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Red Internacional

OPINIÓN.Haití: Primer Ministro renuncia en medio de movilizaciones de protesta

Miles de manifestantes alentados por el partido de oposición Lavalas (del derrocado ex presidente Aristide) salieron por varios días a las calles en Puerto Príncipe y otras ciudades, reclamando que se vaya el actual gobierno.

Miércoles 17 de diciembre de 2014 | Edición del día

Fotografìa: Reuters

Pese a la violenta represión de la policía local y de tropas de la MINUSTAH (Misión de Estabilización de la ONU en Haití) que causó al menos un muerto, las protestas no pudieron ser acalladas y finalmente, el primer ministro Laurent Lamothe debió renunciar mientras eran liberados algunos presos políticos.

Lamothe declaró: "Si esto puede de verdad desbloquear la crisis política, he decidido presentar esta noche al presidente Martelly mi dimisión a la cabeza del gobierno, así como la dimisión de todos los ministros".

El débil régimen que encabeza el presidente Martelly arrastra una larga crisis: desde hace tres años se encuentra postergado el llamado a elecciones parlamentarias ante la falta de consenso sobre las formas de su realización. Las elecciones del Senado se han retrasado desde 2011 y los mandatos de un tercio de los senadores expiraron en mayo de 2012, dejando a esa Cámara con solo dos tercios de sus miembros. En enero de 2015 vencerá la legislatura de un segundo tercio de los senadores y de la Cámara de Diputados. Tampoco se han celebrado las elecciones locales y municipales previstas en 2010.

Hace una década que desembarcaron las tropas de la MINUSTAH, enviada por la ONU bajo argumentos humanitarios con el fin de “garantizar la seguridad y estabilidad”, y en la cual los gobiernos progresistas de América latina, encabezados por Brasil, cumplen tareas de ocupación al servicio del orden imperialista, según interesa a Estados Unidos y Francia (las dos potencias más directamente implicadas en la intervención). De hecho, es esta presencia extranjera la que sostiene a Martelly y al débil régimen que preside.

En estos años, Haití, el país más pobre del continente, ha estado sujeto a un experimento imperialista: una remodelación económica de acuerdo al programa neoliberal para convertirla en plataforma de negocios para las transnacionales (turismo, maquila, exploración minera y petrolera, etc.) al costo de la ruina y desalojo de miles de campesinos e imponiendo condiciones de trabajo miserables para los asalariados. Al mismo tiempo, bajo tutela de la ONU y las grandes potencias, se intenta una remodelación política para reconstruir un régimen viable en lugar del colapsado Estado heredado de las dictaduras proimperialistas de los Duvalier y sus sucesores.

En ambos aspectos, el plan imperialista viene fracasando en sus objetivos, pero el costo que paga el pueblo haitiano por esta "ayuda" internacional, es enorme: sufre la humillación de esa ocupación, que convierte a su país en una especie de “protectorado”, la expoliación económica y las secuelas de catástrofes como el terremoto de 2010 (utilizado por EE.UU. para un desembarco de marines, pero cuyas consecuencias viven hasta hoy cientos de miles de afectados) y la epidemia de cólera (cuyo origen se adjudica al contagio por efectivos de la MINUSTAH), además de la represión en la que participan los efectivos extranjeros, como en las revueltas del hambre de 2008, y numerosos crímenes y abusos contra la población, incluyendo violaciones.

Es vergonzoso el papel que los gobiernos de la región que se dicen progresistas juegan integrando las fuerzas de ocupación y avalando a la MINUSTAH, como los de Brasil, Argentina, Uruguay, Chile, Bolivia y otros. En Octubre votaron en la ONU su prolongación por un año más manteniendo 2.370 militares y 2.601 policías, además de personal civil. Ahora colaboran con el gobierno de Obama, que envió el pasado viernes al consejero de estado Thomas Shannon a Puerto Príncipe, a discutir con Martelly y otros dirigentes burgueses cómo hallar una salida a la situación.

La presencia de esas fuerzas es un factor absolutamente reaccionario, la dominación imperialista a la que sirven es la causa fundamental de la situación del pueblo haitiano y de la larga crisis social y política que sufre. Por ello exijamos ¡Retiro inmediato de la MINUSTAH! ¡Que los gobiernos de Cristina Kirchner, Dilma Roussef, Bachelet, Evo, etc. retiren ya mismo sus tropas! ¡Basta de intervención! ¡Solidaridad con el pueblo de Haití y su lucha!




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