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Red Internacional

La lucha sigue. Honduras: a dos años del secuestro de cuatro defensores de tierras garífunas

Hace dos años fueron secuestrados de la comunidad garífuna de Triunfo de la Cruz, en el norte de Honduras, cuatro jóvenes defensores de tierras, en el marco de la lucha de la comunidad contra empresas turísticas y de producción de palma africana que buscan apropiarse de su territorio. El estado aún no ha dado respuestas sobre su paradero.

Lunes 18 de julio | 08:31

El 18 de julio de 2020, ingresó a la comunidad garífuna de Triunfo de la Cruz, en el norte de Honduras, un grupo de hombres fuertemente armados y vestidos con uniformes de la Dirección Policial de Investigaciones. Secuestraron a cinco jóvenes líderes de la comunidad, Alberth Sneider Centeno, Milton Joel Martínez Álvarez, Suami Aparicio Mejía García y Gerardo Mizael Róchez Cálix, y el estado aún no ha dado respuestas sobre su paradero.

El primero de los secuestrados, Sneider Centeno, era en ese momento el presidente del patronato [consejo comunitario] de Triunfo de la Cruz. Estaba llevando adelante una lucha por la recuperación de las tierras ancestrales de la comunidad, que se han visto crecientemente amenazadas por empresas turísticas y de producción de palma africana, con la complicidad del estado. Las amenazas contra el pueblo garífuna han aumentado especialmente desde 2015, cuando la Corte Interamericana de Derechos Humanos emitió una sentencia a favor de las comunidades de Triunfo de la Cruz y Punta Piedra, que exige reparaciones a los garífunas por parte del estado hondureño y la restitución de sus tierras comunales.

El 20 de abril de este año, el congreso nacional bajo el nuevo gobierno de Xiomara Castro derogó la ley de las ZEDEs (Zonas Especiales de Desarrollo Económico), que son áreas del país sujetas a una jurisdicción especial, en las que se les ha otorgado a empresas privadas el derecho de establecer sus propias instituciones judiciales, policiales y de recaudación tributaria. La medida afecta directamente a las comunidades garífunas, ya que la mayoría de las ZEDEs se encuentran en su territorio. Sin embargo, la derogación debe ser ratificada por la próxima legislatura para que tenga efecto y las empresas privadas seguirán defendiendo el funcionamiento de las ZEDEs por vía judicial, por lo cual las comunidades garífunas siguen en pie de lucha.

En el marco del segundo aniversario de la desaparición de los jóvenes líderes de Triunfo de la Cruz, La Izquierda Diario conversó con César Benedith, miembro de la OFRANEH (Organización Fraternal Negra Hondureña), líder de la comunidad y ex presidente del patronato de Triunfo de la Cruz, quien nos contó sobre los cambios que se han producido en el último año y sobre cómo sigue la lucha.

La última vez que hablamos fue a principios del año pasado. Usted me contó en esa oportunidad que las comunidades garífunas, y especialmente los líderes de las comunidades que luchan por la recuperación de sus tierras, estaban viviendo una situación de persecución y violencia crecientes. ¿Ha cambiado en algo la situación desde entonces?

Ha bajado un poco la cantidad de asesinatos de líderes, pero lo que no ha bajado son las amenazas y la judicialización de algunos compañeros de las diferentes comunidades garífunas. También la falta de justicia para nuestros pueblos continúa y no ha sido mucho el cambio después de estos acontecimientos. Nosotros como comunidad garífuna seguimos en alerta y seguimos en pie de lucha, a pesar de que ha habido un cambio de gobierno. Las secuelas que ha dejado la narcodictadura en nuestro país todavía nos siguen afectando a nosotros como comunidades garífunas y a las comunidades indígenas de Honduras.

¿Siente que ha cambiado algo para las comunidades garífunas con el nuevo gobierno de Xiomara Castro, que asumió en enero de este año?

Nosotros lo que estamos esperando de este gobierno es que se pueda dar cumplimiento a la sentencia [de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos] y que pueda presionar para dar con el paradero de los compañeros que han sido raptados de su casa. El lunes se cumplen dos años desde que fueron raptados de su casa. En estos seis meses del gobierno de Xiomara esto apenas se viene iniciando, porque el poder judicial todavía está en manos de la narcodictadura. Por eso estamos esperando que se pueda lograr el cambio de[l fiscal general de Honduras Óscar Fernando] Chinchilla y de los magistrados que están al frente del Ministerio Público y la Corte. Ellos tienen órdenes de la narcodictadura para proteger a los corruptos, entre los cuales están los grandes millonarios de este país, que son los que están interesados en nuestras tierras.
Sí hemos recibido información de que la presidenta ya está alistando una nueva comisión para el cumplimiento de la sentencia por parte del estado. Como comunidad estamos esperando que se termine de formar la comisión y que nos llamen al diálogo para poder empezar a trabajar para la demarcación, la delimitación y el saneamiento de las tierras de la comunidad de Triunfo de la Cruz y Punta Piedra.

Hay un llamado para los pueblos indígenas el día 1 y 2 de agosto en la Casa Presidencial en el que pensamos participar y vamos a preguntar cómo va el avance con esa comisión y cuándo empezaría a trabajar.

En febrero del año pasado se formó un comité para la investigación y la búsqueda de los compañeros secuestrados en Triunfo de la Cruz llamado “SUNLA”. Una de las exigencias de la OFRANEH al gobierno de Xiomara es que incorpore este comité a un proceso estatal de investigación de las desapariciones forzadas. ¿Nos puede contar sobre el trabajo que viene realizando el comité en el último año y si esperan que el gobierno actual lo incorpore a un proceso de búsqueda desde el estado?

Nosotros como comunidad vemos el trabajo de SUNLA como muy necesario. Se está trabajando incluso con juristas internacionales para poder investigar los casos en mayor profundidad. También hay miembros de nuestra organización que están haciendo ese trabajo. SUNLA es lo que tenemos y es en lo que confiamos, porque la propia negligencia del estado es lo que nos ha obligado a hacer nuestras propias investigaciones en las que podamos confiar. Por eso se creó SUNLA y esperamos que este gobierno de Xiomara Castro pueda incorporar al SUNLA para poder trabajar en el tema de los desaparecidos, no solamente en las comunidades garífunas, sino en los nueve pueblos indígenas que hay en Honduras. El nombramiento de un fiscal para este tipo de temas es muy importante; será de mucha ayuda para los pueblos indígenas. Hay una fiscalía para el tema de los pueblos indígenas, la fiscalía de las etnias, pero al final no se hace nada con ella. Ellos argumentan que no se les da el apoyo económico necesario para poder movilizarse y no toman decisiones. Cuando llegan estos casos [de violencia contra las comunidades indígenas] mandan a que ellos hagan ese trabajo, pero sin recursos tampoco pueden trabajar. Entonces no vemos la intención de parte del estado de querer fortalecer esa fiscalía. Por eso nosotros, como organización, estamos pidiendo una fiscalía que maneje estos temas directamente con los pueblos indígenas y que no esté amañada.

En abril el gobierno derogó la ley de las ZEDEs, las Zonas Especiales de Desarrollo Económico, algunas de las cuales se encuentran en territorio garífuna. ¿Cómo afecta a la comunidad garífuna esta derogación y qué más hace falta hacer para poder lograr la eliminación definitiva de estas zonas?

Para nosotros, la derogación de las ZEDEs fue algo para celebrar. Nos veíamos en el ojo del huracán con ese tema de las ZEDEs, tanto las comunidades garífunas como los pueblos indígenas de Honduras, porque estaban queriendo vender el país por pedazos. Eso lo prometió la presidenta y se está cumpliendo, pero yo sé que los gobiernos son cambiantes. Entonces nosotros, como gente de la lucha popular, tenemos que seguir avanzando. El gobierno ha dado un paso fuerte, que es la derogación de las ZEDEs, pero nosotros sabemos que hay que mantener esa fuerza popular para que podamos tener gobiernos que las deroguen por completo, que no existan diputados que se vendan el día de mañana, porque al final es una decisión del pueblo.

¿Cómo sigue la lucha?

La lucha se sigue fortaleciendo. Acá, en mi comunidad, estamos trabajando con diferentes recuperaciones de las tierras de nuestra comunidad. Estamos trabajando con la comisión [comunitaria] de cumplimiento de la sentencia. No ha sido fácil, especialmente con la juventud. Después del desaparecimiento de nuestros compañeros, muchos jóvenes le temen a esto. Tienen miedo, porque aún no tenemos un sistema de seguridad que pueda protegernos. En la comunidad, en este momento, sentimos que si viene el enemigo puede suceder lo mismo con cualquiera de nosotros. No tenemos la protección necesaria en este momento.

Pero justamente en una reunión que tuvimos hoy estuvimos hablando sobre el tema de seguridad. Dijimos que tenemos que presentarle un planteamiento al estado para que le dé cumplimiento a la sentencia y, entre las mejoras, queremos meter el tema de la seguridad, para que tengamos cámaras dentro de nuestra comunidad, por ejemplo. Yo, como dirigente, no tengo seguridad ninguna, pero nosotros seguimos luchando. En cada momento recibimos amenazas, pero ni yo ni mi familia tenemos la protección que el estado debería darnos.

¿Nos puede contar sobre las amenazas que ha recibido?

Bueno, somos dirigentes que estamos recuperando el territorio, entonces han venido muchas amenazas, incluso después de que asumí la presidencia del patronato, después de que se lo llevaron a Sneider. Recibí muchas amenazas por teléfono, mensajes directos que decían “Cuidate”, “Vos sos el siguiente, si sigues jodiendo con el tema de la tierra, si sigues molestando con el tema de la demanda [ante la CIDH]”. Entonces dejé de tener la libertad que tenía. Después de que se llevaron a los compañeros ya no pude regresar a mi trabajadero allá en la montaña, porque no tengo la seguridad necesaria como para ir a trabajar allá solo. Entonces tuve que abandonarlo.

¿Trabajaba la tierra?

Sí, yo tenía mis siembras de yuca [mandioca] y plátanos. Con eso sostengo a mi familia. Además soy músico. Pero tuve que dejar esa actividad porque no tengo la seguridad necesaria.

¿Ha tenido que buscar nuevas fuentes de ingreso?

Yo ahorita vivo de la música. Hago mi música, especialmente los fines de semana. Cuando hay buena temporada la paso bien y cuando no, recibo ayuda de mis hermanos, de mi familia, que de vez en cuando me dan una mano. Pero actualmente vivo de mi música.

¿Nos puede contar un poco sobre las iniciativas de recuperación de tierras que se vienen llevando adelante en las comunidades garífunas?

Estamos tomando estas iniciativas para poder recuperar nuestra soberanía alimentaria. Porque nuestro problema en Triunfo de la Cruz es que se han apoderado los millonarios de los lugares donde nosotros sembramos, donde nuestros ancestros sembraron. Ahorita los están llenando de palma africana y por eso pedimos al gobierno que agilice los pasos para que no sigan metiéndonos palma africana y no sigan arruinando nuestras tierras, donde nosotros cultivamos.
Como comunidad estamos trabajando para recuperar tierras para que nuestro centro básico tenga un espacio para la enseñanza de nuestros niños. Además, estamos promoviendo la escuela técnica y la escuela de agricultura dentro de nuestra comunidad. También se les está dando tierra a los jóvenes para que puedan hacer sus viviendas sin costo ninguno dentro de la comunidad.

¿Cuál es el mensaje que quisiera dar a nuestros lectores en Argentina y en otros países con respecto a la situación de la comunidad garífuna?

Lo último que puedo decir es que nosotros seguimos en pie de lucha. Sabemos que la lucha por la tierra no es fácil y pedimos a la comunidad internacional que siempre esté vigilante y que se mantenga la solidaridad. Quiero mandarle un saludo a la gente de Argentina y de Brasil. Hace poco recibimos a una delegación de las diferentes universidades de Brasil que estuvo preguntando e informándose sobre estos temas. Al final muchas veces el apoyo y la solidaridad internacional es lo que nos hace avanzar y de repente se nos escucha a través de ustedes, de los medios. Sin su apoyo sabemos que no nos escucharían fácilmente. Y siempre pedimos que se mantenga la solidaridad y el respeto a nuestras comunidades garífunas. Les agradecemos ese apoyo incondicional y esperamos que la lucha de nuestros pueblos en Latinoamérica cada día crezca más y podamos defendernos.




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