SEMANARIO

Hambre, clase trabajadora y abastecimiento popular en los años 70

Alejandra Valderrama

Hambre, clase trabajadora y abastecimiento popular en los años 70

Alejandra Valderrama

Las revueltas por el hambre que inician el 2020 en Chile sacuden los barrios populares en medio de la pandemia. Son diferentes las imágenes que recorren la historia de Chile sobre el problema del hambre y abastecimiento, en esta dirección queremos rescatar las experiencias de control obrero y abastecimiento popular desarrollados en la década del 70 ¿Cómo hacerle frente al hambre del pueblo trabajador?

En un contexto diferente al que vivimos, el pueblo trabajador sufrió la dura crisis de abastecimiento.

Entre el 9 de octubre y 2 de noviembre de 1972 en medio del gobierno de Salvador Allende, los gremios patronales de la industria, el transporte y comercio realizaron una paralización casi total de la economía nacional. Los camioneros dejaron de trasladar las mercancías y los comerciantes se negaron a venderlas.

Esta situación generó un problema grave de suministro afectando a los barrios obreros y populares del país. Según el Informe Church del Senado de Estados Unidos, esta paralización fue parte de una sistemática acción desestabilizadora impulsada por la derecha chilena y la Central de Inteligencia Americana cuyo objetivo principal era derrocar al gobierno. En aquella conspiración el desabastecimiento habría tenido un lugar fundamental.

“¡Abastecimiento para los pobres, racionamiento para los ricos!”

El hambre en las poblaciones, provocado por el paro patronal, fue una disyuntiva para la clase trabajadora. Los delegados de diferentes fábricas nucleados en los cordones industriales, emplazadas territorialmente en distintos puntos de la capital, tomaron decisiones productivas, distributivas y de comercialización, controlando áreas estratégicas de modo de hacer llegar la mercadería a los barrios donde se requerían con urgencia y hacerle frente al paro patronal de octubre de 1972. (Winn, 2004)

Como respuesta a la asonada golpista, una oleadas de tomas de fábricas recorrería el país. Al respecto los obreros, decidieron qué producir, cambiando muchas veces lo que usualmente produjeron, a mercadería que fuera accesible y útil para las familias que lo necesitaban.

Fue el caso de Perlak, empresa de conservas, quienes comenzaron a producir sopa especial para los niños y nuevas raciones de pollo.

Así también, se hicieron cargo de la distribución y comercialización. Ejemplo de ello fueron los trabajadores de la empresa Soprole, quienes, al tercer día de la huelga patronal, se tomaron la empresa para mantener la distribución de leche.

El cordón Vicuña-Mackenna comenzó a organizar los domingos una feria popular, en donde las empresas vendían directamente su producción. Las fábricas ex-Yarur, Fensa, Fabrilana y Comandari, también pusieron en funcionamiento un sistema de venta directa de su producción. El cordón industrial San Joaquín, por medio de la fábrica Sumar, requisaron camiones para organizar la distribución en la comuna de San Miguel. Por otro lado, los trabajadores de la empresa de gas Gasco, con ayuda del cordón Cerrillos, utilizaron camiones para realizar jornadas de trabajo voluntario (carga, descarga y reparto de los balones de gas).

“Fue una cosa maravillosa ¡casi todas las fábricas de Santiago funcionando sin patrones! Los obreros poniendo a andar las cosas más sofisticadas, diseñando zapatos, y vendíamos las cosas en la feria. A mi me toco llevar los productos, ver cuántos obreros habían en las fábricas e ir a buscarlos y dejarlos, íbamos con los basureros a buscar gas a Maipú y los llevábamos a todo Santiago. Los estudiantes iban a buscar verduras y las distribuían en las poblaciones” (1)

Momentos grabados en la organización obrera y popular para enfrentar el desabastecimiento y el hambre, con métodos como la extensión del control obrero y control directo de la distribución.

Los bastiones obreros como INSA, Madensa, CCU, Sumar, Hirmas, buscarán resolver este problema, pero se encontrarán con los llamados constantes a la “calma” y a la “disciplina” de parte del gobierno, mientras se iba forjando una alianza entre los cordones industriales y organizaciones de abastecimiento en las poblacionales.
Expropiación de tierras, control obrero y coordinación obrera y popular
El 15 de junio El mercurio calificara de “batalla campal” la manifestación de los cordones industriales contra la marcha de la derecha y los mineros contra el gobierno.

Los meses posteriores a las elecciones de marzo marcarán una profunda agudización política y social, pero abrirán la perspectiva de alianza entre obreros y sectores populares.

Las proclamas son claras:

“El cordón cerrillos se prepara a organizar las brigadas de trabajadores que cumplirán diversas tareas relacionadas no solo con la defensa y protección de las fuentes productivas, servicios de utilidad pública, sino también en resguardo de las seguridad de los sectores habitacionales ubicados en el territorio del cordón. Para esta función tanto los pobladores organizados como la clase obrera, entrarán a estrechar aún más sus relaciones” (2)

En Maipú, en Mayo de 1973 se conforma el comando único de abastecimiento, órgano en el cual se unirán el cordón cerrillos, el comando campesino y la delegación de las JAP para organizar la distribución directa contra los “criminales económicos” que orquestaron los acaparamientos.

17 de junio se realiza una gran asamblea del cordón cerrillos que culmina con la declaración conjunta con la federación de la metalurgia (FEMET) y a los campesinos organizados en la comuna. Dos días más tarde, a este documento lo acompañarán hechos concretos: el consejo campesino de Maipú, el cordón cerrillos, militantes y trabajadores de la zona se toman decenas de predios agrícolas de la comuna.(Gaudichaud, 2016)

La madrugada del martes del 19 de Junio de 1973. Cientos de obreros, campesinos y pobladores proceden a la ocupación de 39 predios de la comuna de Maipú. Activistas políticos y estudiantes los apoyan en la acción. Izan una bandera Chilena y bloquean las puertas de entrada a los predios., montan una guardia en cada uno de los predios tomados y buscan ejercer el poder en cada uno de los fundos ocupados.
Según la investigación realizada por Franck Gaudichaud paralelo a esta acción, los trabajadores se toman el matadero municipal, con carretones y camiones el objetivo central era montar un mercado popular para distribuir y abastecer directamente a la población. La alianza entre los trabajadores y el pueblo, se extendía tomando la iniciativa.

La expropiación de las tierras y fábricas estratégicas de la alimentación será la base para la alianza formada, originando el comando unificado para apoyar las movilizaciones de Maipú, acciones que tendrán su centro en la empresa Perlak y permite ocupar por un tiempo, un total de cinco mil hectáreas destinadas principalmente a la producción hortícola para Santiago.

Pero el conflicto no se resolverá fácilmente. Los predios ocupados pertenecen a importantes hombres políticos ligados a la DC, el fundo Santa Carolina es propiedad de Edmundo Perez Yoma hijo del ex ministro Edmundo Pérez Zujovic, el mismo que bajo el gobierno de Frei fue responsable de la matanza de pampa Irigoyen. El gobierno le exigirá al comando unificado que devuelva determinados previos, lo que generará una tensión que no se resolverá hasta el golpe militar.

La clase trabajadora por medio de la acción de los cordones va a ser la columna vertebral de este movimiento que puja por hacerle frente al golpismo y que se dividirá territorialmente en diferentes comunas de Santiago; el descanso, camino a pajaritos, en la farfana y en el camino La rinconada.

Confluyen en algunos casos, referentes de las poblaciones como en el caso de la población “Lenin” que contará con uno de los dirigentes del sindicato de la empresa Sigdo Koppers y donde confluyen en el cordón industrial de Talcahuano diferentes corrientes políticas.

La radicalización de la clase trabajadora durante las semanas previas al golpe militar, irá acompañado de una importante exigencia ante el problema del abastecimiento “¡abastecimiento para los pobres y racionamiento para los ricos!” será una de las consignas fechadas en los periódicos obreros de la época.

Los militares buscaron limitar la alianza de los trabajadores y el pueblo

Durante el año 1973, la batalla por el abastecimiento remueve la sociedad chilena. Encontrará asidero en las más de 52 movilizaciones de pobladores en concepción y 21 en Valparaíso ante este problema, encontrando eco en las poblaciones Nueva Habana (que nuclea a más de 1500 familias) donde destaca el dirigente obrero de la construcción Abraham Perez, la población Yolanda Schwartz, entre otras.

La acción coordinada entre las juntas de abastecimiento popular, los cordones industriales y organizaciones campesinas comenzaron a desbordar, por medio de la extensión del control obrero y la expropiación de tierras, los límites impuestos por el régimen.

Esto no irá en la dirección de la política de Salvador Allende que buscaba llegar a un acuerdo con la democracia cristiana, esta última será principal defensora de la propiedad privada y exigirá devolver las fábricas tomadas.
Es por esta razón que Allende, con la preocupación de reafirmar el poder estatal, entrega la gestión de esta delicada cuestión a los militares como lo hizo con el general Bachelet.

Después de constituirse en los garantes de la propiedad privada de una parte de las industrias tomadas (plan Prats-millas) los altos dignatarios militares son invitados por el gobierno para reorganizar la esfera de la circulación de mercaderías.
De este modo, estarán permanentemente tensionados por la organización de los trabajadores y pobladores contra los especuladores.

En agosto de 1973 el secretario nacional de distribución debe abastecer a más 167 mil familias (de las más pobres) con una cantidad de mercaderías previstas para un máximo de 80 mil. Las críticas se masificaron hacia la agencia nacional de distribución estatal por no entregar los productos y que se permite alimentar a los barrios ricos de Santiago, o incluso, bajo las órdenes del general Bachelet, abastecer a las fuerzas armadas.

Las críticas apuntaban a que no siempre se entregaba el conjunto de productos prometidos y que se permiten alimentar a los barrios ricos de Santiago, o incluso, bajo las órdenes del gabinete cívico militar, abastecer a las fuerzas armadas y no a las poblaciones desabastecidas.

En la población “Nueva Havana” los pobladores proponen generalizar el método del abastecimiento directo a otros barrios de la ciudad. Frente a las políticas de “racionalizar” las entregas de alimentos y disminuir a la mitad la distribución de la canasta efectuada por supermercados Montserrat.

Se deciden varias acciones de coordinación con poblaciones. Entre el repertorio de acciones evocadas, destacan la instalación de puestos de guardia en los supermercados Montserrat y el uso de la marcha callejera.

En la misma época, otra coordinación aparece: el Comando provincial de abastecimiento directo, dirigido por el sindicalista Luis Caceres.

Las organizaciones convocantes van a llamar a un encuentro provincial. La plataforma de lucha del primer encuentro provincial de abastecimiento directo buscará darle una solución al problema del desabastecimiento entre el pueblo trabajador. (Cofré, 2018)

En la reunión efectuada en Santiago participaran cerca de 200 delegados afirma la necesidad del control obrero de la producción y del control popular de la distribución, así como de la constitución de una sola y única central de distribución que incluiría al conjunto de las empresas productoras de productos de primera necesidad.

Conclusiones

Los años 70 nos entregan fuentes inagotables de lecciones políticas y estratégicas.Mientras hoy el gobierno de Piñera declara una cuarentena de hambre para el pueblo trabajador nos ataca con despidos y represión.

Esta recopilación histórica busca mostrar, que otra perspectiva es posible. Distinguiendo las diferencias que nos separan de la década de los 70, en la historia hubo experiencias en esta dirección, donde la clase trabajadora y los sectores populares le hicieron frente al problema del hambre.

La expropiación, el control bajo control obrero de las industriales estratégicas de la alimentación y la unidad con las organizaciones de la población para su distribución se volverá una herramienta fundamental, en el marco en que se expanden las revueltas por hambre, son experiencias que no debemos olvidar.

Referencias

Cofré, B. (2018). La Lucha por “el Pan” y la Defensa del “Gobierno Popular”: Las Juntas de Abastecimiento y Control de Precios en la Vía Chilena al Socialismo. Izquierdas, 41(August), 224–249.

Gaudichaud, F. (2016). Chile 1970-1973. Mil días que estremecieron el mundo Poder popular, cordones industriales y socialismo durante el gobierno de Salvador Allende. LOM.

Winn, P. (2004). Tejedores de la revolución. Los trabajadores de Yarur y la vía Chilena al socialismo. LOM.

Notas al pie

1.- Entrevista a Carmen Silva del cordón Cerrillos y Vicuña Mackenna, realizada por Franck Gaudichaud, 20 de noviembre 2001.

2.- “Cordones industriales en pie de guerra”, Noticias de Última Hora, 16 de Junio de 1973.

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Alejandra Valderrama

Valparaíso, Chile
Redacción La Izquierda Diario Chile
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