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Red Internacional

Con todas las evidencias a la vista, el juez de menores Alejandro Cilleruelo debió declararse “incompetente” y enviará la causa al fuero Criminal y Correccional. Sin ordenar la detención de los asesinos, a más de dos días de los hechos la Policía de la Ciudad gana tiempo para encubrir lo más posible a Gabriel Isassi, Fabián López y José Nievas.

Daniel Satur@saturnetroc

Viernes 19 de noviembre | 11:18

Hasta el mediodía de este viernes el titular del Juzgado Nacional de Menores 4, Alejandro Cilleruelo, no se había declarado incompetente en la causa donde Lucas González y sus tres amigos adolescentes estaban imputados a partir del relato armado por la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, donde se hablaba de “persecución a menores delincuentes” (la primera versión que difundieron gran parte de las grandes empresas periodísticas).

A más de 48 horas de los hechos, con todas las evidencias a la vista y con el Gobierno porteño y el jefe de la Policía de la Ciudad reconociendo el accionar criminal de los agentes Gabriel Isassi, Fabián López y José Nievas; finalmente el juez Cilleruelo decidió su “incompetencia” y cursará el expediente al fuero Criminal y Correccional de mayores.

Sin embargo Isassi, López y Nievas siguen en libertad, pese al pedido expreso de las familias de Lucas y sus amigos de que sean detenidos por el homicidio del joven jugador de Barracas Central y la tentativa de homicidio de sus tres amigos.

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Antes de declararse “incompetente”, según informó la agencia estatal Télam, el juez ordenó la prohibición de salir del país a los tres policías hasta ahora implicados en el crimen. Lógicamente, no tuvo otra opción que sobreseer a los adolescentes que viajaban en el auto con Lucas al determinar que no cometieron "delito" alguno.

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Durante todo el día jueves, desde la puerta del Hospital El Cruce y desde las marchas que se hicieron pidiendo justicia por Lucas en Florencio Varela y Barracas, decenas de pibes dejaron en claro que la estigmatización y el verdugueo policial a los jóvenes pobres es cosa de todos los días y que, en todo caso, el crimen de Lucas cobró más repercusión por la brutalidad de los hechos, por la inmediata denuncia pública de la familia y porque él era jugador de un conocido club de fútbol.

Esa definición de los amigos de Lucas (muchos de ellos también jugadores de las inferiores Barracas Central) sirve para pensar cuán diferentes habrían sido el tema de no haberse dado esa combinación de factores. Y, obviamente, cuán diferentes habrían sido las reacciones del Gobierno porteño, de gran parte de la oposición a Rodríguez Larreta que comparte el discurso manodurista del combate a sangre y fuego a la "inseguridad" y, sobre todo, del propio juez Alejandro Cilleruelo.

Por estas horas el inspector general Gabriel Isassi, el oficial mayor Fabián López y el oficial José Nievas, todos agentes de Comuna 4, designaron como abogados defensores a Alfredo Oliván (habitual patrocinante de policías) y Martín Calvet Salas. Si bien la defensa es particular (no brindada por la Policía de la Ciudad de Buenos Aires) que los asesinos estén libres les permite coordinar con sus superiores y con el Gobierno de Rodríguez Larreta las mejores formas de consumar el máximo encubrimiento posible.




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