×
×
Red Internacional

A partir de la cláusula de revisión salarial del actual acuerdo paritario, las conducciones sindicales firmaron un magro aumento de espaldas a los docentes, mientras avanza el ajuste presupuestario para acordar con el FMI.

Docentes e Investigadores de Izquierda (En La Marrón)FB: Docentes e Investigadores de Izquierda

Miércoles 15 de diciembre de 2021 | 23:22

El pasado lunes 12 de diciembre terminó de cerrarse el acuerdo paritario entre las distintas Federaciones de Docentes Universitarios nacionales y el Ministerio de Educación.

La federación de docentes universitarios había aceptado previamente la propuesta de la Secretaría de Políticas Universitarias junto con otras varias federaciones oficialistas: UDA, Ctera, Fagdut y Conadu. Finalmente, el lunes se sumó la Conadu Histórica, luego de un Plenario de Secretarios Generales en que se impuso esta posición por apenas un voto de diferencia, en tanto que 11 asociaciones de base de distintos puntos del país habían resuelto rechazar la magra oferta del Gobierno, entre ellas la asamblea general del pasado viernes de la Asociación Gremial Docente de la Universidad de Buenos Aires (AGD-UBA).

Desde varios medios de comunicación se afirma que se trata de una “recomposición del 50%”, cuando en los hechos, lejos de recomponer respecto a la inflación, el acuerdo implica una paritaria a la baja, pautada en distintas cuotas y con un intento de extorsión con un mísero bono de $2.500 por titular (no por cargo).

Pero no son solo los medios de comunicación: las gremiales oficialistas plantean que la suma del 3% a cobrarse en Febrero 2022 completaría así un 50% de aumento anual. Sin embargo, ese 3 % es sobre la base del sueldo de marzo del 2021 ( previo al acuerdo paritario en curso), mientras que la inflación actual es de 51,2 % interanual en noviembre.

Esto, sin contar que se parte de un fuerte deterioro en el año previo, en que en el 2020, con la excusa de la pandemia, se atacó profundamente el salario docente, a la par que las condiciones de trabajo fueron afectadas por una virtualidad sin condiciones. Si bien desde el Consejo Interuniversitario Nacional, habrían accedido durante el año pasado a abonar un "bono por conectividad", este es solo de 2000 pesos y no contempla por ejemplo a los docentes que se encuentran bajo la modalidad (mal llamada) ad-honorem.

La oferta actual realizada por el ministro de Educación de la Nación, Jaime Perczyk, fue incorporar un aumento salarial del 3% que se aplicará recién sobre los salarios de marzo 2022, con salarios congelados hasta ese momento mientras persiste una inflación elevada. También se acordó una suma fija no bonificable y no remunerativa por el mes de diciembre de $2.500 para los docentes.

Este acuerdo se cierra en un contexto de un fuerte ataque a la Educación Pública con la discusión del Presupuesto para el año 2022 en el Congreso. La partida para Educación y Cultura suma $ 817. 881 millones para el año que viene, mientras que en 2021 tiene un presupuesto vigente de $629.361 millones. Esto implica un aumento nominal de apenas 30 % en un año, claramente por debajo de la inflación, incluso la proyectada por el propio ministro Guzmán. Con un supuesto de inflación de 33% a diciembre de 2022 (la que indica el Presupuesto), se calcula en torno a un 40 % promedio anual, lo que representa un recorte real de 7,2% en un año. Si la inflación confirma el sendero esperado en torno al 50 % anual, el ajuste es aún peor.

Dentro de la partida de Educación una gran parte constituye el presupuesto universitario nacional, de $ 335 .770 millones para universidades, y un total de $374.077 para toda la Secretaría de Políticas Universitarias. El resultado es una profundización del ajuste del poder adquisitivo real de la partida presupuestaria, entre un 5% y un 11 % dependiendo el nivel de inflación (33% al 50% respectivamente).

De esta forma, el Presupuesto Universitario habrá perdido al menos un 35 % de su poder de compra, lo que se expresa agudamente el ajuste sobre las trabajadoras y trabajadores docentes que ponen el cuerpo, en tanto la mayor parte de este presupuesto se destina a salarios. Pero también en las condiciones edilicias y los materiales necesarios para el dictado de clase, sin contar las becas que depende de las Universidades, como la Sarmiento en la UBA.

El día de mañana se tratará en la Cámara de Diputados este presupuesto nacional para el 2022, un presupuesto a medida de los requisitos del FMI. Es por esto que el sábado 11, las y los docentes universitarios que conformamos la Multicolor Docente nos movilizamos contra el ajuste y el acuerdo con el Fondo. En defensa de la educación pública, llamamos a reforzar las instancias de debate y organización para rechazar y enfrentar el recorte del presupuesto educativo.




Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias