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PORTUGAL

Huelgas y movilizaciones de trabajadores hacen temblar al Gobierno portugués

La clase trabajadora portuguesa viene protagonizando intensas movilizaciones en lo que llevamos de año. De esta manera se han convocado 112 preavisos de huelga. El 2018 ya fue uno de los años en el que más se sintió el peso de los reclamos de los trabajadores.

Jueves 28 de febrero | 15:44

Los sectores que están llevando la vanguardia de estas protestas son los profesores públicos y enfermeros. Estos llevan una dinámica de movilizaciones y huelgas permanentes en los últimos meses.

Pero no son los únicos, tanto en el sector privado como en el público los paros empiezan a formar parte de la normalidad en la vida de millones de portugueses. Este hartazgo entre la clase trabajadora del país vecino lleva años acumulándose, ante la continua degradación de las condiciones de vida de la inmensa mayoría de la población. Después del estallido de la crisis económica de 2008 y la posterior crisis de la deuda portuguesa, estos ataques a la clase obrera lusa se redoblaron.

De esta manera como en otros países de Europa la “política austeridad” se convirtió en sinónimo de recortes y desmantelamiento de la sanidad y la educación pública, pero también en reformas laborales y de las pensiones regresivas.

Por eso no es coincidencia que ahora después de años de ver como los salarios apenas crecían e incluso disminuían, sectores enteros de la clase trabajadora salgan a la lucha. Y que sea precisamente trabajadores de la sanidad y la educación los que se pongan a la cabeza.

Esto contrasta con el discurso del Gobierno del socialista Antonio Costa de optimismo y mejora económica. La aparente recuperación no se traslada a los trabajadores, siendo el salario medio portugués uno de los más bajos de Europa. El ejecutivo, que cuenta con el apoyo de Partido Comunista de Portugal (PCP) y el Bloco de Esquerda, no ha movido una sola coma de la reforma laboral y el resto de mediadas antipopulares que aprobó el anterior Gobierno. Incluso en estos años muchos de los grandes problemas sociales se han agravado de forma importante. Por ejemplo el precio de la vivienda se ha disparado, principalmente el de los alquileres. Sobrepasando en ciudades como Oporto o Lisboa el salario medio de un trabajador.

Este gobierno apoyado por las tres fuerzas ubicadas a la izquierda del arco parlamentario, consiguió el apoyo electoral necesario para gobernar gracias a las promesas de acabar con la austeridad heredada de los anteriores gobiernos conservadores. Esto generó mucha expectativa en un momento en el que la sociedad lusa estaba pasando por un profundo dolor social provocado por la abrupta caída de su nivel de vida. Pero también se vio en el resto de Europa como una salida en clave “ progresista” que pudiese revertir los aspectos más lesivos de las políticas neoliberales. En el Estado español el Gobierno de Pedro Sánchez con el apoyo de Unidos Podemos tuvo como gran ejemplo a la coalición liderada por Antonio Costa. En ambos casos los resultados son parecidos. No se aplicó ninguna medida de gran calado, y solo se dio paso a una política de gestos vacíos.

La clase obrera portuguesa tiene una gran tradición de lucha y este aumento de la conflictividad laboral puede estar preanunciando que las movilizaciones obreras se pongan en el centro del tablero político. A casi 45 años del inicio de la Revolución de los claveles el régimen capitalista portugués vuelve a sentir que O povo e quem mais ordena.







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