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ESTADOS UNIDOS - CHINA

Histórica visita de un funcionario de EE. UU. a Taiwán profundiza tensión con China

El secretario de salud de EE. UU., Alex Azar, ofreció un 'fuerte' apoyo a Taiwán en su histórica visita que provoca mayores tensiones con Beijing.

Salvador Soler

@SalvadorSoler10

Lunes 10 de agosto | 14:56

El secretario de Salud de Estados Unidos, Alex Azar, ofreció este lunes el firme apoyo del presidente Donald Trump a la isla Taiwán, y le dijo a la presidenta Tsai Ing-wen que la respuesta de su gobierno a la pandemia de coronavirus había estado entre las mejores del mundo.

La llegada de Azar a Taiwán el domingo se trató de la primer visita de un funcionario estadounidense de alto rango en las últimos cuarenta años. Su pie en tierra taiwanesa fue condenado por China, que afirma que la isla es parte de su soberanía, lo que irrita aún más las relaciones entre China y Estados Unidos, y ha presentando un reclamo formal ante su adversario del norte prometiendo tomar represalias – aunque sin dar detalles - por el viaje de Azar.

"Es un verdadero honor estar aquí para transmitir un mensaje de fuerte apoyo y amistad del presidente Trump a Taiwán", dijo Azar a Tsai en la Oficina Presidencial, frente a dos banderas taiwanesas. Tsai dijo al secretario Azar que su visita representaba "un gran paso adelante en las colaboraciones antipandémicas entre nuestros países", y mencionó áreas de cooperación que incluyen la investigación y producción de vacunas y medicamentos. Recordemos que Taiwán es reconocido mundialmente como de los ejemplos más exitosos en el combate contra la pandemia, sólo sufrió 480 casos de coronavirus y siete muertes hasta el momento, en una isla de 23 millones de habitantes.

La relación entre Taiwán y Estados Unidos se enmarca a partir de varios niveles de análisis. Por un lado, su alianza está basada en principio por compartir los “valores liberales democráticos”, fundamento de la burguesía china perteneciente al Kuomintang que escapó del continente una vez que triunfa la Revolución China en 1949. Frente a la visita de Azar, la reacción de China fue un recordatorio de los riesgos que enfrenta la isla en su búsqueda de una relación más sólida con Washington. Desde la Revolución, el Partido Comunista de China ha intentado recuperar las islas del Estrecho de Taiwán bajo su soberanía, pero fue defendida por EE.UU durante la Guerra Fría, ambos países utilizaron el conflicto como un "pivote" para las negociaciones.

Desde el gobierno estadounidense de Nixon en 1972, el Estrecho de Taiwán fue un punto central en las negociaciones para entablar mayores relaciones, que culminaron en 1979 con las reformas de Deng Xiaoping. A partir de allí, China se fue abriendo paulatinamente los mercados chinos a empresas estadounidenses y “occidentales”. Desde ese momento, Washington rompió los lazos oficiales con Taipei (capital de Taiwán) en 1979 a favor de Beijing. Incluso, pocos países del mundo reconocen la soberanía de Taiwán, ya que bloquearía tener relaciones formales diplomáticas y comerciales con China. Por parte de EE. UU, nunca dejó de mantener relaciones con Taipei, pero han tenido que hacerlo a través de organismos semi oficiales.

En aquel momento, Nixon había comenzado las relaciones con China para salvar su elección. Hoy Trump las tensa al máximo para salvar su propia elección. Recordemos que Donald Trump, al asumir como presidente de los EE.UU, tuvo una llamada telefónica con Tsai Ing-wen en un acto provocador al gobierno de China de continental. En este sentido, la administración Trump ha dado prioridad al fortalecimiento de su apoyo a la isla, donde su visita tuvo el objetivo de fortalecer la cooperación económica, sobre todo impulsando la venta de armas, y avanzar en temas relativos a salud pública con Taiwán. Además de estar apoyando su papel internacional en la lucha contra la pandemia, buscando que fuera admitido como observador en la OMS, pese a que Beijing lograra excluirla de Naciones Unidas, también EE. UU está impulsando un organismo paralelo que con Taiwán.

Para Beijing, la visita es considerada una provocación más de Estados Unidos durante el momento más frágil en la relación entre ambos países en décadas. Para el Partido Comunista Chino, las interacciones entre Taiwán y Washington son un desafío a su soberanía, que en los últimos meses ha intensificado sus amenazas de unificar la isla con el continente por la fuerza, una política similar a la que tiene con Hong Kong y otras regiones como los territorios en el Himalaya en un creciente nacionalismo chino.

Trump, junto un amplio sector de la burguesía norteamericana, vienen intentando evitar, o al menos limitar, el ascenso hegemónico de China donde el conflicto ya no es una “guerra comercial”, sino un conflicto maduro que se da en diversos niveles, tanto geopolíticos, económicos, y sobre todo en el tecnológico. En el último mes, ha habido nuevos enfrentamientos por consulados, visas de periodistas, compra de aplicaciones de redes sociales chinas como Tik Tok, sanciones a Huawei, etc. Pero además la región del Estrecho de Taiwán, está siendo sistemáticamente militarizada por tropas tanto norteamericanas como chinas y taiwanesas.

Si bien, es muy poco probable que haya enfrentamientos militares, se trata de una situación que profundiza las tensiones geopolíticas entre estos países, que contradictoriamente son sus principales socios comerciales.







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