Política

REUNIÓN GOBIERNO-EMPRESARIOS

Guzmán se juntó con los lobos y les pidió un pacto de caballeros

El equipo económico del Gobierno se reunió con los grandes empresarios del país para hablar de precios y salarios. Apeló a su buena voluntad ¿cómo podría fallar?

Viernes 12 de febrero | 11:23

A pocas horas de haberse reunido con los sectores del agro y con las cúpulas sindicales, el equipo del Gobierno Nacional se juntó con los popes y representantes del sector empresarial.

Por parte del gobierno el equipo estuvo encabezado por Santiago Cafiero, Martín Guzmán, Cecilia Todesca, Matías Kulfas y Claudio Moroni.

La representación patronal directa estuvo personificada por Daniel Funes de Rioja (Productores de Alimentos-Copal), Daniel Herrero (Toyota), mientras Luis Pagani de Arcor pegó el faltazo y su lugar lo ocupó Adrián Kaufmann, lo mismo sucedió con Paolo Rocca y el lider supermercadista Alfredo Coto, quienes también mandaron a sus representantes. El pack empresarial incluyó representantes del sector de la Construcción, YPF, carnes, textiles y empresas particulares como Colca-Cola, Quilmes y Unilever.

El faltazo de estos popes marca una señal política de los límites de las esperanzas del propio Gobierno en seducirlos con un acuerdo. La justificación es la avanzada edad de muchos de ellos, lo que los ubica dentro de la población de riesgo. El argumento etario no deja de tener su fundamento en la realidad, muchos de ellos ya vieron pasar una sucesión de gobiernos de facto y constitucionales de todo tipo. De hecho, algunos de estos nombres e instituciones fueron los que habían desatado las duras críticas de Madres de Plaza de Mayo luego de que el presidente los invitara a compartir el acto del 9 de julio del 2020. “Ud. sentó en su mesa a todos los que explotan a nuestros trabajadores y trabajadoras, y a los que saquearon el país. Lo más grave de todo: a los que secuestraron a muchos de nuestros hijos e hijas que luchaban por una Patria liberada”, había afirmado Hebe de Bonafini en su momento.

En la reunión el Gobierno pidió que en el país haya “juego limpio” con los precios y Guzman fue el único aplaudido por el staff patronal. El Ministro de Economía expuso sobre la situación económica y sus expectativas. Sostuvo que "el pilar central de la política macroeconómica es el Presupuesto" que prevé reducir el déficit primario al 4,5% del PBI (un ajuste importante con respecto al gasto en el 2020). Por otro lado, mantuvo que su pauta inflacionaria ronda el 30%. Justo el día que se confirmaba el 4,8% de inflación en alimentos y bebidas solo para el mes de enero. No está claro si los aplausos del gran empresariado argentino se debieron a su coincidencia con las metas de ajuste, a las nulas medidas concretas que les pidió Guzmán para contener la inflación o al chiste sobre la misma. Pero no deja de ser un dato que haya sido el único que motivó tal actitud. El hecho no pasó desapercibido por el ultra oficialista diario Página/12 quien le dedicó su tapa al hecho.

En fin, dime de qué aplausos te alegras y te diré a qué política apuntas.

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El tema salario se tocó, pero sólo como carta de intenciones. "Para este proceso de recuperación de la economía es una condición necesaria que el salario real crezca", destacaron desde el gobierno. Hacía pocas horas el INDEC había dado a conocer que en el 2020 los salarios perdieron 3 % de poder de compra en términos reales, siendo el tercer año consecutivo de caída, con complicidad de los gremios.

De la reunión no salieron nada más que declaraciones de buena voluntad por parte del gobierno, como la idea de “monitorear precios” o “coordinar acciones”; por su parte los empresarios hicieron su clásico descargo contra los impuestos y la necesidad de controlar los salarios. Está claro que van a seguir buscando ajustar la variable salarial en su beneficio, de hecho, si los popes del agropower consiguieron la bendición presidencial, alejándose del cuco de las retenciones, ¿por qué ellos deberían sentirse más preocupados?.

Desde el Frente de Izquierda Unidad, Nicolás Del Caño y Myriam Bregman pusieron otra alternativa sobre la mesa, con un proyecto de emergencia presentado en el Congreso: elevar el salario mínimo vital y móvil a $ 50.000 e insistieron con el tratamiento de los proyectos del FIT para que se otorgue un IFE de $ 40.000 para todos aquellos que se quedaron sin ingresos durante la pandemia (y que el Gobierno no incluyó en el Presupuesto 2021), así como para terminar con el “impuesto a las ganancias” que afecta a trabajadoras y trabajadores asalariados y a jubilados y jubiladas.







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