elecciones del 20D fue su sello de distinción, la deriva posterior al resultado de las pasadas elecciones constituyó un verdadero manual de entrega. En sus negociaciones con el PSOE, Podemos abandonó de un plumazo demandas sociales y democráticas básicas como la dependencia, el salario mínimo, la jubilación a los 67, o la ley electoral, junto con el referéndum de Catalunya y hasta la derogación de la contrarreforma laboral de Zapatero.

Muchas de esas demandas reaparecen ahora en el acuerdo firmado con IU, pero a no llamarse a engaño, sobre la base de una estrategia común de seguir emplazando a los social-liberales del PSOE para formar un “gobierno del progreso”, negocio para el que previsiblemente Podemos e IU deberán abandonar más rápido de lo que canta un gallo la mayoría de las tibias medida redistributivas que acordaron en sus “50 pasos”.

Una política consecuente, como se dice, de la que Podemos se ha cuidado de no dejar lugar a dudas llamando a Pedro Sánchez a pactar una lista en común en el Senado, es decir, la institución más reaccionaria que existe en el régimen democrático burgués.

Qué diferencia con lo que sucede ahora mismo en Francia, donde los trabajadores y la juventud hace semanas que enfrentan en las calles la nueva Reforma Laboral antiobrera del "socialista" Hollande.

A cinco años de la irrupción del 15M y el famoso “PSOE-PP, la misma mierda es”, el nuevo gatopardismo se predispone a salvar nada menos que a uno de los pilares del podrido Régimen del ’78. Parafraseando a Groucho Marx, bien podrían decir: “he aquí nuestro programa, pero si no les gusta tenemos este otro.”


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