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Red Internacional

Contratos basura, acoso laboral, hambre y completa desidia patronal, eso es lo que vive la juventud en muchos call centers fantasmas de Microcentro. Gestión Salud es uno de ellos.

Miércoles 27 de abril | 19:23

Gestión Salud o Total Broker ubicado en Esmeralda 561 es un call center que trabaja con diversas empresas de salud como Sancor Salud, Galeno entre otras menos conocidas, el trabajo consiste en llamar trabajadores que cuentan con obras sociales y aportes, para ofrecerles un traspaso de obra social.

En las entrevistas venden el trabajo como un lugar donde se puede crecer e insertarse en el “mundo de la salud” si trabajas todo lo que ellos te exigen. Isaac, Alejandro y Martín son quienes se encargan del proceso de entrevista y capacitación, en esas primeras 2 semanas los endulzan prometiendo flexibilidad horaria, un ambiente laboral tranquilo y la posibilidad de hacer grandes comisiones.

Lo que no dicen es que para poder “gestionar” los trabajadores deben utilizar su propio teléfono y no se les permite siquiera usar un chip diferente. Isaac, el supervisor del call, incluso llegó a decirles a los trabajadores que “si no querían hablar por WhatsApp con clientes los fines de semana se busquen un trabajo en una panadería porque para vender hay que estar 24/7 disponible” y hasta llamó a distintas personas de noche fuera del horario de trabajo.

Las realidades que hay en el call son muy crudas, reflejo de una crisis cada vez más profunda, son jovénes que no tienen para comer, para viajar, o que tienen que hacer malabares con las cursadas para poder estudiar. “El sueldo básico, es una miseria…cobramos 30 mil pesos por trabajar 6 hs, 5 días a la semana, con un presentismo de 5 mil pesos que al estar en negro se nos descuenta incluso si faltamos por enfermedad, recibimos presión para vender y trabajamos semana a semana con un sueldo muy por debajo de la mínima sin mucha chance de llegar a comisionar algún extra” comenta una trabajadora.

Por si las condiciones de trabajo no fueran lo suficientemente terribles, después de un mes entre capacitación y trabajo se empezó a correr la bola dentro del call de que había compañeros renunciando porque se les adeuda el sueldo desde hace meses, además, como comentó una trabajadora más nueva en la empresa: “Nos prometían que nos iban a pagar la capacitación pero siempre pasaba algo que se los impedía, pareciera que lo que quieren es aprovecharse de la situación de vulnerabilidad de los empleados, puesto que, al conocer sus necesidades, las utilizan a su favor ofreciéndoles monedas para mantener su negocio funcionando a costa de un trabajo no remunerado”.

Esto despertó mucha bronca y ese mismo día se hizo un grupo de WhatsApp y empezaron a pensar cómo hacer para que se clarifique cuándo iban a cobrar sus compañeros. El martes después de Semana Santa nadie trabajó hasta que el dueño del call accedió a reunirse con todos.

"No tengo ni un paquete de arroz en la alacena, la heladera vacía y hace mes y medio adeudan salarios" comenta una compañera en la reunión que lograron arrancarle al patrón; “Estuve 2 semanas trabajando 12 hs y me vienen pagando en cuotas desde enero” cuenta otra; “Algunos tenemos dos laburos para hacer un plus y resulta que vengo acá para que no me paguen” comentó una compañera que hace poco fue madre y que usa su licencia en otro trabajo para ganarse unos pesos extra.

Ahora, después de esa reunión, lo único que los trabajadores recibieron de Martín fue más incertidumbre y castillos en el aire. Primero se dió una fecha de pago y se ofreció a un sector de trabajadores que se queden en el trabajo y se les pague a principio de mes el sueldo completo, a otros se les ofreció contactarse para pactar una fecha de pago.

No se contactó a todos los trabajadores, solo a un sector con quienes coordinaron reuniones individuales para el otro día que luego fueron canceladas. Alegando la “reestructuración” del Call Center, cerraron la oficina de Esmeralda por 2 días, no les contestaban el teléfono. Una trabajadora pudo hablar con la administración de la oficina y se les comunicó a quienes escribieron que el día martes 26 se les iba a liquidar, es decir que todos quienes se atrevieron a reclamar, a partir de ese momento, arbitrariamente, estaban despedidos. Los trabajadores se organizaron para ir el martes pero se encontraron con puertas cerradas y ninguna explicación coherente, nuevamente prometieron que “pronto entraria una plata para liquidar”, desaparecen sin dar respuestas concretas.

Lunes a viernes durante seis horas, la oficina ocupada por lxs laburantes, en casa, la heladera vacía esperando esa plata que toca pelear porque sino no te la dan, haciendo malabares para llegar a fin de mes. Todo esto en marzo, mes que tuvo una cifra récord en la suba de la inflación. Cada vez se trabaja más horas en la espera de un sueldo que se acaba a mitad del mes o no llega nunca, dependiendo de empleadores que tratan de llenarnos con falsas promesas pero al final nos dejan los bolsillos vacíos luego de una larga jornada laboral.

Este no es un caso aislado, todos necesitamos plata para alquiler, comida, estudio, nuestras familias y este tipo de personas están conscientes de estas necesidades, no debemos permitirles tomar ventajas de nuestras situaciones, dejándolos sostener estos empleos que lo único que hacen es empobrecer y precarizar nuestras vidas, reduciéndonos a monedas” escribe D, una trabajadora del call.

¡Sabemos que el camino para deshacernos de estas empresas que prometen seguridad y estabilidad pero no nos dan más que incertidumbre, es la organización! Por eso los trabajadores estamos haciendo esta nota, charlando entre nosotros, organizándonos para que ningún compañero se quede sin comer y para que todos los trabajadores que fuimos desvinculados de la empresa podamos cobrar por nuestros días trabajados.

Te dejamos el número de La Izquierda Diario para que puedas reflejar tu denuncia también de cómo estás viviendo las condiciones en tu lugar de trabajo.




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