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Red Internacional

En el marco de la jornada del 11D, hablamos con Carolina Abregú, dirigente y referente feminista en el conurbano, quien denunciaba el ajuste que implica hoy el pago de la deuda para las mujeres.

Agustina BantsEstudiante y Consejera Superior (IDH) - Juventud del PTS

Miércoles 15 de diciembre de 2021
11D: Furia Transfeminista se sumó a la convocatoria en rechazo al FMI - Entrevista a Carolina Abregú - YouTube

Este sábado 11 de diciembre, una multitud copó la Plaza de Mayo en rechazo al acuerdo que el gobierno quiere cerrar en las próximas semanas con el FMI. Organizaciones sociales, políticas, ambientalistas, feministas, etc. fueron parte de un importante paso para empezar a desarrollar una resistencia frente a los planes de ajuste que vienen de la mano de dicho acuerdo.

Hablamos con Carolina Abregú, dirigente y referente de Furia Transfeminista, quien nos comentó sobre la lucha que vienen dando contra las redes de trata, con un pedido fuerte de Justicia por Iara. Asimismo, expresó su visión acerca de los lazos entre la lucha del movimiento feminista con el no pago de la deuda: “uno de los motivos por lo que estamos acá es por el reclamo al no pago para que esos fondos sean destinados a políticas de género de cada distrito y para este tipo de problemáticas”.

Como bien denuncia Carolina Abregú, los fondos que tienen como destino los pagos de vencimiento de deuda. Son fondos que se recortan de partidas como las políticas contra la violencia de género. Esto se hizo más que evidente en el proyecto de presupuesto 2022 que Martín Guzmán, el Ministro de Economía de la Nación, envió a la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados el lunes. Allí se indica un recorte presupuestario del 39% en el monto nominal destinado al Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad en relación a lo asignado en el presupuesto 2021 (que, por cierto, se ejecutó sólo en un 71%, como señaló la diputada Myriam Bregman).

El gobierno quiere imponer este recorte conforme a las exigencias del Fondo Monetario Internacional de reducir el déficit fiscal para pagar la deuda, pero las mujeres y diversidades seguimos sufriendo violencia. Cada 30 horas en Argentina muere una mujer víctima de femicidio. A su vez, la situación económica de las mujeres es cada vez más decadente: expuestas al desempleo, la precarización laboral, el hambre, etc. Muchas de ellas conviven con su agresor porque no tienen forma de acceder a una vivienda propia. Las partidas destinadas a vivienda vienen sufriendo también un claro recorte hace años, hecho que afecta principalmente a mujeres en un país con un déficit habitacional de casi 4 millones de viviendas.

Por otro lado, las redes de trata que tienen extensión a lo largo de todo el país y que Carolina denuncia, tienden a profundizarse con la crisis, que empuja a las mujeres a situaciones extremas. María Grazia Giammarinaro, la relatora especial sobre el Tráfico de Personas de la ONU, postula que "la pérdida de empleos, el aumento de la pobreza, el cierre de escuelas y el incremento de las interacciones a través de internet aumentan la situación de forma alarmante".

Además, la trata de personas ocupa uno de los principales puestos entre los negocios ilegales más rentables del mundo, junto con el narcotráfico y la venta ilegal de armas. Como mínimo, genera alrededor de 32 mil millones de dólares al año. Es por eso que el Estado no tiene una política seria para combatirlo, y lo que es más grave, es parte de esta verdadera “red” de trata que funciona con la complicidad y participación de diversos actores: proxenetas, intermediarios, clientes, distintos agentes de las fuerzas de seguridad: desde la policía que regentea, libera zonas, encubre responsables, hasta la Gendarmería que hace la vista gorda en las fronteras; los empresarios, intendentes, gobernadores, concejales y otros funcionarios políticos; la justicia y otras instituciones del Estado.

Para revertir la situación cada vez más deplorable en la que se ven envuelta las mujeres, niñas y disidencias sexuales es necesario un presupuesto acorde que se destine a políticas que enfrenten la violencia de género, que protejan a las víctimas. Políticas que tiendan a mejorar la situación económica de las mujeres, como por ejemplo un IFE de $50.000, un plan de viviendas en base al no pago de la deuda, licencia en los trabajos para aquellas mujeres que sufran violencia, etc. La enorme fuerza que las mujeres y disidencias demostramos cuando le arrancamos con la lucha al Estado la legalización del aborto, tiene que ser puesta en función de esta pelea que nos queda por delante si no queremos ser quienes paguemos las consecuencias de la crisis.




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