Sociedad

IMPUNIDAD

Gatillo fácil: policía de la Metropolitana baleó a un joven en La Plata

Otra vez la vida de un joven estuvo en peligro por la responsabilidad de la policía en un nuevo caso de gatillo fácil.

Mercedes Vernetti

Estudiante de Ciencias Jurídicas - Facultad de Derecho UNLP

Juan Manuel Bugue

Corresponsal Legislatura

Lunes 27 de junio de 2016 | Edición del día

Según declaraciones policiales, alrededor de las 6 de la mañana del 24 de junio en 66 y 24, un oficial de la Policía Metropolitana baleó a un adolescente de 15 años que habría intentado asaltarlo en la parada de la línea 202 de colectivo, con una pistola de aire comprimido. Respecto a la salud del joven, está internado en el hospital San Martín de La Plata con una herida en el abdomen de entrada y salida del proyectil.

El policía de la Metropolitana, estaba afectado a la custodia del conocido valijero Leonardo Fariña con prisión domiciliaria, y no fue identificado. Luego de la disposición del fiscal de la causa quien entendió que el efectivo actuó en “legítima defensa”, quedó en libertad. Una vez más, para la Justicia de clase la violencia policial es ejercida con justificación. Finalmente, la causa quedó caratulada como “tentativa de homicidio”.

La Plata, capital del gatillo fácil

La Ciudad de las Diagonales, nuevamente es testigo del gatillo fácil y la impunidad, como lo fueron los casos ocurridos el año pasado: el asesinato de Juan Martín Yalet en el asiento trasero de un Patrullero, o de Rafael Cobo estudiante de Psicología baleado por un efectivo de la Policía Local. En ambos casos, la institución policial salió impune en las primeras líneas que versaban sobre ellos, diciendo por ejemplo, que la muerte de Juan Martín Yalet fue un “suicidio”, “un tiro que se escapó”. Al igual que en el hecho del pasado 24 de junio, donde se ha intentado colocar bajo la lupa a los jóvenes, acusándolos de ser quienes provocan la inseguridad, con el fin de revictimizar a la victima y no se discute en absoluto el papel represivo que tiene un brazo del Estado quienes son los que gestan la inseguridad al militarizar los barrios de la ciudad.

Solo entre los años 2012 y 2013, se le atribuye a la maldita policía Bonaerense el asesinato de 7 menores de 16 años en la región: Maximiliano de León, Franco Quintana, Omar Cigarán, Rodrigo Simonetti, Axel Lucero, Vladimir Garay y Sebastián Nicora.

La Plata, además, cuenta en su historia con el terrible antecedente de ser la ciudad donde tuvo lugar la primera desaparición en democracia, cuya víctima fue Andrés Nuñez, secuestrado, torturado y asesinado por policías de la Brigada de Investigaciones, el 28 de septiembre de 1990. El 17 de agosto de 1993 Miguel Bru, joven estudiante de periodismo, fue torturado y asesinado en la comisaría 9na. Y este año se cumplirán 10 años de la desaparición de Jorge Julio López.

Política Represiva con continuidad

El Informe Anual de la Comisión Provincial por la Memoria del año pasado, evidenció que durante la gestión de Scioli, en la provincia de Buenos Aires, aumentó el gatillo fácil, el hacinamiento y las torturas en cárceles y comisarías. El Ex Gobernador kirchnerista dejó una provincia militarizada, con nuevas Escuelas de Policías, el doble de efectivos de la Bonaerense más las nuevas Policías Comunales para reforzar el control y la persecución territorial que ejercen los intendentes. La policía, tanto Bonaerense, Comunal, Metropolitana, Federal son aquellos que manejan y digitan el gran delito, teniendo un carácter protagónico en la distribución de armas, en la venta de drogas, en los secuestros y ventas de mujeres pobres para las redes de trata, en los desarmaderos de autos que son realizados a plena luz del día, en coexistencia con empresarios, gobiernos de turno y políticos de los partidos patronales.

Con la llegada de Cambiemos al gobierno, la flamante gobernadora María Eugenia Vidal demostró en sus declaraciones que no existe intención de un, valga la redundancia, cambio. El capital represivo con el que cuentan de la herencia Kirchnerista pretende ser profundizado, con aumentos de sueldo para las fuerzas represivas muy por encima de la del resto de los trabajadores, con privilegiados aumentos en el presupuesto y protocolos anti-piquetes. Mientras que los jóvenes seguimos sufriendo ser el blanco fácil de este sistema basado en la explotación, discriminación y estigmatización.







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