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Red Internacional

El ministro de Economía negó también una futura devaluación “tenemos la posibilidad de dar continuidad a la política cambiaria, y no tenemos ninguna duda al respecto”. La negociación estancada con el FMI, la alta inflación, la falta de divisas y la suba del dólar blue, plantean un escenario plagado de problemas para el Gobierno.

Matías Hof@HofMatias

Martes 9 de noviembre | 20:55
Foto: Télam

"La economía argentina está transitando una sólida recuperación, se ha vuelto mucho menos heterogénea que antes y todos los sectores están creciendo", afirmó Martín Guzmán la noche del lunes ante más de 300 empresarios en la ciudad de Comodoro Rivadavia, en la Provincia de Chubut. Sin embargo, el país está lejos de recuperarse de la profunda crisis que comenzó en 2018 y se agravó en 2020. La deuda externa, en particular el préstamo del FMI, es un síntoma de los graves problemas que enfrenta el Gobierno y que podrían implicar que el Frente de Todos lleve adelante un ajuste aún mayor del gasto público y una devaluación de la moneda.

El ministro de Economía argumentó que: "En un contexto electoral, hay quien quiere generar un ambiente de ansiedad, pero la única verdad es la realidad, y la realidad es que tenemos condiciones para sostener el camino que iniciamos y lo vamos a hacer" durante el encuentro compartido con el ministro del Interior, Eduardo "Wado" de Pedro. El Gobierno, desde su asunción, le giró al FMI más de US$ 4.600 millones y en diciembre vencen US$ 1.900 millones que confirmaron también van a pagar. En 2022 tendrían que destinar US$ 19.000 para cumplir con la exigencias del organismo internacional, en caso de no llegar a un acuerdo en la reestructuración de la deuda, una cifra impagable con las actuales reservas disponibles. Al estar la negociación estancada y teniendo en cuenta los requisitos que el Fondo suele marcar para llegar a un acuerdo, la realidad es que las condiciones se presentan más que complicadas.

Guzmán se había comprometido a otorgar aumentos a las jubilaciones por sobre la inflación y por el contrario no ha hecho más que ajustarlas. Los jubilados que cobran el haber mínimo (que son la mayoría), están recibiendo menos de $26.000, una miseria. El ministro tampoco cumplió con su promesa de bajar la inflación que afecta sobre todo a los sectores de menos ingresos. Los precios en septiembre, según el Indec, acumulaban una suba del 52,5 % en 12 meses y el ritmo de la inflación se volvió a acelerar. Estos son sólo algunos ejemplos de como la realidad que el jefe del palacio de Hacienda plantea en sus declaraciones no se verifica en los hechos.

Insistiendo con su visión optimista, Guzmán, subrayó que "el Banco Central no ha perdido reservas" y sostuvo que, por el contrario, "las ha acumulado, con lo cual el 2021 es un año de progreso para la Argentina". Pero es una comparación engañosa, luego de la fuerte pérdida de divisas durante los últimos años del macrismo, que continuó en 2020, el Banco Central (BCRA) apenas si está recuperando los niveles que tenía cuando Miguel Pesce fue nombrado como su nuevo presidente por Alberto Fernández. Además en lo que va del mes, el BCRA, perdió US$ 140 millones debido a la baja de las exportaciones y es una tendencia que es muy probable se agrave, por lo menos hasta marzo cuando podrían volver a crecer las ventas del sector agroexportador.

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A pocos días de las elecciones legislativas nacionales que podrían confirmar la derrota que tuvo el oficialismo en las PASO, el dólar paralelo subió 50 centavos a $199,50, por lo que la brecha con el tipo de cambio mayorista, se ubicó en el 99,3%. En el último mes, el billete paralelo acumula una suba de más de $14, expresando las expectativas de devaluación de los empresarios y fondos especulativos.

Teniendo pocas reservas, con las exportaciones disminuyendo y una deuda impagable, las presiones sobre el dólar pueden volverse demasiadas para un Gobierno que busca cumplir con el FMI. El mismo Fondo plantea como parte de sus exigencias habituales liberar las trabas al tipo de cambio. Las negativas de Guzmán parecen ser más fuertes cada vez que la situación vuelve más probable que terminen optando por realizar una devaluación.

Un nuevo acuerdo con el Fondo es imposible que no lleve a empeorar la grave crisis social que sumerge a más del 40 % de la población por debajo de la línea de la pobreza. El ministro denuncia que: "Es muy grave lo que se hizo; no se usó ni un solo dólar de los 45.000 millones (que el FMI desembolsó durante la administración anterior) para mejorar la capacidad productiva de nuestro país". Pero se encamina a firmar un acuerdo de Facilidades Extendidas que sometería al Estado a los mandatos del FMI al menos por 10 años más.

Los ajustes del tipo de cambio o devaluaciones impactarían en los precios y se verían golpeados aún más los bajos ingresos de la mayoría de la población. Para evitar este camino, es que el Frente de Izquierda Unidad plantea la necesidad de luchar en las calles por el desconocimiento soberano de la odiosa deuda externa. Las bancas en el Congreso que la izquierda obtenga en las próximas elecciones estarán puestas al servicio de ese objetivo.

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