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Red Internacional

A tres meses de que dejara de pagar los salarios, los trabajadores se enfrentan a la impunidad de una patronal que se borró. Una muestra de lo que enfrentan los y las trabajadoras en esta crisis.

Ulises CrauchukCorresponsal Comarca Andina | @ulisescrauchuk

Martes 6 de julio de 2021 | 11:59

Hace exactamente un año, los hermanos Garbarino vendían la cadena de electrodomésticos familiar a Gerardo Rosales, un "vivo ejemplo de la movilidad social ascendente" tal y como se definiera en la revista Forbes en abril pasado. De delivery de pizzas, entre otros oficios, Rosales pasó a ser protesorero de San Lorenzo y, según cuenta él mismo, amasó una pequeña fortuna en negocios farmacéuticos 15 años atrás.

Lo cierto es que en aquel momento declara haber asumido la conducción de una empresa con un pasivo de $12 000 millones y continuó este año con la compra de Radio Continental. Sospechado testaferro de Tinelli y Berni entre otros, ex funcionario bajo la gestión bonaerense de Daniel Scioli, Rosales es un llamativo caso de ascenso por influencias, lo que se llama un amigo del poder, aunque venda “la carrera abierta al talento”.

Ayer, mientras trabajadores de Garbarino concentraban en el Obelisco, entregaban un petitorio exigiendo se cumpla el DNU que prohíbe despidos en Casa Rosada y marchaban al Sindicato de Comercio (FAECYS) exigiendo que no les dé la espalda en CABA, hablamos con dos trabajadores de la sucursal Puerto Madryn, que al igual que los más de 4000 empleados de la empresa no cobra su salario desde abril y enfrentan un lock out patronal.

Salarios adeudados.Trabajadores de Garbarino cortaron la 9 de julio luego de tres meses sin respuestas

Mientras en otras sucursales los empleados tomaron los locales ante el cierre, en Madryn los trabajadores decidieron esperar una respuesta de la patronal. “Nos cerraron directamente. Vaciaron el local, se llevaron toda la mercadería y después mandaron a una tercerizada a desmontar todo el edificio, que era toda la estructura del local. Se llevaron todo”, cuenta Sebastian. Él, con diez años en la empresa, es uno de los más nuevos entre los 14 empleados de la sucursal Madryn. Pese a que Rosales declaraba haber aumentado un 900% las ventas, los trabajadores denuncian que “debían montón de meses a la dueña del local y no venían pagando el alquiler en tiempo y forma, porque según ellos era muy caro”.

Inmediatamente después del cambio de dueño en junio de 2020, la empresa comenzó a retrasar los pagos de salarios hasta suspenderlos directamente en abril de este año. “La realidad es que este tipo nos arruinó, porque desde que empezó fue un mes si, bien y a partir del tercer cuarto mes no pagar, no pagar, atrasarse, pagar fuera de tiempo. La plata estaba depositada cuando estaban los hermanos Garbarino, y este tipo te lo depositaba sí el cuarto día hábil al principio a última hora y después esperabas al diez, al quince y directamente ahora nada, ni un peso”.

“No hay aportes, las obras sociales no están, el sueldo no está en tiempo y forma. Ahora lo último que cobramos nosotros fue como una ayuda de la REPRO que fue el mes pasado y nada más, que fueron 22 mil pesos” remata Sebastián.

¿Y los ATP, donde están los ATP?

Sobre la ayuda extraordinaria que las empresas perciben del gobierno nacional, Rosales afirmó en la misma entrevista a Forbes: “valoro lo que hizo para sostener el empleo a través de las ATP: sin eso se destruía la industria.” Claro, Garbarino recibió más de 3300 ATP por un valor de $33700 cada uno el año pasado. “El tema es que este tipo agarró eso, siempre insistieron en que el Estado ponga la plata para los sueldos y ellos facturar, facturar, facturar, maximizar la ganancia” relata otro empleado de Garbarino. Incluso la entrega de los ATP fue parte del acuerdo de adquisición de la empresa por parte de Rosales en Junio el año pasado. Sebastián cuenta que “fueron tres o cuatro meses que estuvo la ayuda del gobierno pero lo que nos correspondía a nosotros ellos se lo llevaban, los ATP se los pagaba el Gobierno pero lo que pasaba es que ellos se la llevaban al bolsillo, a nuestro entender”.

Mientras los trabajadores a duras penas sobrevivían con los REPRO, la empresa continuaba con sus negocios con AFA Shop y el sponsoreo de River, del que se sospecha que supera el medio millón de dólares mensuales, Boca y San Lorenzo. “¡Es una enorme guita que han puesto que era la plata que tenían que pagar de salarios! Toda la pusieron en publicidad en el fútbol” dice indignado el compañero de Sebastián.

Sobre el ingreso de Rosales en la empresa otro ahora ex empleado de Garbarino comenta “el sindicato es una cagada que querés que te diga. Porque Caballieri lo trajo a este pelotudo que lo que hizo fue facturar el dinero y emitir cheques a diestra y siniestra. La situación financiera que tenía Garbarino antes que llegue él, desde antes que se venga a dos años atrás era menos riesgosa que la que tiene hoy. Yo creo que lo compraron para lavar guita. El tipo tiene mucha guita en negro, necesitaba lavar guita y metió una plata pero no la metió en realidad, no se sabe a ciencia cierta a donde está esa plata.”

Sobre la situación actual y el futuro Sebastián comenta “alguno de los catorce tuvimos que conseguir un laburo afuera, rápido y la gran mayoría no consigue nada, y son sostén de familia. Yo tengo la suerte que mi novia trabaja también y dentro del todo aportamos la mitad entre los dos a la casa pero muchos de los chicos la señora no trabaja porque tiene problemas de salud o directamente son padres separados que tienen que aportarle los meses a los hijos, está muy complicado. Justo en Madryn que es una plaza re complicada porque muchas de las pesqueras que eran el fuerte de acá, muchas se fueron, es poco trabajo. Lo que son pesqueras muchas cerraron o redujeron mucho el personal y mucha gente quedó sin trabajo. A Aluar es muy difícil de entrar no te queda otra que estar viendo que conseguís. Pero mucho de los chicos están sin trabajo”.
La crisis se continúa descargando sobre las espaldas de los trabajadores, mientras los otrora "miserables" continúan impunemente "llevándosela en pala". Las promesas de llenar la heladera, fueron eso nomás, promesas de campaña que este año chocarán contra una realidad que ningún relato puede matizar para millones de desilusionados.




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