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Red Internacional

Aniversario.Goyeneche, el último rockstar del tango

Un 27 de agosto de 1994 se apagaba una de las grandes voces del género. Tomó elementos de la tradición, coqueteó con la vanguardia y desde Charly pasando por Mollo y por Fito, fue una gran fuente de inspiración para las nuevas olas.

Viernes 27 de agosto | Edición del día

"A partir de la película Sur, en la que veo al Polaco, descubro al tango", dijo alguna vez Adriana Varela. La anécdota nos sirve como puerta de entrada para la unión de dos mundos, de dos universos que, divididos por el tiempo, tuvieron en Roberto, el “Polaco” Goyeneche, un poderoso hilo conductor.

Nacido en el barrio de Saavedra y fanático de Platense, como si fuese un cliché porteño, laburó como chofer de la línea 19, fue tachero y también mecánico. Un popurrí de actividades que se pusieron indefinidamente en pausa cuando comenzó seriamente su trayectoria musical. Pero todo había comenzado a mediados de la década de 1940, cuando con apenas 18 ganó un concurso para voces nuevas y luego debutó en una orquesta. Tiempo después fue convocado por Horacio Salgán para un reemplazo y finalmente a los 36 años se convirtió en el cantor de la orquesta de Aníbal Troilo. Definitivamente ya se habían terminado sus días al volante en las calles de Buenos Aires.

Goyeneche y Aníbal Troilo
Goyeneche y Aníbal Troilo

Para los ‘60, comenzó su carrera solista y ahí casi que empezó a hacer la suya. En una entrevista, Goyeneche declaró que “Hasta 1950 era un cantor de orquesta. Cambié mi forma de interpretar cuando me hice solista. Empecé a hacer lo que quería y no lo que marcaba el director". Fue entonces cuando grabó Balada para un loco, de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer y literalmente se picó. En plena efervescencia con los cambios y las revoluciones que durante esa década se daban en todas partes, la discusión entre tradición y vanguardia del tango fue una de las grietas de entonces. El purismo del tango no aceptaba modificaciones y la Balada vino a romper con esos esquemas. El Polaco fue el primero en registrar el tema y luego volvería a colaborar con Piazzolla.

Su estilo personal con el susurro de los versos, la manera de colocar la voz y el uso de los silencios ya lo habían consagrado como uno de los grandes exponentes de su tiempo. Su carrera continuó y si bien ya entrados en los años 80s comenzaron sus problemas respiratorios, nada impidió que su personalidad, carisma y principalmente su forma de interpretar el tango no fuesen un modelo a seguir para las voces que surgieron con el despertar de la democracia, donde el rock nacional comenzó a transitar su adolescencia.

Pero fue en 1988, con la película Sur de Pino Solanas, cuando llegó a las grandes ligas de las nuevas generaciones: junto con Fito Páez, ambos participaron del rodaje y se produjo esa amalgama entre tango y rock. Aunque la música fue compuesta principalmente por Astor Piazzolla y Fito Páez, la banda sonora también incluye tangos de Aníbal Troilo, Mariano Mores y Homero Expósito que fueron interpretados por Goyeneche. Dos años después recibiría el Premio Konex a su trayectoria.

Se dice que en 1993, Charly García salió de una internación y cayó en limusina a Michelangelo, donde actuaba el Polaco. Ya había realizado giras nacionales e internacionales, pero un año después lo atacó una neumonía fulminante y falleció. Sus interpretaciones de "Sur", "Malena", "Garúa", "Afiches", "La última curda", "Cafetín de Buenos Aires", "Che bandoneón", "El último café", "Gricel", "María" y la increíble popularidad que tuvo su versión de “Naranjo en Flor” lo habían convertido para entonces para la crítica en uno de los mejores cantantes de tangos en actividad y un ídolo popular.




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