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Red Internacional

NEUQUEN.Guillermo Pereyra del sindicato petrolero atacó los cortes de ruta en Vaca Muerta

El sindicato petrolero sacó un comunicado atacando el legítimo derecho de los habitantes de Añelo a exigir condiciones de habitabilidad elementales, como el derecho al agua potable. Unir por abajo lo que el Gobierno y la burocracia sindical dividen por arriba.

Amelia RoblesRedacción LID | @revueltalmundo

Martes 26 de enero | 20:44

El dirigente del Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Neuquén, Río Negro y La Pampa, Guillermo Pereyra salió como vocero de las petroleras, a condenar los cortes de ruta en la localidad de Añelo en reclamo por la falta de agua durante más de una semana.

A través de un comunicado de prensa, el sindicato cuestionó los piquetes y cortes de ruta que realizaron, ante la falta de obras que garanticen el acceso al agua potable en la localidad que tiene más de 8 mil habitantes. Señaló que se trata de "grupúsculos que fogonean conflictos sobre la ruta, incapaces de desarrollar sus aspiraciones políticas por los métodos democráticos vigentes" y que "los piquetes atacan al trabajo y ponen en riesgo de vida a los trabajadores".

No sorprende la posición de Guillermo Pereyra, que actúa en cada conflicto como vocero de las petroleras y del Gobierno. Pero es el mismo Pereyra el que nada dice ante las muertes obreras y los accidentes evitables que se repiten en la industria petrolera, producto de las extenuantes jornadas de trabajo.

Las vecinas y vecinos de Añelo no aguantaron más tantos años de espera a ese "derrame" del boom petrolero que nunca llegó. El hartazgo los llevó a sostener cortes en cinco puntos estratégicos de la localidad, y levantaron la medida luego de la firma de un acta con las autoridades locales.

También podés leer: Corte total de ruta y piquetes por falta de agua en Añelo, el corazón de Vaca Muerta

No hay inversiones en infraestructura, hay un solo hospital para hacer frente a la emergencia sanitaria que la pandemia impuso, no hay trabajo ni condiciones de habitabilidad. En el corazón de la segunda reserva mundial de gas no convencional del mundo, lo único que crece es la desigualdad y la miseria que condena al pueblo trabajador.

Por eso es necesario repudiar estos discursos que pretenden criminalizar el legítimo derecho a reclamar y exigir un plan de obras públicas que de soluciones de fondo el problema del acceso al agua potable y a todos los servicios básicos, que a su vez genere puestos de trabajo en una localidad golpeada por el parate en la actividad petrolera. Lejos de dividir a los trabajadores, ocupados y desocupados, hay que unificar los reclamos, levantando la más amplia unidad entre trabajadores y sectores populares.

Son los trabajadores de los pozos petroleros los que están sufriendo las condiciones extenuantes de trabajo, con jornadas de más de doce horas, los ataques a sus derechos laborales y la política de flexibilización en las condiciones de trabajo, ataques de las patronales con la complicidad del Gobierno, que avala la burocracia sindical.

La pérdida de conquistas de los trabajadores petroleros no son producto de "los piquetes" de los vecinos de Añelo. La responsabilidad es de un sindicato que deja pasar los ataques, y quiere dividir los intereses de los trabajadores de los de las mayorías populares.

Violencia es no tener acceso a la vivienda, al trabajo, a la salud, a los servicios básicos. Nuestras vidas valen más que sus ganancias.

Reproducimos el comunicado del sindicato petrolero, que nuevamente pretende arbitrar al servicio de los intereses de las petroleras:

Los piquetes atacan al trabajo y ponen en riesgo de vida a los trabajadores

Otra vez asistimos a un corte de ruta en las rutas 7 y 17. Otra vez miles de trabajadores petroleros quedaron varados en la ruta sin poder asistir a sus puestos de trabajo; otra vez un reclamo puso en riesgo la vida de trabajadores que debieron ser recargados al límite físico por no tener su relevo; otra vez equipos vitales para la producción de energía del país quedaron varados en la ruta y otra vez la provincia sintió el impacto en su producción más importante.

Tanto el reclamo por agua derivado de una crisis de crecimiento poblacional, como los reclamos de trabajo de parte de desocupados son validos, pero ello no puede colisionar de frente contra los derechos, incluso de vida, de otras personas.
En un año complicado, además, que un trabajador petrolero deje de percibir los premios por asistencia y productividad, es inconcebible.

No se deben permitir piquetes, que más que resolver un reclamo afectan de lleno el derecho de miles de neuquinos y dividen, irritan y enfrentan a una sociedad hastiada de violencia.

La solución es el más diálogo y más consenso. Desde el Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa, como parte fundamental de la sociedad, estamos dispuestos a colaborar en los que esté a nuestro alcance para evitar estas sinrazones que no llevan a nada y, que en definitiva, solo resuelven los reclamos con parches acotados en el tiempo.

Además, hay grupúsculos que fogonean conflictos sobre la ruta por son incapaces de desarrollar sus aspiraciones políticas por los métodos democráticos vigentes. Avalar esas prácticas colisiona de lleno contra el desarrollo de la sociedad. Ayer, el válido el reclamo por agua, se mezcló con ataques al intendente Morales, que recién inicia su gestión. Ese no es el camino, menos cuando el país necesita de sus fuerzas vivas para salir de la crisis económica en la que nos postró la pandemia.

Se deben terminar estas prácticas violentas e insoportables que solo echan nafta al fuego.




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