Juventud

NOTA DE TAPA

Histórica #MarchaNacionalEducativa

Más de 40.000 docentes y estudiantes rechazaron el ajuste macrista a la educación. Exigieron más presupuesto, boleto educativo gratuito y aumentos salariales para docentes y no docentes.

Daniel Gorber

Agrupación Marrón | CNEA

Viernes 13 de mayo de 2016 | Edición del día

  • Mario Frias Casado
  • Mario Frias Casado
  • Rodrigo Wilson
  • Ana Florin Christensen

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Este jueves estalló en las calles de la Ciudad de Buenos Aires todo lo que se venía gestando por abajo desde hace largas semanas: más de 40 mil personas inundaron el centro porteño en una marcha histórica para defender la educación pública, el presupuesto universitario, el salario docente y exigiendo boleto educativo.

Nutridas columnas se desplegaron por la avenida Córdoba cuando caía la tarde. Los docentes de las distintas organizaciones gremiales encabezaron la movilización.

Fueron de la partida la Federación Nacional de Docentes, Investigadores y Creadores Universitarios (Conadu Histórica), la Federación Nacional de Docentes Universitarios (Conadu) , la Asociación Gremial Docente de la UTN (FAGDUT), la Unión Docentes Argentinos (UDA) y la Confederación de Trabajadores de la Educacion (Ctera).

Por su parte las organizaciones estudiantiles se encolumnaron tras las federaciones: Federación Universitaria de Buenos Aires (FUBA), Federación Universitaria de La Plata (FULP), Federación Universitaria de Rosario (FUR), entre otras.

Las facultades de la UBA mostraron importantes columnas destacándose la de Filosofía y Letras que estuvo tomada desde el pasado lunes y que en la movilización desplegó una bandera en solidaridad con los trabajadores y el pueblo de Brasil y contra el golpe institucional de la derecha.

También se destacaron las columnas de Arquitectura (FADU) y Exactas con enormes banderones. En aquellas facultades donde la conducción del centro de estudiantes está en manos de la Franja Morada (UCR), los estudiantes decidieron autoconvocarse y también participaron en gran número, como los de la facultades de Derecho, Medicina y Económicas.

Las universidades del conurbano bonaerense también dijeron presente desde las zonas sur, norte y oeste del Gran Buenos Aires.

La explosión de un movimiento

Desde que los estudiantes salieron por primera vez a las calles exigiendo boleto educativo, y los docentes comenzaron su plan de lucha por aumento salarial, la defensa de la educación pública no ha parado de crecer a lo largo y a lo ancho del país.

Fueron cientos las clases públicas organizadas en las facultades y miles de estudiantes universitarios y también secundarios que llenaron de participación la última semana de lucha convocada por los gremios docentes. En cada lugar de estudio se rompió el clima de normalidad. Y se empezó a forjar una unidad en los hechos, en las clases y en las calles.

En la UBA la gota que rebalsó el vaso y animó el conflicto fue el reconocimiento público de los decanos de sus distintas facultades de que el presupuesto que acababan de votar no permitiría continuar con las clases más allá del mes de agosto.

A medida que corrían los días, el gobierno de Macri no paraba de lanzar provocaciones a punto tal de llegar a señalar como un “sector privilegiado” al conjunto de la comunidad universitaria. Lejos de consumar su ataque, lo que logró fue la tercera movilización masiva en respuesta al ajuste. Como no puede justificar el ahogo presupuestario a las universidades, directamente lo niega -los dichos de Esteban Bullrich son inverosímiles para la gran mayoría-.

Es la misma actitud que con los despidos: como no puede justificar que aumentan en el país, tampoco reconoce que existen y hace toda maniobra posible para evitar la sanción de una ley que los frene. No se pudo tapar la reacción de los estatales contra los despidos, tampoco se puede tapar ahora una nueva movilización que expresa el creciente rechazo a las medidas del gobierno nacional.

La masividad de la marcha educativa encuentra su causa en una combinación de factores. La inflación que pega cada día en los bolsillos. El aumento de tarifas en transportes y servicios, al cual el movimiento estudiantil reaccionó poniendo sobre la mesa un reclamo largamente postergado como es el boleto educativo. La tendencia a la baja en paritarias, especialmente docentes. El ataque continuo a los trabajadores estatales. El recorte presupuestario que deja sin fondos para seguir funcionando a las universidades nacionales. Los problemas estructurales que se mantienen en colegios y escuelas.

En definitiva, un clima social de malestar, que muchos podrán analizar pero no evitar, se condensó en una bandera de reivindicación muy sentida en Argentina: la educación pública.

Una conquista que se mantiene por la lucha de estudiantes, docentes y no docentes, a pesar de los gobiernos. Macri se puso de la vereda de enfrente a una de las comunidades mejor valoradas socialmente, la comunidad educativa, que no sólo expresa sus intereses sino que puede expresar demandas de sectores mucho más amplios.

El ajuste se siente en todos lados, y hoy son los estudiantes, docentes y no docentes quienes salen a ponerle freno. La enorme concurrencia demuestra que las fuerzas para ganar están.

El kirchnerismo se quedó en el Ministerio y no quiso golpear a Macri

Párrafo aparte merece la participación del bloque kirchnerista que participó de la movilización. Horas antes de la convocatoria, encabezados por un sector de funcionarios y decanos de las facultades de la UBA, presentaron en el Ministerio de Educación un petitorio hacia el ministro Esteban Bullrich para que solucione el problema presupuestario y mejore la propuesta salarial docente.

Luego, en la movilización que partió desde la Plaza Houssay las organizaciones kirchneristas decidieron finalizar su recorrido en las puertas del Ministerio y no acompañar al conjunto de la marcha que en su inmensa mayoría siguió su rumbo hacia el epicentro político del país, la Plaza de Mayo.

Lamentable actitud, que sin embargo no pudo evitar que el estruendo de este incipiente movimiento en defensa de la educación resuene en las puertas de la Casa Rosada.

Inexplicable, si no oyéramos el “off the record” de los despachos universitarios donde rápidamente se cocina una salida discreta a este conflicto que le permita al bloque kirchnerista mostrar que “conseguimos algo” y de esa manera desactivar un movimiento que desde el comienzo amenaza con desbordar todas las barreras.

La situación del conflicto luego del impacto de la movilización

El reclamo salarial docente tendrá hoy un nuevo capítulo. En horas de la mañana se reabrirá la mesa de negociación donde los gremios docentes esperan una nueva propuesta del Ministerio tras el impacto de la movilización.

Fuentes desde Conadu Histórica informaron que luego de conocerse la propuesta realizarán un plenario de delegados donde se decidirán las acciones a seguir. Los docentes saben que la propuesta salarial no cerrará este conflicto si el presupuesto no sale de la terapia intensiva en la que se encuentra.

Por su parte, el problema presupuestario sigue latente, ya que el otorgamiento de una suma adeudada por Nación para los hospitales dependientes de la UBA no llegaría a cubrir la totalidad del déficit.

Ni tampoco alcanza la partida ofrecida para el conjunto de universidades nacionales de 500 millones. Este anuncio simplemente fue un gesto hacia el rector Alberto Barbieri para que la UBA se baje del reclamo presupuestario presentando que se “ganó algo”, junto a la corriente política que es su principal aliado en el movimiento estudiantil: la Franja Morada.

La fuerza para lograr todos los reclamos y frenar el ajuste esta en la organización desde abajo

La jornada del día de ayer expuso que con la participación del conjunto de la comunidad educativa en las calles se le puede torcer el brazo al ajuste.

La fuerza de miles de jóvenes junto a sus docentes encontró, no un punto culmine en la lucha, sino un primer paso, una vía para la obtención de todas las reivindicaciones.

Los gremios y las federaciones se tienen que poner al frente de la lucha, al mismo tiempo que cada estudiante y docente vuelve a su lugar y sigue expandiendo el reclamo.

Se vuelve cada vez más necesario convocar a una jornada nacional de lucha educativa, donde se abra el debate y se fortalezca la organización para romper el techo salarial docente, conseguir el boleto educativo y declarar la emergencia educativa en la cual se dedique una partida presupuestaria extraordinaria a partir de afectar las ganancias empresarias.

Solo confiando en las propias fuerzas de la organización desde las bases, desde los cursos, debatiendo y tomando las decisiones en asamblea, organizando comisiones y multiplicando la militancia y el compromiso de cada compañero y compañera se le puede torcer el brazo a Macri. Las fuerzas están y ayer inundaron las calles.







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