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Fuerzas Armadas: una reforma que reclama el imperialismo

El ministro Aguad, en una entrevista, reiteró que el Gobierno busca reestructurar el rol de las Fuerzas Armadas. El plan es conforme a lo que reclama Estados Unidos para la seguridad interior de los países del Cono Sur. Derogar el decreto 727 uno de los objetivos. ¿Podrán hacerlo?.

Rosa D'Alesio

@rosaquiara

Martes 19 de junio | Edición del día

El diario La Nación en su edición de ayer publicó una entrevista al ministro de Defensa Oscar Aguad. Consultado sobre para qué tener Fuerzas Armadas, respondió “son custodios de nuestra soberanía, integridad territorial, recursos naturales y, finalmente, de la vida y la libertad de los argentinos (…) Pero cambiaron las amenazas. La guerra Estado-Estado ya no existe. Hoy los enemigos pueden ser organizaciones distintas, militares o no. Los ataques se pueden dar en el ciberespacio. Y está la amenaza de ocupación territorial a manos de redes delictivas, como las redes unificadas de narcotráfico, terrorismo y lavado de dinero”.

Sobre el decreto 727, que reglamentó la ley de Defensa, donde se establece que las FF.AA. solo pueden intervenir ante una agresión de otro Estado, Aguad respondió: “Todavía está vigente (el decreto), pero por poco tiempo”. Y agregó “se va a derogar. Si no, prácticamente pierden sentido las fuerzas”.

Si bien negó que la derogación del decreto tenga por objetivo asignar tareas de seguridad interna, afirmó también que “hay nuevos desafíos que están muy ligados a la seguridad interior, como en la frontera norte. Las FF.AA. van a colaborar con las fuerzas de seguridad, fundamentalmente haciendo logística, con vigilancia estratégica, en la lucha contra el narcotráfico”, dijo Aguad.

En otro tramo de la entrevista el ministro también se refirió al presupuesto y el equipamiento militar. Sostuvo que pretende aumentar el presupuesto y equipar a las fuerzas.

“Apostamos a equipar las fuerzas con la nueva tecnología; aviones no tripulados, drones”, dijo y agregó “estamos comprando equipamiento muy moderno para la ciberdefensa”.

Queda claro que están equipando a las Fuerzas Armadas para la formación de fuerzas de despliegue rápido, que solo se usa en intervenciones internas.

Los objetivos del Comando Sur

Cuando el comunismo como enemigo a combatir había desparecido por el fin de la Guerra Fría, Estados Unidos requirió de un nuevo enemigo que legitimará la injerencia estadounidense en el mundo.

En América Latina, la amenaza del “enemigo interno” perdía sustento por el derrumbe de la URSS y porque además las dictaduras del Cono sur había asesinado-desparecido a la vanguardia obrera y estudiantil que cuestionaba las políticas imperiales.

Por lo tanto el general Colin Powell, una importante espada de la militarización global, ante la caída de la URSS, propuso una fórmula para mantener el control económico y militar del mundo: crear nuevas amenazas.

En las “nuevas amenazas” engloban un puñado de peligros que Estados Unidos instaló (en remplazo del enemigo interno): terrorismo, narcotráfico, crimen organizado, y en la actualidad los ciberataques. Desde el terremoto de Haití utilizan también las ayudas humanitarias para sus propósitos.

Desde terrorismo hasta las ayudas humanitarias son parte de la propaganda desde donde el imperialismo norteamericano justifica la presencia militar, la instalación de bases militares en el Cono Sur, y además la subordinación de las Fuerzas Armadas de América Latina a la cadena de mandos del Comando Sur.

Powell fue el encargado de definir cuál debía ser el rol de las Fuerzas Armadas Latinoamericanas: “deben mantener solamente aquellas capacidades militares necesarias para la autodefensa y para la lucha contra el narcotráfico, los desastres naturales, para resguardar las paz en línea con las leyes y los principios de la Carta de las Naciones Unidas y de la OEA”.

Si bien en la década de los 70 fue Richard Nixon el primero en instalar la narcoguerrilla como peligro, fue recién bajo el Gobierno de Georg Bush cuando, en los 90, el narcotráfico remplazó al hasta entonces “enemigo soviético”.

El 5 de septiembre de 1989, George Busch declaró la guerra contra las drogas y anunció que el Pentágono sería el único responsable de perseguir el tráfico ilegal de drogas. Una encuesta realizada poco después de estos anuncios (más las campañas de prensa que promovieron) arrojó que el 64 % de los estadounidenses creyó que las drogas eran el principal problema que tenía Estados Unidos.

Aunque por entonces, a comienzo de los años 90, el imperialismo yanqui tenía en la mira la insurgencia organizada en ELN y las FARC en Colombia, utilizó como pretexto la guerra contra las drogas para militarizar la región. Esto fue admitido por el director de operaciones del Comando Sur, Galen Jackman, quien en 2002 reconoció que la guerra contra el narcotráfico era un objetivo secundario y que gracias a ellas habían adquirido experiencia de coordinación entre agencias, alcanzado nuevos niveles de inteligencia para colaborar en perseguir a grupos insurgentes y que además pudieron formar a las Fuerzas Armadas colombianas para combatir a la FARC.

Este es el objetivo de la política de Estados Unidos para la región, que los militares actúen como policías internas bajo el mando político-militar estadounidense. Y esto es lo que buscan que avance también el Gobierno argentino.

Si en el pasado el Comando Sur, junto a la Escuela de las Américas, había impulsado el Plan Colombia desde donde se ejecutaron dictaduras sangrientas coordinadas, con el objetivo de proteger a la “nación cristiana ante el peligro soviético”. Hoy, el rol que le hacen jugar a las Fuerzas Armadas (que ayer dirigían campos de concentración), es que persigan narcotraficantes con el fin de instalar el terror y sojuzgar a las masas. Asimismo, luego de los ataques de las Torres Gemelas, el terrorismo es el enemigo más vigorizado.

Desde el Comanddo Sur aspiran convertir a las Fuerzas Armadas de América Latina en policías internas, como ya lo hacen en Colombia, México y Brasil, que apunta a una permanente militarización social y política en la región.

El Gobierno de Cambiemos quiere, pero…

El viaje de los ministros de la cartera de Seguridad y Defensa, en febrero de este año, al país del norte, donde firmaron acuerdos con distintas agencias de seguridad norteamericana, entre ellas la DEA, el FBI y el Comando Sur, muestran que proyectan que las Fuerzas Armadas del país cumplan el rol que ejercen en México y Colombia. Entre los acuerdos firmados se encuentra la instalación de una base militar en la Triple Frontera (bajo la excusa de amenazas terroristas) donde se encuentra una las mayores reservas de agua dulce del planeta: el Acuífero Guaraní, con 40 mil kilómetros cúbicos de agua potable que subyacen en la zona.

Además, Bullrich firmó un convenio de cooperación con el FBI para capacitar a los agentes de la Policía Federal. Mientras que el ministro de Defensa puso en marcha el plan diseñado por el Comando Sur de Estados Unidos: la formación de una Fuerza de Despliegue Rápido, compuesta por miembros del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea, para que cooperen con las fuerzas de seguridad interior.
Luego, el Gobernador de Neuquén, con la anuencia del Gobierno Nacional, firmó un acuerdo con el Comando Sur para instalar una base militar muy cerca de Vaca Muerta.

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Estos convenios militares fueron la antesala de los recientes acuerdos del Gobierno de Cambiemos con el FMI, que demuestra la subordinación del macrismo ante el imperio norteamericano.

Pero que hayan firmado distintos acuerdos que socaban la soberanía nacional, no significa que podrán reestructurar a las Fuerzas Armadas, derogando el decreto 727, sin toparse con un obstáculo: el repudio generalizado de las masas.
El Gobierno de Cambiemos tiene que reconvertir las fuerzas castrenses porque estás son obsoletas para cumplir con su rol estratégico de ser el gendarme del gran capital.

El Estado burgués tiene a las policías federales, comunales y provinciales para ejercer el control social, a la Gendarmería y Prefectura para los conflictos sociales, pero la intervención estratégica, en casos de conmoción social, no lo tiene resuelto, como dijimos acá.

Si las Fuerzas Armadas hoy son obsoletas para ser el brazo armado del Estado burgués, se debe al movimiento de masas que desde la dictadura continúa exigiendo juicio y castigo a los militares por los 30.000 desaparecidos y por los crimines de guerra que cometieron en Malvinas contra los combatientes, los únicos héroes de esta guerra, mientras los generales capitularon ante las tropas inglesas.

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