Cultura

ENTREVISTA

Guille Aquino: “Es increíble que aún exista gente capaz de ofenderse con el humor”

Mientras mantiene éxito y calidad en El Sketch, el actor retoma su obra teatral Antisocial este viernes en El Nacional y el siguiente en La Plata. El humor extremo como elemento crítico en esta charla con La Izquierda Diario.

Juan Ignacio Provéndola

@juaniprovendola

Jueves 15 de agosto | 00:00

Cuando a principios de este año El Sketch dejó de ser valorado como fenómeno de culto y se volvió viral, Guillermo Aquino venía no sólo de un largo recorrido en televisión (guiones para PPT, el personaje Paco Cambiasso), sino sobre todo con mucha experiencia en teatro. Incluso antes de llegar a la pantalla (en 2010 vía Duro de Domar) Aquino ya contaba con muchas horas sobre el escenario y detrás de él: escribió una decena de obras y actuó en la mayoría de ellas. La última, Antisocial, coincidió con su expansión en contenidos pensados para la tele pero derramados hacia plataformas digitales: comenzó a fines de 2015 en salas pequeñas o alternativas y ahora es retomada a través de funciones puntuales como la que hará este viernes en el teatro El Nacional (Av. Corrientes 960) o el viernes 23 en el Teatro Metro de La Plata.

En realidad Antisocial se había “despedido” el año pasado con una función en El Nacional después de varias temporadas en el Salón Pueyrredón. Era el corolario de un añoso recorrido por espacios alternativos. Pero los dos primeros megahits de El Sketch (el Guillermo de fin de 2018 que llama al de principios de ese año para anticiparle lo que iba a suceder, y sobre todo el del repaso de noticias al estilo “comer tierra hace bien”) despertaron atención sobre toda la producción de Aquino y elenco. “La gente me empezó a preguntar sobre esa obra y dijimos: ‘bueno, hagámosla de vuelta’”, explica el actor. La reposición de Antisocial en cartel es de a cuenta gotas pero con éxito impresionante: cada vez que vuelve a El Nacional (como este viernes), la cola de gente ocupa casi toda una cuadra de Corrientes y dobla hacia otro tramo largo sobre Suipacha. Algo similar sucedió el último sábado de julio en el teatro Mateo Booz de Rosario.

Para Guillermo, Antisocial es inescindible de El Sketch, al punto que considera al primero como el “capítulo cero” del segundo. “Es que después de escribir y estrenar la obra, empecé con lo otro –explica-. Y lo sentí como una continuidad en ese estilo de personajes, los diálogos, la dinámica y el concepto del chabón en contra del mundo, pero del mundo en contra de ese individuo”. Antisocial cuenta muy al estilo Aquino (¿todavía no lo reconocés?) la historia de Gustavo Aquiles (“un alterego mío pero dos años menor, así puedo burlarle de mí con una distancia prudente”) a partir del momento en que este joven de clase media criado en la cultura rock siente que todo fue una farsa y entonces decide abandonar hábitos y amistades para ir al gimnasio, estudiar administración de empresas. “Enderezar su vida”. La obra se centra en la última noche de Aquiles antes del cambio: el bien y el mal contando doce pasos para empezar a definir la cuestión.

“Es hermoso el entorno del teatro Nacional con sus butacas de terciopelo, la imagen gigante de Romay en la entrada, todo un clásico, y nosotros haciendo chistes sobre drogas o enfermedades”, analiza Aquino entre risas. Antisocial es una obra intensa y ácida en la que (tal como sucede con El Sketch) el humor juega a romper los límites como una forma de provocarnos e interpelarnos a partir de un ritmo demoledor. “Es muy episódica porque la pensamos para que puedas salir diez minutos a fumarte un pucho y, al volver, sigas entendiendo la trama. Momentos a través de los distintos personajes que duran lo mismo que una canción, es medio recital la onda en un punto”, argumenta el actor. “Igual la fuimos reduciendo en el tiempo: la primera función de Antisocial duró tres horas, el doble que ahora”.

La idea de la obra comenzó en 2013, cuando Aquino recibió el llamado de Andrés Ciavaglia (otro actor fundamental de El Sketch, sobre todo a partir del episodio del “amigo cura”). Pero el guión se asentó recién al completarse el elenco (con Ximena Seijas, Verónica Intile y Paola Rojas) y encontrar el lugar de estreno: Küla Bar de San Telmo. “Siempre me moví por un circuito independiente, como Ladran Sancho o La Casona de Humahuaca”, amplía Guillermo. “Incluso estuve en FM La Tribu. ¡Todo muy Almagro! Aunque soy de Munro, donde hice un programa de radio a la mañana en la Galería de los Fabricantes, antes de que terminara de morir”.

Aunque después del inicio en San Telmo Antisocial desembarcó en el Salón Pueyrredón y desde ahí maceró un crecimiento que devino en la llegada al teatro El Nacional (incluso antes de los grandes éxitos de El Sketch), los primeros tiempos fueron difíciles. “Venía de casi ocho años sin hacer teatro y el concepto mismo de salir a escena me preocupaba muchísimo, me estresaba”, recuerda Aquino. “De hecho en la primera función había gente, ya estábamos todos, escribí la obra, conseguimos los actores, ensayamos, teníamos el lugar, la sacamos adelante… y media hora antes tiramos textos pero quedé en blanco. Mi cara fue de preocupación, ni te cuento la de mis compañeros, jaja. Finalmente salimos, pero la obra fue teniendo sus ajustes de tiempos y de ritmos”.

“Me ponía tan nervioso que después de cada función lloraba sin parar. Eran demasiadas emociones en una obra muy personal. Y también la boludez de uno, de decir: ‘hoy salgo y dejo todo, voy a morirme sobre el escenario’. Después, con el tiempo, ya no me creo tanto esa, entonces sale algo más profesional. Entendí que no tengo que hacer la función para mí, sino para que el público se lleve la mejor versión”, asegura Aquino.

“Estar preocupado es algo inherente a mí. No tengo un segundo de disfrute. Y esa ansiedad, en la parte creativa, te lleva a un punto en el que no te termina gustando nada, descartás cosas que estaban bien”, admite Guillermo al galope del ritmo que obliga El Sketch (una entrega llave en mano a C5N por semana). “Al final termina desempatando la idea de que menos es más. De no ser tan enroscado, se trata de humor. No hay que tomárselo tan en serio. Ni nosotros, ni los que nos consumen”.

En esa línea, Aquino opina que “es increíble que aún exista gente capaz de ofenderse con el humor”. Y observa un detalle: “Nos vivimos preguntando sobre los límites del humor, pero nunca sobre los del drama. ¿Por qué? Porque el drama no los tiene. ¿Y entonces por qué el humor sí? Parece que el humor es una burla y nada más. ¡Error! Simplemente un lenguaje, una forma más de tratar determinado tema. Como el terror. Pero nadie te dice: ‘eh, no podés hacer terror con eso’”.

LID - Además del humor, el rock es otro un eje central de El Sketch y sobre todo de Antisocial: suenan canciones todo el tiempo y el personaje principal establece un vínculo tenso con esa cultura. ¿Qué te atrae de ese otro lenguaje?

GA - Me da la opción de pasarla bien y divertirme, pero también de pensar. Y de llevar todo a un lugar de debate. Tanto Antisocial como El Sketch se burlan mucho de las opiniones. De “tener una opinión”. Mucha gente cree que teniendo buenas opiniones, tendrá en consecuencia buenas actuaciones. ¡Y yo conozco muchos con opiniones geniales pero que son una mierda! Te sentás a tomar una birra y a los dos minutos te das cuenta que sus opiniones son aire, Facebook, Twitter, algo que se evapora. Nada. Nos gusta burlarnos de quienes están muy convencidos de una “opinión”. Antes que tener buenas opiniones, es preferible ser buena persona. Sé bueno en la calle, con tus amigos y tu familia. Esos detalles nos definen mejor que muchas de nuestras opiniones.

Tu humor recorre temas sensibles del humor social. ¿Hay una bajada de línea consciente en función de eso?

Claro que sí. Son temas jodidos, en general. Pero en algún lugar siempre te tenés que parar. Siempre armamos una tesis sobre el tema a tratar. Incluso cuando es ambiguo o contradictorio. Y si bien como autores podemos estar parados en un lugar, no necesariamente tu humor tiene que replicar lo que opinás exactamente. Porque tampoco subestimemos al público. A veces veo que se hacen chistes que un grupo determinado de personas está esperando escuchar. Y no sé qué tanto sentido tiene darle al público algo que ese mismo público puede hacer entre amigos. Si lo pueden hacer ellos, ¿para qué mierda sirvo yo? En un punto tenés que darle una vuelta y ofrecer una perspectiva diferente. Tratamos de hacer mucho eso.

En Antisocial y otras obras te valés de Gustavo Aquiles, un altergo para hablar de vos mismo. ¿Cómo imaginás a este personaje en el futuro?

No sé qué será de Aquiles, aunque ahora que lo pienso podría hacer una secuela que se llame Supersocial. Pero necesito que pase el tiempo, porque la década de los treinta ya está cubierta en Antisocial y la nueva obra tendría que ser sobre los cuarenta. La imagino como que el chabón finalmente la pegó a partir de todos esos cambios que quiso hacer en Antisocial… pero su vida es muchísimo peor: ¡así que veámoslo caer!







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