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Red Internacional

Historia y política. Fundación Mediterránea: casi medio siglo de lobby empresario

Creada en plena dictadura por empresarios de Córdoba, ha sido y es vocera de los intereses patronales. Hoy, con el liberal Carlos Melconian como figura destacada, vuelve a presionar públicamente por una agenda del ajuste abierto.

Javier MussoDirigente del PTS Córdoba

Jueves 2 de junio | 16:48
Foto: Carlos Melconian en presentación ante la Fundación Mediterránea (Ramiro Pereyra, La Voz del Interior)

La casa ubicada en Ituzaingó al 1300 de la ciudad de Córdoba, frente al parque de Las Tejas donde por años se ubicó la sede del gobierno provincial, estuvo más activa de lo normal en los últimos meses. Allí funciona la Fundación Mediterránea, creada por un grupo de empresarios en el año 1977, en plena dictadura militar.

Fulvio Pagani, dueño del Grupo Arcor, y Pietro Astori, del Grupo Astori Estructuras, conformaron su núcleo inicial de fundadores con el objetivo de consolidar un centro de estudios financiado por los principales empresarios mediterráneos que pudiera agrupar a economistas, investigadores y cuadros técnicos liberales para planificar un modelo de país que sirviera a sus intereses. El contexto era propicio.

La Fundación Mediterránea (FM) y el Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) se constituyeron, así, como un medio para colocar los intereses del empresariado del interior del país en la agenda central, como una herramienta para el lobby corporativo en el poder. Inicialmente conformada por un conglomerado de pequeñas y medianas empresas que buscaban actuar como grupo de presión para bajar los costos adicionales que implicaba producir en el interior: transporte, energía, etc., la FM fue variando su composición, objetivos y planes originales. A lo largo de la década del 80, a medida que incorporó el financiamiento y participación de grandes empresas, pasó a ser protagonista clave del avance neoliberal en nuestro país.

Sus programas y planes económicos fueron acompañados de alianzas con partidos y figuras públicas locales para introducir la agenda de estos grupos empresarios, tejiendo fuertes lazos con la dictadura. El vínculo más conocido de ese período fue el nombramiento de su principal referente, Domingo Felipe Cavallo, como director del Banco Central. Su gestión en 1982 fue breve, pero dejó huella, licuando los pasivos de los principales grupos empresarios, estatizando una deuda que era privada y que es el origen de la deuda externa argentina como mecanismo de sometimiento nacional. Pero su relación con la dictadura fue previa, colaborando en investigaciones para Martínez de Hoz desde la revista de la FM que él dirigía: Estudios. El desembarco de Cavallo como funcionario del Banco Central fue promovido por el repudiado Cristino Nicolaides, comandante en jefe del Ejército al frente del Tercer Cuerpo del Ejército, responsable directo de la Masacre de Margarita Belén de 1976 y juzgado por delitos de torturas y secuestro de menores. Todos buenos muchachos.

El peronismo cordobés y la Mediterránea: los orígenes de un vínculo perdurable

A la salida de la dictadura, la FM tuvo un acercamiento efímero a la UCR. Fueron dos jóvenes senadores radicales cordobeses, (Eduardo Angeloz, senador por Córdoba, y Fernando de la Rúa, senador por Capital Federal), quienes presentaron proyectos elaborados por la usina de la IERAL para buscaban beneficiar al empresariado del interior. Pese a que no prosperaron, fueron el anticipo de lo que luego se desarrollaría como el Programa de Asistencia Legislativa, una herramienta para el lobby parlamentario que buscaba “asesorar” a los legisladores con proyectos de ley elaborados por sus investigadores.

Fue con el peronismo de Córdoba, por entonces en pleno proceso de renovación, que la FM desarrolló sus vínculos más estrechos. José Manuel De la Sota, quien lideraba una propuesta de renovación liberal al interior del partido, venía recibiendo el asesoramiento de Cavallo en materia económica desde 1983. Para las elecciones legislativas de 1987, el PJ cordobés fue la herramienta para promover nacionalmente a Cavallo, que integró la lista de diputados y desembarcó en el Congreso Nacional. No puede entenderse el carácter conservador del peronismo de Córdoba sin remontarnos al estrecho vínculo con el empresariado local que se desarrolló por esos años, con la Mediterránea auspiciando de sede para forjar esa unidad de intereses y objetivos. Por ese entonces también se sumó Schiaretti, quien conoció a Cavallo en su paso por la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC. Claro que para entonces, los años de su militancia en el peronismo de izquierda habían quedado atrás, y "el gringo" empezaba a convertirse en hombre de la Fiat y las automotrices de gran poder en la provincia. Estas multinacionales fueron parte integrante de la Mediterránea por esos años y un factor central de la nacionalización de la entidad. En una reciente presentación en Buenos Aires, la presidenta María Pía Astori recordaba los estrechos vínculos con "Cristiano" (Ratazzi).

El resto de la historia es conocida: la FM siguió promoviendo a Cavallo y la aplicación de su plan económico neoliberal. Luego de un breve paso del economista como ministro de Relaciones Exteriores en los primeros años del Gobierno de Menem, asumió en la cartera de Economía en 1991 para encabezar el plan de convertibilidad, las privatizaciones y una política de gran ofensiva contra la clase trabajadora, profundizando el modelo económico iniciado por la dictadura. Este plan fue elaborado junto a técnicos de la FM y el IERAL que "coparon" el ministerio de economía junto a Cavallo.

El plan económico 2023: las mismas viejas recetas

La profunda crisis social y económica en la que hundió al país el modelo neoliberal que estalló en diciembre del 2001, hizo que la FM bajara su perfil público y saliera de la escena política. Por dos décadas mantuvo su vínculo con el peronismo cordobés, su extensión nacional y el financiamiento de los principales grupos económicos del país, pero estuvo lejos de la influencia que conquistó en los ‘80 y ‘90.

El fracaso del gobierno de Macri, que estos sectores atribuyen a su "gradualismo" en cuanto a reformas pro-empresarias; como así también la continuidad del ajuste en manos del gobierno de Alberto Fernández, le dio espacio a personajes como Milei, pero también a grupos como la FM que, desde inicios del año, viene levantando su perfil público incorporando al mediático Carlos Melconian al frente del IERAL.

Para su proyecto, hoy cuentan con una mayor proyección sustentada en un bloque empresarial de alcance nacional que relegó al empresariado del interior. Laboratorios como Bagó, de José Bagó, y los principales bancos como el Banco Macro, de Jorge Brito (h), son los que cuentan con la mayor influencia en la entidad y los que promovieron al ex presidente del Banco Nación que asiste a todos los programas televisivos en horarios centrales y recorre el país dando conferencias sobre su programa económico.

Su designación no estuvo exenta de contradicciones, ya que generó oposición en sectores del empresariado industrial local. La Unión Industrial de Córdoba (UIC) y la Bolsa de Comercio de Córdoba, junto a Marcelo Capello -que estaba al frente del IERAL- venían elaborando un plan económico previamente, y algunos ven en Melconian una figura que subordina los intereses del empresariado provincial a los del “puerto” y las entidades financieras. Más allá de estos roces internos, lo cierto es que en lo central comparten un proyecto de fondo. Los objetivos que promueve Melconian son los de un "capitalismo occidental y progresista" tomando el modelo chileno, con elogios a la década menemista. Partiendo de un malestar generalizado en la clase obrera y los sectores populares y tomando la escalada inflacionaria como principal factor que golpea a las mayorías, se proponen bajar este indicador a un dígito anual atacando el gasto público.

Junto a una mayor flexibilización laboral y quitarle impuestos a los más ricos, Melconian propone un recorte del gasto de 11 puntos del PBI con ejes claros: 3 puntos de jubilaciones, 3 de subsidios a la energía, 2 en asistencia social y 3 en giros a las provincias. Traducido, es un modelo que no dice nada nuevo dentro de los objetivos empresariales: empobrecer aún más a los jubilados, tarifazos más agudos, mayor empobrecimiento de los sectores populares, desfinanciamiento de las provincias y recortes en el empleo público.

Las promesas son las de siempre: que este ajuste permitiría mayor empleo privado formal, mayores inversiones y bajar la inflación al reducir el déficit fiscal. Sin embargo, esta receta aplicada en los 90 generó un aumento del desempleo del 6 al 18% desde 1991 a 1995, es decir en los años "exitosos" de Menem. Junto con las consecuencias sociales directas creció la dependencia nacional y el endeudamiento externo para financiar la convertibilidad. El final y el desastre para las mayorías obreras y populares son conocidos.

El programa económico de la FM y el IEERAL que ponen a disposición del próximo gobierno que apuestan a que sea de Juntos por el Cambio, busca consolidar y profundizar una Argentina para 20 millones de personas aplicando un shock de ajuste. Y, sin decirlo, Melconian se propone como su ejecutor y heredero de Cavallo.

El fracaso de la supuesta regulación del capital que propone el kirchnerismo, el aumento de la pobreza, la desigualdad e informalidad laboral en el actual gobierno, amplificó la influencia y la voz de los sectores liberales. Sacaron del clóset su modelo añejo pero sus efectos y la forma de su aplicación sigue siendo inconfesable. Melconian se limita a plantear la necesidad de liderazgos fuertes y acuerdos con todos los sectores, una fórmula política repetida por todos, pero hasta ahora inaplicable en un sistema político de coaliciones inestables.

La Mediterránea, de vasta experiencia, sabe que este plan sólo se puede aplicar con el acuerdo de reprimir la resistencia que generan estás políticas de ajuste. El "fantasma" de diciembre de 2017 está presente en la clase dominante y la "batalla cultural" por la que pregona Melconian, los consensos para aplicar este programa, sólo llegan después de haberlos impuesto por la fuerza y producto de crisis mayores como fue la hiper inflación a fines de los 80 y principios de los 90.

Mientras, la Mediterránea sigue con su política de lobby y cuenta con aliados en Juntos por el Cambio, pero también en gobernadores como Schiaretti. Fiel al origen del peronismo provincial pos dictadura y que, como todos los años, recientemente el gobernador fue a hacer un balance de su gestión en la sede de la FM con su slogan "tanto mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario". Fórmula que dice poco pero que luego de más de dos décadas del PJ en el gobierno se muestra a las claras que "el gringo" quiere exportar al país un modelo que maximice las ganancias empresarias a costa de reducción de impuestos, anulación de retenciones a las exportaciones del agro, subsidios directos, que por otro lado han generado un crecimiento la desocupación por encima de la media nacional lo mismo que la pobreza. El PJ cordobés hizo de la precarización laboral una política de Estado fomentando los planes de primer empleo y llevando al máximo la depredación ambiental. Ovacionado por propios y ajenos, Schiaretti se presenta ante la FM, como ayer lo hizo su socio De la Sota, como una pieza necesaria para que el modelo de la Mediterránea pueda llegar a otros destinos.




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