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Gabriel Licht, un artista conceptual aterriza y conmociona Pontevedra

El lunes 15 de febrero asistimos a una performance de este artista holandés, que quiso transmitir un mensaje contra la violencia de género de una forma un tanto inusual. Una performance que no finalizó debido a la intervención de las fuerzas del orden, y causó gran polémica en la Facultad de Bellas Artes.

Jacobo A. García

Vigo | @Jacobscarface

Viernes 19 de febrero de 2016

Foto: ID

La acción comenzó alrededor de las dos de la tarde en el parque situado en el exterior de la Facultad de Bellas Artes. Se trata de arte conceptual que aunque transmite un mensaje principal claro y mantiene una línea general coherente, sufre modificaciones fruto de la improvisación y el “trance” al que se ve sometido el artista. Aunque no siempre manifiesta un compromiso político claro, en este caso el autor decidió asumir esa responsabilidad ya que, observando a la juventud del lugar, detectó comportamientos machistas que a su parecer no son tan comunes en otros países de Europa- Asímismo se mostró interesado por el movimiento feminista local y estatal.

El autor había contactado previamente con una estudiante del centro, que participó en la obra. En primer lugar escalaron juntos un árbol cercano. Gabriel preparó un té que bebieron ambos y la “conexión” o “amor” que tuvieron acabó por generar un beso. Después de muchas palabras, que no se comprenden en la grabación por el viento y la altura, descendieron y se dirigieron al interior del edificio. Un grupo de estudiantes de Bellas Artes y otros jóvenes del lugar lo acompañamos hacia la cafetería donde tendría lugar la segunda parte de la performance.

Gabriel comenzó a caminar lentamente en lo que pareciera una danza extraña, preparándose para la gran concentración que exigía el momento. Luego se desvistió sin prisa pero sin pausa hasta que quedó completamente desnudo. En todo momento fue acompañado por una caja con materiales para la ocasión. Un caja, que según él le ayudaba a “mantener el contacto con la realidad” y “soportar el sufrimiento al que se ve sometido”.

El desnudo podía interpretarse de múltiples maneras. Pero las dos principales en este caso eran la denuncia a la cosificación del cuerpo femenino y a la vez la inseguridad que pueden sentir las mujeres por los abusos sexuales, el acoso o los comportamientos y estereotipos machistas que nos rodean. Por otro lado, el que ha sido bautizado por los jóvenes de la ciudad como “el holandés errante”, con su desnudo integral quería destruir prejuicios sociales sobre el pudor y canalizar toda esa frustración social, todos los miedos e inseguridades de los espectadores hacia él, por los que es objeto de mofa, asco, odio, ansiedad y otras emociones contradictorias. Y por último provocar a la vez que algunos presentes liberan sus tensiones verbalmente contra él o contra quienes lo apoyan.

En ese momento, una trabajadora de la cafetería se puso muy nerviosa y desconcentrada, empezó a gritarle y acabó llamando a la Policía cuando Gabriel puso una mesa sobre otra y se subió encima hasta adoptar una postura de meditación.

Puede que hasta entonces no nos hubiéramos dado cuenta, pero lucía un círculo pintado en el lado izquierdo del pecho, el del corazón. Después de encender una cerilla y desinfectar una cuchilla comenzó a perfilar el círculo con los cortes, que produjeron pequeñas cantidades de sangre. Según él, esto representa el dolor sufrido por “el corazón roto”, acorde con la festividad de San Valentín del día anterior.

Representa, si lo queremos ver así, el dolor que produce el amor romántico, ese amor que defiende la idea macabra que lo considera más valioso que la vida propia. Así el título de la obra “Hasta que la muerte dos separe”.

Muy poco después la Policía Local entró en la sala, fueron aplaudidos sarcásticamente por el público partidario del arte de Licht. Posteriormente las fuerzas del orden prohibieron seguir grabando la obra, con la excusa de que no podían ser ellos mismos grabados. Primero en “trance”, el artista no era capaz de parar. Pero debido a las protestas de los presentes contra la policía en un tono de voz elevado, “despierta”, obedece las órdenes y se aleja de la cafetería para vestirse.

Pero es en este momento, el más tenso, cuando podemos apreciar un significado adicional en la escena. Algunas estudiantes se dirigieron en tono combativo a los agentes, y a la trabajadora que había llamado a la Policía. “¡Si aquí no se puede hacer esto, en una Facultad de Bellas Artes, esto no es democracia ni libertad ni es nada!” “No estamos contra los trabajadores, estamos con ellos, ¿Por qué llamasteis a la Policía?” “Nos escandalizamos de ver a un hombre desnudo haciendo arte, ¿No?, pero luego somos unos hipócritas en nuestra vida diaria”

Después de un primer escenario de conflicto entre los que apoyaban a Gabriel, una minoría que lo condenaba y algunas personas perplejas, las fuerzas del orden pusieron más tensión al asunto y apareció la Policía Nacional. La ironía y las risas fueron esta vez la forma de protesta. “Cuatro policías para reprimir a un artista. Gracias por defender nuestra libertad. ¡Bravo!” El evento ocasionó un acalorado debate entre trabajadores, entre los cuales los de limpieza no condenaron los hechos, los profesores y los estudiantes, con posiciones a favor y en contra. Disquisiciones sobre si era necesario pedir permiso para esto en una facultad pública, cuyo principal teórico objetivo es promocionar el arte, también se dieron.

Así, la defensa de las libertades democráticas, y en especial de la libertad de expresión, se hace evidente en este caso. Todo esto en un escenario estatal donde la represión en este ámbito ha ido aumentando considerablemente en tiempo recientes. La puesta en prisión de los titiriteros de la compañía “Títeres desde abajo” en Madrid, así como de los jóvenes que se disfrazaron de éstos en el carnaval de Ourense o la represión a los raperos andaluces AYAK y PRO, así como todo una serie de procesos contra sindicalistas y activistas sociales de distinto tipo por todo el Estado. Todo ello justificado por una Ley Mordaza que no solo criminaliza la protesta social, si no también las ideologías contestatarias y las más elementales libertades democráticas- Afortunadamente en este caso, no hubo violencia física policial ni detenidos o identificados entre los presentes.

En el arte conceptual de Gabriel Licht las emociones salen a flor de piel. Aunque lo deseen, los que lo ven en acción, no son capaces de controlar sus instintos y pasiones más profundas, y las expresan en bruto. Este “shock”, en palabras del artista, es generalizado al final de sus obras. Algunos expresan falsa indiferencia al principio, conteniéndose por miedo a salirse de la línea del convencionalismo social.

Pero al final sucumben al abismo transgresor de las situaciones provocadas. El contenido de la obra en sí mismo es claro pero simple; no entra en detallados análisis ni consideraciones políticas. Pero la situación que generó sí es, en sí misma, muy política. Porque desenmascara los prejuicios sociales, la represión de las fuerzas del orden, la violencia machista y muestra las aspiraciones democráticas de una gran parte de la población. Es como un espectáculo que se genera alrededor de su persona. Una obra teatral pura, que es vivida por los que están dentro como algo real, visceral, sin artificios. En una palabra, sincera.







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