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Red Internacional

El Gobierno echa leña al fuego. La concentración y el poder económico. Columna de economía de El Círculo Rojo, un programa de La Izquierda Diario en Radio Con Vos, 89.9. En texto y audio.

Pablo Anino@PabloAnino

Viernes 25 de marzo | 08:17

Foto: Télam

  • La inflación está por las nubes. Las estimaciones de consultoras privadas, que en general responden a los intereses de los dueños de todo, al gran empresariado, indican que la suba de precios anual podría rondar el 55 %.
  • Pero el 4,7 % de aumento de precios de febrero enciende una alarma. Si esa cifra se repitiera durante doce meses, la inflación se ubicaría por encima del 70 % anual.
  • Es un misil contra el poder de compra de los asalariados, jubilados y, más en general, de todos los ingresos populares.
  • El viernes pasado, se supone, empezó la guerra contra la inflación que anunció Alberto Fernández.
  • Pero, antes que arranque la guerra, el oficialismo tomó varias decisiones que echaron leña al fuego de la inflación.
  • Autorizó aumentos en la medicina prepaga para marzo y abril del 6 % en cada mes. Ya había aumentado otro 9 % en febrero.
  • También implementó un incremento del 20 % para el consumo residencial de gas y otro tanto para el consumo de electricidad. Además, autorizó subas en las naftas de alrededor del 10 % en el corriente mes.
  • Con todas estas autorizaciones de aumentos, la pregunta que surge es ¿para qué lado dispara el gobierno en la guerra contra la inflación?
  • En el acuerdo con el FMI hay indicios para dar respuesta a esta pregunta. El programa económico acordado es de alta inflación. Hay que ser más claros: ese acuerdo necesita que la inflación sea alta.
  • ¿Para qué? Para erosionar las partidas presupuestarias de salud, de educación, de las remuneraciones de las trabajadoras y trabajadores públicos. Y, más en general, todos los ingresos populares.
  • Pero, es evidente que ni al gobierno ni al FMI le conviene un desborde inflacionario que conduzca a un caos económico y una crisis social mayor.
  • Por lo cual, el juego inflacionario hace transitar al oficialismo por el precipicio, donde tiene que intentar un equilibrio complejo de lograr.
  • Hay otro hecho que grafica que el gobierno juega con fuego. El acuerdo con el FMI comprende un esquema de aumento del dólar oficial que, aunque sea gradual, no cabe dudas que empuja todo el sistema de precios hacia arriba, todo el tiempo.
  • En particular, es muy grave lo que sucede con los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas: aumentaron 7,5 % en febrero. En marzo se esperan, nuevamente, números muy altos.
  • En algunos de estos precios, es cierto, inciden factores internacionales, como la suba de las materias primas. Eso se ve claro con el incremento del precio del trigo que impacta en el aumento del pan, los fideos y otros productos alimenticios.
  • ¿Cuál es la vía de la transmisión de esos aumentos de precios internacionales hacia el mercado interno? El comercio exterior de granos, que está dominado por un puñado de empresas, mayormente multinacionales, pero también algunas nacionales.
  • Se trata de Cofco-Nidera-Noble (China), Cargill (EEUU), ADM-Toepfer (EEUU), AGD (Argentina), Moreno (Glencore, Suiza), LDC (Francia), ACA (Argentina), Molinos (Argentina).
  • Estas empresas, fundamentalmente las multinacionales, dominan las cadenas mundiales de valor agroindustriales: establecen pautas financieras, productivas y tecnológicas.
  • En Argentina hacen lo que quieren porque tiene prácticamente un oligopolio privado del comercio de granos.
  • Cuando, desde la izquierda, se plantea el monopolio estatal del comercio exterior es para que las ventas externas (y también las importaciones) se realicen en función de las necesidades de la población, para que en un país donde se producen alimentos de sobra no existan los niveles de pobreza e indigencia inauditos que existen, sino que los alimentos estén accesibles para todos.
  • La estructura oligopólica (es decir, dominada por unos pocos grandes jugadores) del comercio exterior se repite a nivel de la producción. Un par de ejemplos lo ilustran.
  • Según CEPA (Centro de Economía Política Argentina) tres cuartos de la facturación de los productos de las góndolas es explicado por veinte empresas.
  • Entre el 2016 y el 2019, tres empresas (Mastellone, Sancor y Danone) explicaron casi el 75% de la facturación del rubro lácteo.
  • Otras tres empresas (Coca-Cola, ADA y Pepsico) concentran el 85% de la facturación de bebidas sin alcohol.
  • En aceites, las compañías Molinos Ríos de la Plata, Molinos Cañuelas y Aceitera General Deheza (AGD), explicaron el 90% de la facturación.
  • Otro tanto ocurre con la concentración de los grandes supermercados, que son el eslabón final por el cual llegan los productos al consumidor.
  • En este entramado está la clave de porqué los Precios Cuidados, los fideicomisos y otras regulación estatales resultan medidas impotentes para frenar la suba de precios.
  • Es que si no se afecta esa estructura donde unos pocos son los dueños de casi todos los alimentos que se producen, las armas para ganar la guerra de la inflación las tienen los que suben los precios.



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