Mundo Obrero

CONFERENCIA DE PRENSA DE LAS CENTRALES SINDICALES

Hugo Moyano y la “amenaza” de un nuevo paro

La conferencia de prensa realizada por la tarde de ayer en la sede de la CGT de la calle Azopardo brindó una primera evaluación del paro nacional. Los dirigentes de las centrales sindicales opositoras coincidieron en destacar el alto acatamiento a la medida de fuerza.

Ruth Werner

@RWlaruta99

Miércoles 1ro de abril de 2015 | Edición del día

Fue Hugo Moyano el encargado de abrir el fuego y aprovechó para marcarle la cancha a los representantes de los gremios oficialistas: “hubo una gran cantidad de trabajadores que adhirieron a la huelga sin que sus organizaciones gremiales los hayan convocado”. El alto acatamiento “dejó pagando a los dirigentes”, reiteró. Pese a ellos "la gente paró porque está cansada que nos metan la mano en el bolsillo" afirmó, Pablo Micheli de la CTA opositora. Los gremios oficialistas fueron el blanco de las críticas de todos los oradores dejando claro que después del principal perdedor de la jornada, el gobierno nacional, los gremios que responden a la CGT Balcarce y a la CTA de Hugo Yasky, vieron este 31 de marzo, cómo muchos de los trabajadores enrolados en sus sindicatos, le dieron la espalda a sus directivas.

La acusación, reiterada más tarde por Cristina Fernández por cadena nacional de que quienes pararon son “privilegiados” fue respondida en la Conferencia de Prensa, entre otros, por el líder de la Confederación Argentina de los Trabajadores del Transporte, Juan Carlos Schmidt “Los trabajadores argentinos no importan si son privados, estatales, estén o no estén en el transporte. Siempre fueron generosos…No queremos pagar más el impuesto a las ganancias. Cuando graven a los demás sectores entonces nos sentamos a discutir de nuevo. Esto que están poniendo en práctica no es una ayuda solidaria a los más pobres sino que la pobreza la afrontemos los sectores que menos tienen”, dijo el dirigente.

La denuncia de Schmid al gobierno nacional es correcta y es de un gorilismo poco común el que adopta la presidenta al acusar de “poco solidarios” a los obreros afectados por el impuesto al salario mientras los banqueros millonarios siguen sin pagar un centavo de impuesto a la renta financiera o es mínimo el impuesto inmobiliario que se le cobra a un terrateniente de la Sociedad Rural. Sin embargo, aunque Schmidt hable de “los que menos tienen”, las reivindicaciones de los sectores más postergados de la clase obrera no estuvieron presentes en el programa de convocatoria al paro y ese fue uno de los grandes límites de la medida de fuerza. La cantidad de palabras que derrochó Luis Barrionuevo de la CGT Azul y Blanca para explicar que la suba del mínimo no imponible no había sido el eje excluyente de la convocatoria fue inversamente proporcional a los esfuerzos que los dirigentes presentes realizaron en la previa al paro para incorporar las demandas de los trabajadores más pobres. En la Conferencia el dirigente gastronómico aclaró que “acá hay una agenda que incluye a los jubilados, que incluye a la inflación…a los 8 millones de trabajadores en actividad y a los 4 millones de jubilados que cobran un salario magro”. Si así hubiera sido, pocos pudieron enterarse, algo extraño ya que se trata de organizaciones que disponen de millones de pesos para hacer propaganda. El alto acatamiento al paro permite afirmar, entre otras cuestiones, que la bronca obrera pudo sobrepasar ese gran límite impuesto por los dirigentes sindicales burocráticos. Los trabajadores decidieron expresar con la medida de fuerza su oposición al gobierno, el malestar antes las condiciones laborales que sufren, pese a que el programa con que se convocó a la medida de fuerza dejaba afuera demandas muy sentidas de la gran mayoría de la clase obrera.

Varios periodistas preguntaron en la conferencia si se iba a concretar el paro de 36 horas anunciado por los dirigentes opositores para abril. “Yo creo que está más para el sí que para el no” sintetizó Hugo Moyano. Después del paro el gobierno volvió a ratificar que no subirá el mínimo no imponible y se aproximan las paritarias en la mayoría de los gremios. Los topes salariales es la próxima pelea en puerta y la fortaleza del paro dio cuenta de que hay ánimo para defender el salario y las reivindicaciones obreras. Habrá que aprovechar ese impulso y sobre todo no esperar a los dirigentes que por ahora amenazan sin tomar definiciones y exigir la continuidad de la medida de fuerza.

En la conferencia de prensa los dirigentes sindicales prefirieron no referirse a los piquetes que en varios puntos del país realizaron los partidos de izquierda y el sindicalismo combativo. Optaron por ignorar una realidad tan patente, algo que infinidad de medios debieron reflejar para no tener que nombrar a la soga en la casa del ahorcado. El peso conquistado por el sindicalismo combativo y clasista en gremios como docentes, alimentación, subterráneos, gráficos, jaboneros y estatales, entre otros, y las acciones de este 31 de marzo permitieron visibilizar en las calles lo que el sindicalismo burocrático se niega a levantar. Un programa de unidad que de respuesta a los reclamos de toda la clase obrera y el llamado a realizar asambleas en todos los lugares de trabajo para exigir un plan de lucha nacional para lograr la victoria de las reivindicaciones.







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