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Red Internacional

Editorial. Gerardo está feliz, Massa es superministro

Los grandes empresarios del campo y especuladores financieros le torcieron el brazo al gobierno. Alberto y Cristina decidieron con Massa que asuma como superministro. Morales festeja tener a su ex candidato a presidente en el centro del nuevo gobierno. Nada bueno vendrá para las mayorías. El desafío de enfrentar el plan de ajuste desde abajo, uniendo a ocupados y desocupados.

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Miércoles 3 de agosto | 19:21
Foto: campaña electoral Massa presidente, Morales gobernador, 2015.

En horas de la tarde, Sergio Massa, asumirá formalmente como superministro. Va a tener a su cargo el área de economía, agricultura y desarrollo productivo. Pero también algo más.

Sobre él cargan expectativas los grandes empresarios del campo, industriales, mediáticos y de las finanzas, los mismos que presionan por una devaluación que mejore sus negocios. También el FMI espera tener un ministro obediente de sus órdenes para cobrarse el crédito otorgado a la gestión de Macri.

El apoyo a Massa del presidente Alberto Fernández y la vice Cristina Fernández es un reconocimiento que los mercados les torcieron el brazo y armaron un nuevo gobierno.

Desde la oposición de derecha, habló el gobernador Gerardo Morales, quien se refirió a la llegada de Massa al gobierno diciendo, “Es una oportunidad para el país, en tanto se ordenen las cosas.” Ese orden de cosas, no es ni más ni menos que el gobierno nacional responda a los reclamos de los ricos y el Fondo, lo cual, es darle más medicina amarga al pueblo trabajador.

Hoy luego de su toma de juramento, Massa, dará a conocer la receta de su plan. Ya se habla de mayor suba de tarifas de la luz y el gas (por quita de subsidios), “revisión de planes sociales” (léase mayor hostigamiento a las organizaciones), nuevos incentivos al campo para que liquide la cosecha y un mayor ajuste fiscal sobre la obra pública en las provincias. Por ahora quieren evitar la devaluación, pero hay que ver si los mercados le dan el visto bueno.

Morales está feliz con la llegada de Massa a un nuevo gobierno. También su vice, Carlos Haquim, quien recordó su pertenencia al espacio del Frente Renovador, el partido que fundó el actual superministro y que incluso tuvo al presidente Alberto Fernández entre sus promotores.

En 2015, Morales hizo toda su campaña junto a Massa, quien era candidato a presidente. Le soltó la mano luego en el ballotage donde se inclinó por Maurcio Macri. Ahí comenzó otra amistad, aunque nunca dejó su preferencia por el titular del Frente Renovador. Y como dice el refrán, los amigos se ven en la desgracia, Massa le facilitó una llegada privilegiada a la casa rosada tras la caída del gobierno de Cambiemos.

Morales devolvió esta ayuda ordenando a sus diputados y diputadas votar con el FdT la reforma de la movilidad jubilatoria en diciembre de 2019 y este año hizo un intenso esfuerzo consiguiendo voluntades en el Congreso para la aprobación del acuerdo con el FMI.

Con Massa, comparten la afinidad por empresarios como Jose Luis Manzano quien adquirió la mina El Aguilar, tras el despido de 700 mineros, por el gigante Glencore. Pero también “valores” de odio a las organizaciones sociales. Massa fue como Pedro el apóstol, puso la primera piedra en la construcción del régimen policíaco en Jujuy.

A días de la llegada de Massa al gobierno, Morales lanzó una campaña mediática acusando a las organizaciones sociales de conformar un “Estado Paralelo” financiado por el FdT. Mientras tanto, continúa la persecución y la causa judicial, luego de la infiltración policial, a las organizaciones y dirigentes de la izquierda.

El festejo de los de arriba nunca traerá algo bueno para el pueblo trabajador. Sus planes de “estabilización” en el fondo reproducen que los ricos se hagan más ricos a costa de las mayorías. Y no importa el gobierno de turno que aplique estos planes. Un informe de Cifra-CTA, explica que durante 2016 y 2021, la transferencia de recursos de los trabajadores a los grandes empresarios fue de 70.000 millones de dólares, y de ese total, 41.000 millones fueron transferidos durante el gobierno del Frente de Todos.

La respuesta solo puede venir desde abajo, con la fuerza organizada de las y los trabajadores, dando la pelea por unir a ocupados y desocupados, junto a los estudiantes, rodeando de apoyo los sectores en lucha como los autoconvocados de salud en la provincia, coordinando con los municipales que vuelven al paro, con los choferes de colectivos que pararon la semana pasada. Y para ello necesitamos recuperar los sindicatos, centros de estudiantes y ganar fuerza en los barrios. Si siguen en manos de las conducciones actuales no hay forma de lograr que la fuerza de la clase trabajadora se haga escuchar.

Esta pelea es la que te proponemos dar desde la izquierda porque está en juego no solo tu defensa ante la emergencia económica, sino también la pelea por un futuro donde las mayorías puedan vivir libremente teniendo garantizado la satisfacción de todas sus necesidades.




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