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Hugo Basilotta, o la trampa de tomarse demasiado en serio en épocas de consumo irónico

El vicepresidente de Guaymallén protagonizó un agresivo intercambio con una periodista y fue repudiado. ¿Qué hay detrás de este cultor de la frivolidad 2.0 que heredó una marca y se hizo famoso en Twitter?

Juan Ignacio Provéndola

@juaniprovendola

Domingo 8 de marzo | 00:00

Hugo Basilotta, vicepresidente y cara visible de la empresa de alfajores Guaymallén.

Tweets con sintaxis confusas, videos bordeando lo bizarro, auto-publicidades disfrazadas de donaciones y reacciones que van de la ironía low-cost a la violencia sin autocrítica: las redes sociales sacaron a Hugo Basilotta de su estricto rol de comerciante alfajorero y lo convirtieron en un modelo claro del consumo irónico que ayer te enalteció, hoy te narcotiza y mañana te sepulta.

Así lo está comprobando el sexagenario comerciante mientas es tendencia en Twitter luego de haber agredido a @MechiValle, una periodista de videojuegos que dijo lo que muchos opinan: “Me cae muy mal un empresario que a ustedes les resulta re simpático. Me parece que se le fue el personaje de las manos y ya pudre la cabeza”. En las últimas semanas Basilotta venía reaccionando con indisimulable fastidio ante diversos usuarios que le habían hecho chistes sobre los Guaymallén o, directamente, cuestionaban sus excentricidades.

“Le caigo mal a MECHIIII ????? Hoy no duermo …….”, respondió Basilotta con su habitual estilo de redacción confuso y desaforado. Automáticamente el intercambio de viralizó y, con él, aumentó la tirria del vicepresidente de Guaymallén (y su compleja ortografía). “Es un problema mío, como me comporto Yo. Preocupate, como te comportas Vos !! Suerte!”, inquirió un intenso Basilotta luego de que @MechiValle le dijera: “Me gustan los alfajores. No dije nada en contra de los productos. Hablo precisamente de cómo te comportas en redes. Ahora después de esto me pareces más pesado todavía. Te lo pido de adulto a adulto, revisa eso de necesitar obsesivamente la aprobación ajena”.

Las reacciones en Twitter no se hicieron esperar. El usuario @falsoboris bromeó: “Siete favs más y Basilotta, de tan sacado, va a terminar apostando y perdiendo la empresa en una quiniela clandestina de Mar del Tuyú”. En el mismo sentido, @PabloAmerico1 escribió: “Se aceleraron los tiempos de la historia. En cuarenta y ocho horas Basilotta es terraplanista y libertario”. Desencajado, Basilotta salió al cruce de varios: “Comprate una vida, Zurdo asqueroso y VAGO !!!”, le espetó a uno.

El estrellato fugaz de un menemista tardío

El “estrellato” de Basillota en Twitter comenzó el año pasado, cuando empezó a usar su cuenta personal para intercambiar mensajes con famosos, filmarse con alfajores en mano u ofrecer cajas de su producto a modo de regalo o donación. Rápidamente su ascendencia en la red social creció de manera exponencial y quedó cerca de llegar a los cien mil seguidores.

Incluso circuló en las últimas semanas que la producción del programa Showmatch evaluaba invitarlo a participar del ciclo 2020 de Bailando por un Sueño. La incorporación implica en cierto modo una consecuencia lógica de lo que Basilotta representa: su colección de remeras Versace, sus videos en Miami y su sentido del humor unidireccional (yo me puedo reír de vos, pero vos no de mi) recuerda al universo Tinelli de los ’90. ¿Acaso su metáfora de que el membrillo de sus alfajores es “caviar” no recuerda a esa clase media menemista que mezclaba pizza con champagne?

El problema de tomarse demasiado en serio Twitter es un riesgo que corre todo aquel que en poco tiempo logra incrementar su número de followers y entonces siente que sus opiniones son incuestionables tan solo porque son acompañadas de miles de likes en forma de corazoncitos. En ciertos momentos la red del pajarito puede generar hilos reveladores y debates de hondo razonamiento, aunque por lo general todo se inclina a usuarios anónimos, trolls rentados, haters desaforados y el consumo irónico azuzado por ese extraño micromundo de clase media disque-progresista que lo mismo entroniza a Ricardo Iorio, Jimena Barón o Javier Milei: una fauna de sujetos entre oscuros y borders que causan cierta risa porque nos intermedia dispositivo digital. ¿Alguien abriría las puertas de su casa para tomarse un mate con ellos en persona? El pionero acaso fue Ricardo Fort: un tipo al que se lo definía erróneamente con el mote de “políticamente incorrecto” tan solo por ostentar riquezas y exabruptos. Como Menem acelerando por la Ruta 2 con una Ferrari para unir Buenos Aires con Pinamar en menos de tres horas.

Guaymallén: una golosa herencia

Los motivos del crecimiento socialmediático de Basilotta fueron varios, aunque el más importante de ellos no fue ni su carisma, ni su creatividad, ni tampoco su falsa solidaridad, sino simplemente Guaymallén, una empresa-marca que se inventó hace 75 años, cuando Basilotta ni siquiera había nacido. El creador de este producto fue en verdad Ulpiano Fernández, un hijo de inmigrantes españoles que en 1945 se cansó de ser proveedor de comercios de ramos generales y revolucionó el mercado de las golosinas imitando esas galletitas con relleno que había descubierto en un puesto callejero del barrio porteño de Constitución.

De la sociedad entre Ulpiano Fernández y un cuñado suyo surgió Guaymallén, la primera fábrica de venta masiva de alfajores en Argentina, que comenzó en el Bajo Flores y luego se estableció en Mataderos. Basilotta nació seis años después de la inauguración y entró al negocio recién en 1972 tan solo por ser el yerno de Fernández. De hecho, actualmente ni siquiera es el dueño de la marca, sino su vicepresidente: la presidenta es Cristina Fernández, hija de Ulpiano y encargada de la administración comercial de la firma.

Basilotta tuvo otro momento de efímera fama que también dilapidó con una reacción polémica. Fue luego de que el boxeador Marcos “Chino” Maidana publicitara un Guaymallén al final de su primera pelea en Las Vegas contra el multicampeón Floyd Mayweather en mayo de 2014. El empresario alfajorero es fanático del boxeo y había sponsoreado a Maidana, pero su excesiva intromisión lo llevó a opinar de más y a expresar su desacuerdo con algunas decisiones del entorno del pugilista santafesino que acabó de un modo similar: Basilotta anunció públicamente que no acompañaría a Maidana en su revancha contra Mayweather, realizada apenas cuatro meses después de la primera.

Ese extraño episodio se linkea con el presente, habida cuenta de otro polémico tweet en el que Basilotta anunció una especie de “renunciamiento histórico” en la red social tras la catarata de cuestionamientos que recibió por su entredicho con @MechiValle, apenas uno entre tantos otros que ya venía teniendo con otros usuarios: “Se terminaron los Videos , las donaciones y todo lo q tenga q ver con Alfajores !! Pueden dejar de seguirme . Solo opinaré de Futbol y Box! Muchas gracias. Vuelvo al anonimato !”. ¿Se lo bancará?







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