Mundo Obrero

NEUQUÉN

Guillermo Pereyra cumple el “gesto histórico” que le pidió Macri contra los obreros

Un mes complicado para el trabajador petrolero. De las elecciones del sindicato a un recorte salarial, suspensiones y despidos.

"Negro" Bermúdez

Trabajador petrolero

Domingo 23 de octubre de 2016 | 16:26

El pasado 6 de octubre se realizaron las elecciones del Sindicato del Petróleo y Gas privado de Neuquén, Río negro y la Pampa. La prensa rescató la alta participación de afiliados en las urnas, cerca de un 80% del padrón. Unas 18.000 personas votaron a favor de la “renovación” en sus cargos de las actuales autoridades, el porcentaje restante (19 %) corresponde al personal de franco que no estuvo muy motivado a ir a votar y un meritorio 1 % que votó en blanco a pesar de las amenazas. Pereyra mismo llegó a decir abiertamente en medios radiales que “tenían identificados a los provocadores que reparten volantes llamando al voto en blanco, incluso a través de fotografías”. No sé si esa campaña realmente incidió en el porcentaje final de votos en blanco, pero confieso que este servidor miró para arriba a ver si una cámara no captaba la imagen dentro de la cortina de baño que servía de cuarto oscuro.

Este codiciado espaldarazo de los trabajadores a su “natural” conductor, disparó en pocos días una serie de medidas que seguramente nuestro sabio dirigente ya había pactado de antemano, a través de reuniones que había tenido con el mismísimo presidente. Macri mencionó encabezar negociaciones con Pereyra para realizar cambios en los convenios colectivos (sobre todo, de los trabajadores involucrados en las explotaciones no convencionales), eliminar y reducir remuneraciones adicionales que cobran los operarios petroleros y reestructurar formaciones operativas en pos de ganar eficiencia. Para esto, se prevé una baja de las dotaciones de personal para equipos de perforación y terminación de pozos.

“El eje es mejorar la productividad para el largo plazo”, mencionó el jefe de gabinete Marcos Peña. “En el futuro inmediato, la iniciativa implicará un recorte del personal empleado por la industria y un ajuste de los salarios” y nuestro benemérito señor presidente aportó respecto a Pereyra, que “al final de su carrera no se perderá la chance de quedar como el sindicalista moderno que destrabó con un gesto patriótico el desarrollo de Vaca Muerta”. Sin palabras…

Sin que pasara ni siquiera dos semanas del acto eleccionario, y con la excusa perfecta de terminar de formalizar un bono de 5.000 pesos que había quedado pendiente de las paritarias, este acto ladino fue consumado mediante firmas que los delegados celebraron como una victoria. Pero ningún afiliado festejó; al contrario, se escucharon adjetivos que ya se creían eliminados tales como “nos están negreando”, “ahora se va a trabajar con menos viejos por turno”, y largos etcéteras. El alcance del acuerdo es tan grave que menciona incluso el poder del empleador para sancionar “a aquellos operarios que ellos juzgan que abusan de boletas médicas para faltar al trabajo”. Esto no es ficción ni divagación, salió en todos los medios de prensa hace dos días atrás; es tan real como también lo son los despidos y suspensiones que se han dado en empresas de servicios menores y algunas de las grandes como el sector de Montaje de OPS en Rincón de los Sauces, que menciono particularmente porque ayer cuando subíamos al campo, escuchábamos a las mujeres de los operarios despedidos llorar por la radio porque les retiraban el beneficio de la obra social para hacer atender a las familias y recibir medicinas.

Estos otrora orgullosos obreros patagónicos -obreros acomodados según el ojo de muchos especuladores que, a pesar de ello, viven de las migajas que desprende la actividad- están en un momento de indecisión y reaccionan quizás hasta demasiado lento y desorganizados. Algunos vomitan bronca a través de redes sociales y grupos, pero no se distingue que haya algún tipo de organización paralela para defender este convenio que llevó veinte años construir, incluso los trabajadores de servicios especiales que hace dos años defendieron con uñas y dientes contra el estado y su propia organización sindical las famosas “horas taxi”, no se movilizaron esta vez cuando Pereyra las ofreció como primer acto de este acuerdo (hay que destacar en este punto todo el trabajo fino que se realizó para despedir a los delegados díscolos que llevaron estas medidas, que incluyó desde jugosas ofertas en efectivo y en algunos casos fueron llevados a la justicia retirándoles fueros gremiales).

Desde el gobierno nacional, destacan a través de los medios que este tipo de arreglos en los convenios colectivos se verán repetidos en otras ramas de la industria, paro lo cual el convenio de los obreros petroleros sería un caso testigo.







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