Cultura

Muestra fotográfica

Gente que mueve el mundo

En el Día Internacional de los Trabajadores, el fotógrafo y docente Luis Sebastián Grillo nos comparte su muestra fotográfica "Gente que mueve el mundo" y nos deja unas palabras de reflexión en torno a este homenaje a los que "hacen que cada día las cosas funcionen".

Viernes 1ro de mayo | 11:36

Gente que mueve el mundo - YouTube

El año pasado, después de tomar unos mates en El Tigre con una amiga, mientras caminábamos al costado del río y yo sacaba fotos, le conté que tenía la idea de hacer una muestra fotográfica, acerca de los trabajadores y trabajadoras que había estado fotografiando durante los últimos años. Entonces ella me miro y me dijo: ¿y qué esperas para hacer la muestra?

Las preguntas, las ideas, nos mueven e increíblemente a fin de año, pude hacer la muestra en un centro cultural de San Andrés. Esa misma noche, otra amiga me dijo: “Me gusta la muestra, podrías escribir una nota para el diario”. Y unos meses después, acá estamos, compartiendo unas palabras y unas fotos en este día de lucha y homenaje para todas trabajadoras y los trabajadores.

Hay que animarse a hacer lo que nos gusta, eso que nos inspira, hay que intentar y compartir. A veces es difícil saber qué nos motiva a hacer las cosas, hay que frenar un poco, ponerse a pensar y tratar de entenderse a uno mismo, y al final, las ideas se van aclarando y podemos entender muchas cosas. Para mí, sentarme a pensar, escribir y buscar entre todas mis fotos, me ayudó a comprender que fue lo que me llevó a pensar en esta muestra.

Cuando era chiquito, con mi vieja y mis hermanos, siempre veíamos volver a mi viejo del trabajo muy tarde, con la ropa sucia, olor y la transpiración chorreando por su cara. Recuerdo los abrazos a la tarde, su cara de cansancio y los mates que le hacía mi vieja, incluso cuando ella misma había estado todo el día trabajando en la casa. Él era un obrero de ENTEL, aquella empresa nacional de telefonía que en los años noventa el neoliberalismo de Menem le regaló a Telecom, y que uno años después, de un día para otro decidió que las personas mayores de cincuenta años, no le servían a la empresa.

También recuerdo las historias de mi abuelo materno, que era de joven fue trabajador del puerto de Buenos Aires, que cargaba y descargaba barcos de sol a sol. No me olvido de mi abuela, que trabajaba como empleada doméstica y niñera al mismo tiempo, cuidando dos mellizas, mientras lavaba, cocinaba, planchaba y limpiaba. Mientras tanto en su casa, mi vieja que todavía era una niña, se encargaba de cuidar a sus 4 hermanos menores, porque su mamá y su papá salían a trabajar.
Más tarde, le tocó trabajar a mi hermana en una fábrica porque las cosas no estaban tan bien en casa, y además ella tenía que mantener a su hijo. Por las noches estudiaba, mientras mi vieja cuidaba a su nieto. Un poco más adelante, fue mi turno, empecé a trabajar en una agencia de remis y al poco tiempo en un bar, mientras terminaba la secundaria.

Mis abuelos y abuelas, mis tíos, tías, primos, primas, hermanos, hermanas, mis amistades, todos y todas… somos trabajadores, obreros. Algunos con estudios, otros con conocimientos y habilidades aprendidos de oficios, algunos haciendo lo que aman, y otros haciendo lo que pueden. Trabajamos porque necesitamos sobrevivir, y porque a veces la realidad no te deja otra opción, que trabajar de eso, que dijiste que nunca ibas a trabajar.

Tuve la oportunidad y la suerte, gracias al esfuerzo de mis padres, de estudiar y por otro lado, luego de muchos trabajos que no me hacían feliz, pude tener el placer de trabajar de lo que me gusta, enseñar y además de seguir estudiando. También pude empezar a viajar, porque descubrí que eso es algo que me da vida, y también comprendí, que a través de la fotografía podría compartir estas cosas que me apasionan, enseñar, viajar y sacar fotos.

Recorrer y observar, para sacar mis fotografías, me han permitido comprender que mientras algunos disfrutan de viajar en sus vacaciones, otros están trabajando para hacerlas posibles, y que alrededor del mundo millones de trabajadores y trabajadoras, no tienen la posibilidad, disfrutar el mundo viajando, porque su sueldo solo les alcanza para vivir.

Sin embargo, aunque a veces me siento un privilegiado, por haber logrado lo que muchas personas no pueden, no me olvido del camino que recorrí, ni de las personas que hicieron posible que hoy sea quien soy. Nada es un mérito propio, todo es un logro colectivo, porque en nuestra vida, siempre hay otros y otras que luchan y que lucharon por nuestros derechos y nos ayudaron en nuestro camino.

No me olvido de las trabajadoras y los trabajadores, no solo de mi familia, sino también de todos aquellos y aquellas, que con su tiempo, su esfuerzo, sus conocimientos, sus habilidades, que con su paciencia y amor, hacen que cada día las cosas funcionen. Nunca me olvido de esa gente, que mueve el mundo con su trabajo diario y que merecen disfrutar de sus derechos y de la vida en toda su plenitud.

En homenaje a todas aquellas y aquellos trabajadores que mueven el mundo.

Luis Sebastián Grillo







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